«Tras el divorcio, durante los primeros dos años, mi madre se dedicó a cambiar incesantemente de ciudad. Cada vez que lo hacía, elegía un nuevo lugar más al oeste, como si estuviera persiguiendo el sol de poniente. Llevábamos una vida como de dos hojas transportadas por el viento, aunque apenas lo recuerdo. Cambiábamos de sitio tan rápido que ni siquiera daba tiempo a que los recuerdos se grabaran en mi mente». A los cuarenta años, la infancia parece muy lejana... Por eso, cuando el protagonista rememora la suya, lo hace con una especie de extrañeza teñida de incertidumbre por los momentos cotidianos al lado de su madre y su abuelo, el Viejo Teko, un anciano con un comportamiento misterioso y hosco que evoca su juventud frente al niño en una atmósfera llena de calidez. Ambientada en una ciudad bañada por el atardecer, esta novela de la autora de Los amigos refleja el enigmático mundo de los adultos a través de los ojos de un niño y sus recuerdos, mucho tiempo después, sobre lo que realmente sucedió.
Kazumi Yumoto was born in Tokyo, Japan in 1959. She studied music composition at Tokyo College. Her books, mostly novels for older children, have won numerous international awards.
El problema de empezar con la obra cumbre de un autor, es que el listón queda muy alto y difícilmente se pueden satisfacer las expectativas. Es justamente lo que me ocurrió con La ciudad del sol poniente, eclipsada por la extraordinaria calidad de Amigos. Esto no significa que sea un mal libro, está lejos de eso. Sigue presente ese estilo limpio, directo y sencillo; esa habilidad para hablar de episodios trágicos sin nombrarlos, insinuándolos ligeramente; y las descripciones cargadas de belleza y ternura. De nuevo un abuelo es el tema central de la historia, abuelo que en esta ocasión también cumple el rol de padre. De esos padres negligentes que tanto abundan, de los que siembran conflictos, culpas y tristezas. Lo interesante es que no es tan simple, no tan blanco y negro, y esa complejidad Kazumi nos las muestra con belleza y sencillez. Continúo con mi enamoramiento de escritores(as) japoneses, continúo con Kazumi Yumoto, me está garantizando placer y calidad.
Ya la cuarta novela de Yumoto que leo. Las compro todas sí o sí nada más salir, a ciegas, sin ver siquiera la sinopsis: ¡esta autora es garantía!
"La ciudad del sol poniente" es muy breve, de hecho la he leído en dos ratos (y si no fuera por la falta de tiempo, sé que la habría leído del tirón). Al principio me parecía una historia algo más corriente que las otras novelas suyas que he leído, pero según avanzaba y me iba acercando al final, me daba cuenta de que poco a poco los personajes se me habían ido metiendo dentro, porque esa es la magia de Kazumi Yumoto. Sus libros siempre me hacen llorar, es todo tan tierno, nostálgico y humano...
Los personajes principales son tres, y es un triángulo extraño y disfuncional: el abuelo, que siempre ha sido un hombre tosco y misterioso, que abandonaba a su familia durante largos periodos de tiempo sin dar explicaciones, regresaba, se volvía a marchar, mitad trotamundos, mitad soñador; su hija, una mujer divorciada y solitaria a quien incomoda la presencia de su padre; el niño, nieto e hijo de los otros dos, curioso, siempre observando al enigmático abuelo, sin atreverse a preguntar pero deshilvanando poco a poco ciertos hechos. La historia la cuenta él cuando ya es mayor, retrocede al Japón de finales de los años 60, cuando el país empezó a experimentar un rápido auge económico y tecnológico nunca visto, mientras muchas personas se quedaban un poco en medio del cambio, solo con sus propias vidas y pasados.
Ha sido interesante el contexto social de esta novela y la relación que los personajes guardan entre sí, además de su propia importancia individual. Los de Yumoto son libros para leer, releer y, sin duda, recomendar.
Al llegar a los cuarenta, Kazushi comienza a rememorar su infancia, y en especial a las dos personas que marcaron esta, su madre y su extraño abuelo, el viejo Teko. Cuando era un niño, su madre y él cambiaban constantemente de casa, en un consciente intento de huir de su padre. Su madre creía que cuanto más cambiaran de sitio, más lejos quedarían los recuerdos y estos no podrían alcanzarlos. Pero un día, reciben una visita inesperada que viene para quedarse, el viejo Teko. Este extraño abuelo que marcó la vida de su hija, conseguirá marcar la de su nieto.
