La masacre de Trelew, ocurrida el 22 de agosto de 1972, conmovió a Ia sociedad argentina y tuvo profundas significaciones políticas. En aquel episodio trágico, sobrevivieron tres de las víctimas —María Antonia Berger, Alberto Camps y René Haidar— que quedaron gravemente heridos y fueron trasladados más tarde al penal de Villa Devoto. Allí, un ilustre preso político, Francisco Urondo, realizó el largo reportaje que publicó con el título ‘La Patria Fusilada“. Tanto los reporteados como Paco Urondo fueron desaparecidos y asesinados por Ia dictadura genocida instalada el 24 de marzo de 1976. Tanto “La Patria Fusilada” como el importante apéndice documental que se ha incluido en la presente edición, constituyen piezas fundamentales para el conocimiento de aquellos hechos, que marcan la génesis del terrorismo de Estado.
La verdad yo lo compré pensando que era un libro muy reconocido, y me frustró un poco darme cuenta que no, o al menos no en esta generación. Me frustró darme cuenta que una historia tan cruenta que tuvo lugar en nuestra patria y por nuestra patria, cae (o mejor dicho, es empujada) al olvido. Y no quiero dejar que eso pase, no quiero que jóvenes, pibes, que lucharon por nuestro país, por la democracia, la libertad, la justicia social, la vida digna, el respeto y tantas otras causas fundamentales; que fueron masacrados por ello, sean archivados, sepultados bajo el olvido, en la historia de nuestro país.
No tengo mucho que decir en cuanto al libro en sí. Son entrevistas, testimonios reales de los sobrevivientes de la masacre de Trelew que cuentan como fue la fuga del penal de Rawson, la toma del aeropuerto, sus días en cautiverio y por último la masacre y lo que queda de sus vidas después de sobrevivir algo así. Es un relato muy real, que te llega y te permite entender. Es un relato muy importante, del cual podemos aprender mucho. Hoy en día rescato la potencia de la juventud, de luchar por sus ideales, y la potencia de la unión, de poner las ideas comunes por delante y superar las diferencias en el camino a construir un mejor país.
Que sus esfuerzos y sus vidas no hayan sido en vano.
LOS HECHOS: En agosto de 1972, las tres organizaciones guerrilleras más importantes de la época (FAR, ERP y Montoneros) en una acción conjunta, planean el escape de 110 presos políticos del penal de Rawson. Solo 25 logran evadirse, y solo 6 consiguen el objetivo de escapar al Chile de Allende. El resto toma el aeropuerto y se entrega luego de pedir la presencia de un juez y garantías de su integridad física. A pesar de ello son trasladados a una base naval en Trelew y días más tarde son fusilados en sus celdas con el pretexto de un nuevo intento de fuga. Solo tres sobreviven y son trasladados al penal de Devoto, donde también es preso político Paco Urondo. La noche de su liberación tras la asunción de Cámpora y el regreso de la democracia, Urondo decide entrevistar a los tres sobrevivientes para dejar un testimonio directo de lo ocurrido en Trelew.
La importancia de “La patria fusilada” en la historia del periodismo argentino es insoslayable. No solo da cuenta del ojo de Urondo y su habilidad como entrevistador, sino que ha sido una pieza clave para lograr la condena de los perpetradores, ya que lamentablemente tanto Urondo como los tres entrevistados fueron asesinados por la dictadura militar que se instauró en 1976. El relato es tan conmovedor como contundente y no deja duda de la criminalidad y alevosía de los militares que llevaron a cabo la matanza, pero que intentaron cobardemente disfrazarla de otra cosa.
Quizás la parte que más me estrujó el corazón es una digresión en el relato en que los cuatro hablan de lo que se viene con el nuevo gobierno peronista con una fe y un optimismo ciego en su conductor que nada tienen que ver con la cacería de peronistas de izquierda que el mismo Perón alentó. Es un testimonio de época invaluable, no solo de la matanza sino de la “primavera camporista”. Hay algo de milagro en la publicación de este libro, que solo pudo haber visto la luz en el instante preciso en que lo hizo.
Recomiendo mucho la nueva edición de Fondo de Cultura Económica a cincuenta años de la matanza, que cuenta con material crítico y con prólogos de Ángela Urondo y Raquel Camps, hija de dos de los protagonistas del libro. Una lectura fundamental e imperdible.
Como adolescente del 2010's me forme con un ideal nostalgico de los 70s que cuaja perfecto con este libro. Todos te mandan a leer Operación Masacre pero esa es una época que nos queda abismalmente lejos. Nos cuesta imaginar el mundo del tango de 1956, pero nos representamos bien la juventud del rock de 1972. Todo el relato es atrapante, cinematográfico. Uno puede imaginarse cuadro por cuadro todos los hechos, desde la iniciativa de Paco Urondo de buscar a los sobrevivientes de la Masacre de Trelew en medio de una cárcel en efervescencia al calor de la primavera camporista, a la recreación de la fuga e intento de escape del país. The Shawshank Redemption o Midnight Express apenas le llegan a los talones a esta obra. Recomiendo acompañar la lectura con material fílmico.
Autocrítica La partida que vino a buscarme tenía mucho miedo pero no dio tiempo a nada, a manotear una sola arma: Lástima que entre ellos no había un solo Sargento Cruz, sino más bien cobardes, torturadores, violadores, cada uno empuñaba una buena arma larga. Lástima de Cruz y lástima de don Martín que tampoco estaba. No hay de qué quejarse, entonces.