Mirar hacia adentro, hacia afuera sucesivamente, entablar diálogo consigo mismo y con el mundo; la vocación de la escritura exige tender puentes, comunicar el largo viaje que es la sangre, en el decir de Charles Hasty. Galbare es una isla habitada por misteriosas voces que coexisten en una diversidad de espacios y en niveles diferentes de conciencia; una policromía que describe amor, pasión y muerte. En este lugar, las almas saben que el tiempo no respeta reliquias ni pleitos de posesión. Lo que se pretende atesorar para siempre no se ajusta a medidas de tiempo.
Sobre Cecilia Pablos Soy Cecilia Pablos. Mi padre fue un cazador de viento, mi madre una paloma desde el primer instante de sus besos. Yo nací en una parte del camino de Culhuacán, Culiacán, lugar de garzas y de espejos, de confesiones ahogadas. Soy mexicana de corazón; universal de pensamiento. Mi signo zodiacal es virgo, pero no pocas veces descuido el aceite de mi lámpara, las frases de Dios, los besos, los remedios para ese duende inmaterial del viento que abre sin permiso las ventanas. Emprendo mi vocación como escritora buscando un equilibrio de conciencia, aunque entre grietas me permita luego lo que cae en el pozo de la sangre y en subconscientes varios se revela y del embate con la realidad los miedos, la espina, la esperanza, insólita aproximación incendiaria de cuanto se escribe, un llegar donde el todo, permitiéndome ciega, crío en mis viejas envolturas. Estudié en el Sacred Heart Academy. La dramaturgia y la danza armaron mi escenario; la filosofía, luego la pedagogía y el arte. Amé día con día el Sagrario, la oración en las tierras de África el hambre… tu hambre, Dios eterno, desasosiego Y quien soy quien fui quien espero ser es esa correría inobjetable. “I have erected a monument more lasting than bronze, taller than the regal pea of the pyramids… Odes-Horatius, I have written so far, so deep I have soared over the unknown I shall not perish altogether. Soy esposa y madre de nueve hijos. Mis libros publicados