Siempre que leo un libro de Kazumi Yumoto lo hago con una mezcla de alegría y de tristeza, porque la autora consigue que sus libros siempre mezclen a la perfección estos dos sentimientos. Me sumerge como nadie en estas atmósferas apasibles y relajadas, pero que siempre despiertan una gran cantidad de sentimientos en mí, y todo a través de esa forma sencilla y preciosa que tiene de contar sus historias. Siempre defenderé que no hay que ser enrevesado o dado a la floritura, para ser capaz de emocionar a través de tus historias. Kazumi es uno de los grandes ejemplos de ello.
El tema central de todas las novelas de Kazumi (al menos de las que tenemos publicadas en español) es el duelo. Sus historias siempre hablan de la pérdida de un ser querido, a veces un amigo, a veces un abuelo o a veces una pareja, pero siempre refleja el complicado proceso de reponerse ante la marcha de un persona. Pero la ternura con la que la autora habla de este duelo, la diferencian de otros que hablan sobre lo mismo. Y es que sus libros siempre tienen un toque esperanzador, despiertan esos recuerdos del pasado, esa nostalgia feliz que a veces entristece pero que también provoca alegría.
Pero lo libros de Kazumi también hablan de amor. Amor por tu madre o padre, hacia tus abuelos, hacia un amante o por tus amigos. Habla de las personas y como nos relacionamos entre nosotros y la huella imborrable que dejan estas, aunque ya no estén. En "La ciudad del sol poniente", vemos esto representado por esa curiosidad y respeto con la que Kazushi trata a su abuelo, esa figura extraña y misteriosa, que acabará dándole importantes lecciones. Me gusta especialmente como muestra la autora esas relaciones de respeto y confianza ante la sabiduría y la experiencia de las personas mayores.
"La ciudad del sol poniente" es un nuevo éxito de Kazumi Yumoto. Si tuviera que compararla con sus otras tres novelas publicadas, "Los amigos", "Viaje a la costa" y "La casa del álamo", la dejaría en último lugar, porque realmente los tres anteriores son tres cinco estrellas como una casa de grande, pero esta merece unas también buenas cuatro estrellas. Quizás si fuera un pelín más largo hubiera llegado al mismo nivel de los otros tres. En fin, que larga vida a Kazumi Yumoto. Habrá que implorarle a la editorial que sigua publicándola, porque la tiene abandonada y necesitamos toda su obra.
Tras adorar “La Casa del Álamo” sigo adentrándome en las obras de Kazumi Yumoto, ya convertida en una de mis escritoras japonesas favoritas, esta vez con “La Ciudad del Sol Poniente”.
Se trata de una novela muy cortita pero intensa. Es increíble como la autora logra crear historias tan profundas y desarrolladas en tan pocas palabras. “La ciudad del Sol Poniente” nos narra un pedacito de la infancia de Kazushi, un niño que vive junto a su madre una especie de vida semi-nómada, cambiando de ciudad cada pocos años y siempre, eligiendo ciudades cada vez más al oeste, como persiguiendo al sol de poniente.
Sin embargo, la vida de ambos se ve alterada por la llegada inesperada de el Viejo Teko, el abuelo de Kazushi, de quien no sabían nada hace años. Conoceremos el pasado de este personaje y las consecuencias de sus acciones en su familia.
En “La ciudad del Sol Poniente”, la autora se vale de uno de sus recursos preferidos para transmitir sus historias, narrar a través de los ojos de un niño, quien apenas logra entender lo que está pasando a su alrededor: el comportamiento de su abuelo o los sentimientos de su madre. Esa mirada inocente que, sin embargo, se fija en determinados detalles que los ojos adultos pasan por alto. A través de la perspectiva de Kazushi, se nos presentan algunas situaciones extrañas y dramáticas, sin embargo, son apenas insinuadas al pasar por el filtro infantil y es el lector quien asume el golpe de lo que está ocurriendo.
Se trata de una historia familiar, nostálgica, que explora temas como el abandono, el miedo o la muerte. Todos ellos recurrentes en la literatura japonesa pero que en manos de Kazumi Yumoto cobran siempre un enfoque delicado, pero, sobretodo muy real. Su pluma es deliciosa, tiene una magia especial para recrear ambientes cotidianos y hacer sentir al lector que mira la parte más privada de la sociedad japonesa a través de un pequeño agujerito en la pared de sus casas. Mostrándonos a la vez, las luces y las sombras de sus personajes, sin tratar de ocultar nada. Tal vez sea por ello, que sus obras parecen siempre un retrato, una fotografía real y no historias de ficción.
