Su autor hace una impresionante descripción de un extenso verano -en lo que podría ser el municipio de Santiago de Tolú o Tolú Viejo, Sucre-, en la costa Caribe colombiana, lo que permite transportar al lector a otras épocas y situaciones (secretos, romances, odios, olores, nacimientos, compromisos, matrimonios y la ineludible muerte) que se dieron para el contexto histórico que fue escrito. Las figuras narrativas, temporales, metafóricas y sensuales que usa Héctor Rojas son muy bellas y propias de la región. Es toda una joya literaria de la geografía costera montemariana.