Tanto tiempo ha que esos versos fueron escritos. Tantos años ya, desde que su pie se posó en esta tierra y desde que su ser regresó al polvo primordial. Tantas lunas han renacido y vuelto a morir. Y, sin embargo, su palabra no se va. Su palabra aquí está, aún con nosotros. Sus versos como patas de araña siguen tejiendo sus melodías en la cítara del corazón de quien los contempla. Su palabra sigue siendo rauda, concreta. Sus andares siguen siendo tan nuestros como lo fueron en el momento en que se los llevó el viento, y los esparció por el planeta. Dicen que has muerto, Poeta, no es cierto. Tu voz, y las voces a ti debidas siguen aquí, unidas por el lazo melancólico del recuerdo. Unidos por la magia que tu pluma llevaba encerrada...