Sin duda, seguiré leyendo a esta autora, pero tengo que empezar a dosificarme sus obras para no acabarlas pronto.
Lo que busco en una novela de Kazumi Yumoto es esa cotidianidad nostálgica que siempre logra transmitir. Me ha gustado mucho la dinámica de los tres personajes principales en esta novela y como sin que la historia sea extraordinaria o pasen cosas concretas, Yumoto te va metiendo en la vida de los tres. Esta autora nunca decepciona.
Un roman japonais comme je les aime, centré sur les liens familiaux et les souvenirs d’un homme qui lui permettent de faire revivre les personnages qui ont compté pour lui et qui l’ont marqué à tout jamais.
Es una novela tierna y entrañable. Un hombre nos cuenta los recuerdos de su niñez, la compleja relación entre su abuelo, su madre y él. Una vez más Kazumi Yumoto consigue emocionarme con una historia sencilla y conmovedora.
Este libro llegó a mis manos por un amigo y me gustó! Es súper feeling como a través de los ojos de un niño vemos la vida adulta en el que el personaje principal es el abuelo Teko, un hombre que llegó a la vida de estos personajes después de haber desaparecido. Súper bonito y fácil de leer, te atrapa en un segundo!
En lisant le quatrième de couverture, où sont mentionnés divorce, mort, famille mystérieuse, j'ai cru que ce livre serait un peu déprimant. En fait, il n'en est rien!
L'histoire est racontée par un homme adulte qui se remémore son enfance, plus exactement le passage de son grand-père, comme une comète, dans sa vie d'enfant. Même si la pauvreté, la maladie, la mort et les secrets familiaux sont mentionnés, ce ne sont pas là les sujets principaux du récit, qui ne tombe jamais dans le glauque. Le tout est plutôt léger, raconté du point de vue d'un enfant normal qui ne comprend pas trop les drames adultes. Jolie et courte histoire, bien traduite en français.
"Me extrañó oír decir a una estudiante, al menos veinte años más joven que yo, que algo era algo de hacía mucho tiempo. Me pregunté si su padre habría montado una tienda después, si habría cambiado de oficio o si... Era muy fácil preguntarle todo aquello, pero no fui capaz. En vez de eso, me imaginé una cosa tras otra. Pese a lo fácil que habría sido preguntarle por todo aquello como si nada, me quedé como resguardado en mi imaginación. Y me perdí lo que dijo después."
Que decir de esta pequeña joya. La autora la descubrí hace una año y de casualidad y la verdad que me tiene enamorada de su pluma.
Se trata de una historia escrita de forma sencilla en la que vuelve a reflejar el mundo de los adultos y la muerte a través de los recuerdos de la infancia y los ojos de un niño.
Una entrañable historia sobre la vida y la muerte, la pérdida y la infancia que a pesar de el tono oscuro se muestra luminosa ante nosotros dejando un buen sabor.
La brevedad de esta novela no la hace menos recomendable. La nostalgia engarzada en la cotidianidad para acercarnos a detalles de la vida y la muerte de una forma cálida y tierna.
"Era el reloj de cuco de nuestra familia. La cuerda del reloj era el corazón del Viejo Teko."
La ciudad del sol poniente salió a la luz en 2002, pero no fue hasta 2018 cuando llegó a España de la mano de Nocturna Ediciones, igual que el resto de sus novelas. En esta novela, Yumoto nos contará parte de la infancia de Kazushi, un niño que vive con su madre y que tiene un padre ausente que sólo ha provocado desgracias a la familia. Pronto llegará otra figura paternal ausente, la de su abuelo, el viejo Teko. Este será tratado de forma áspera por su madre, lo que alimentará la curiosidad del niño por descubrir qué fue el detonante de esta fricción.
La novela está ambientada en los años 70 si no recuerdo mal, y la actitud de estos personajes es propia de este país y de esta época. Es decir: el choque cultural con Occidente es marcado y no debería extrañarnos, ya que los personajes transmiten más en sus silencios, en sus gestos incómodos y en lo que callan, mientras que las palabras en muchas escenas se quedan cortas. Puede parecer que la premisa del abuelo que vuelve a casa tras mucho tiempo parezca floja, pero no lo es en absoluto. La madre de Kazushi se enfrenta a una pareja desaparecida, a los problemas que le crea su amante y a lo difícil que es ser madre soltera y cuidadora de un anciano, mientras que el viejo Teko no pone nada fácil la convivencia con sus extravagancias.
La obra no nos presenta escenas grandilocuentes o puntos de inflexión, sino que muestra escenas cotidianas, el famoso slice of life que tanto gusta en Japón y que en Occidente no es tan habitual, por lo que el lector debe estar puesto en preaviso para no pensar que está leyendo algo vacío. Yumoto no nos está vendiendo humo, ojo: en Japón este estilo de obras son todo un éxito, ya que disfrutan de la cotidianeidad, de los matices y de la calma que transmiten novelas así.
Pero el motivo principal de la obra no es otro que Kazushi y su intento por comprender una mínima parte de lo que está sucediendo a su alrededor en ese mundo de los adultos que no comprende y que nadie se esfuerza en explicarle. De hecho, en ciertos momentos de la novela se recurre al fast forward para mostrarnos a un Kazushi entrado en la cuarentena de edad que recuerda con cariño ciertos momentos de su infancia a través de objetos que aún conserva, como una concha. En ese sentido, la autora nos transmite perfectamente la nostalgia, el cariño y esa sensación que todos tenemos cuando, pasados años o décadas, recordamos una situación que no entendíamos en ese momento y que después nos atrapa con todo su significado.
El estilo de la escritora, aunque pueda parecer lo contrario, es muy accesible y directo, permitiendo a cualquier lector adentrarse en esta novela. La extensión de la obra es de apenas ciento cincuenta páginas, y la edición de Nocturna es muy amable, con una portada preciosa y con amplios márgenes. Por último, mencionar la traducción de José Pazó y Rumi Sato, que hacen un trabajo excepcional. La ciudad del sol poniente ha sido la primera obra que leo de Kazumi Yumoto, pero no será la última, ya que me ha atrapado desde el primer minuto. Es muy amable y transmite la paz que en estos días no he tenido por motivos ajenos.
Kazumi Yumoto, en este libro toca de una manera diferente la relación en familia, dónde el abandono y la muerte cobran una sutil importancia. Nuestro protagonista Kazushi, vive junto a su madre Sachi y el Viejo Teko, una historia llena de matices y emociones que marcan toda la trama.
Inspirado en Kitakyushu la Ciudad K , es el escenario perfecto para esta trama, en dónde una madre y su hijo se establecen después de muchas mudanzas. El protagonista antes mencionado nos narra, parte de la rutina que el tiene con su madre y en su momento con su abuelo, además de ver desde sus ojos la compleja relación que tienen padre e hija.
Está es una trama para analizar, para entender porque cada familia es diferente, y que muchas veces no valoramos hasta que ya no están con nosotros. La autora en cierta forma retoma elementos de sus diferentes novelas, sobretodo (La Casa en el Alamo) , teniendo una perspectiva sobre la vida y la muerte vista por los ojos de dos protagonistas que convivieron desde niños con personas de la tercera edad.
El trato que da la autora al tema de la muerte es muy solemne, ya que en esta novela en específico, el protagonista vive la muerte de sus seres queridos y más que un sufrimiento el recuerda los momentos más entrañables y que marcaron su vida.
Pese a qué no tiene la magia de la Casa del Alamo, esta novela me deja pensando en como seres complejos como el Viejo Teko, pero también , que en lugar de sufrir debemos disfrutar de cada momento de la vida.
En mi propósito de conocer nuevos autores japoneses, he empezado por fin con la obra de Kazumi Yumoto y lo he hecho con esta novela de apenas 156 páginas “La ciudad del sol poniente” Kazushi ya en su edad adulta, nos cuenta su infancia, sobre todo la época en la que su abuelo Viejo Teko vivió con él y con su madre. Y así, a través de los ojos infantiles y sin prejuicios de Kazushi iremos conociendo a Viejo Teko, su peculiar personalidad y partes de su pasado que incluso su familia desconocía. Nos cuenta como Sachiko, su madre, en un intento de alejarse cada vez más de Viejo Teko, se mudaba cada poco tiempo de casa y de ciudad, arrastrando a su hijo con ella. Lo recuerda de la siguiente manera: “Cada vez que mi madre cambiaba de ciudad, elegía un nuevo lugar más al oeste, como si estuviera persiguiendo el sol de poniente. Llevábamos una vida como de dos hojas transportadas por el viento: cambiábamos de sitio tan rápido que ni siquiera daba tiempo a que los recuerdos se grabaran en mi mente” Viejo Teko despierta en nuestro narrador una enorme curiosidad, la que siente un niño por el abuelo del que nunca le han hablado y del que sus hijos no quieren saber nada. Y a pesar de que su abuelo no parece dispuesto a ello, Kazushi no se rinde y seguirá intentando penetrar en la coraza que se ha forjado su abuelo para protegerse. “El viejo Teko me apartó de un empujón y entró en casa antes que yo. Cruzó la habitación de puntillas y, con una rapidez extraña, se acurrucó al lado de un armario en un rincón de la estancia, como si ese fuera su sitio. En el suelo de hormigón de la entrada, quedaron sus zapatillas deportivas con las suelas gastadas y finas como un papel. Una mariquita estaba posada en la punta de una de ellas. Me resulta difícil plasmar en esta reseña todo lo que me ha transmitido esta novela, así que os animo a que le deis una oportunidad a la pluma de la autora.
Me gusta como se narra el día a día de una familia y cómo vamos conociendo poco a poco al viejo Teko y la madre del protagonista, pero no he conectado mucho con los personajes y sus vidas. Aun así es una lectura amena y curiosa🙌
Este libro de Kazumi Yumoto me ha gustado un poco menos que los otros, no tiene la ternura de Los amigos, ni es tan sorprendente como Viaje a la costa. Aún así, el estilo de la autora me encanta y estoy deseando leer su otro título traducido por Nocturna.
Un libro muy relajado lo recomiendo mucho en un día se termina sencillo, la forma en que está escrita es muy comprensible y al final llegas a tomar cariño a los personajes.
Es el segundo libro que leo de Kazumi Yumoto, y veo ciertas similitudes con la novela de "Los amigos" como ese homenaje a nuestros mayores. En este caso aquí se cuenta la historia del abuelo del protagonista y de su madre, pero especialmente del anciano y sus peculiaridades. Era una persona fuera de lo común y la historia familiar giraba entorno a él. Me parece un relato muy hermoso, lleno de nostalgia. Sigo admirando como de las cosas más simples y cotidianas la escritora puede aportar tanta belleza. En definitiva, en el libro se tratan temas como el amor, la pérdida de un ser querido, el dolor que te origina querer a alguien, pero a la vez no entender por qué es así o por qué actúa de esa manera. Yo destacaría ese punto y quizá fue el que más me gustó, ese sufrimiento y rabia por no comprender, por sentirse herido y defraudado por alguien al que amas. Y sin embargo, seguir unido a él por el amor que os une.
Kazumi Yumoto tiene un talento especial para transportarnos a la infancia con su narración. Nos hace sentir nostalgia y una tristeza tierna difícil de explicar. Con “La ciudad del sol poniente”, la autora invita a mirar desde una perspectiva adulta la propia niñez para develar la incertidumbre, inocencia e ignorancia de aquella época.
Mediante la voz del protagonista, un hombre cercano a los cuarenta años, nos hace reflexionar sobre los recovecos de la vida y la inminencia de la muerte, mientras él rememora su lejana niñez. Al repensar la cotidianidad con su madre y su abuelo, el Viejo Teko, un indescifrable y arisco anciano, comprende la complejidad de los vínculos familiares y las asperezas que pueden surgir pese la incondicionalidad del amor familiar.
Con simpleza en su escritura, la autora es capaz de adentrarnos a lo profundo de los recuerdos de los personajes, logrando generar una genuina empatía con ellos, pues es fácil verse reflejado en la historia. Allí está la magia de Kazumi Yumoto: sentimos con el corazón y miramos con los ojos de los personajes, de manera fluida y natural.
El contexto del relato nos sitúa en el Japón de finales de la década del sesenta, cuando la urbanización y el progreso avanzó a pasos gigantescos, dejando al margen a muchos pueblos del país. Los protagonistas de esta historia sufren las consecuencias negativas de este auge, poniendo en la mesa temas como la pobreza y el estancamiento social.
Lectura recomendada. Sin dudar. Una novela que hay que leer, releer y recomendar, pues la sutileza con la que trata la vida y la muerte es exquisita, y la habilidad que tiene la autora para emocionarnos con sus personajes es única.