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Varied works of French writer Romain Rolland include Jean Christophe (1904-1912), a series of satirical novels; he won the Nobel Prize of 1915 for literature.
The committee awarded him "as a tribute to the lofty idealism of his literary production and to the sympathy and love of truth with which he has described different types of human beings."
Impresionante lectura. Creo que es más necesario que nunca leerlo en estos años en los que vuelven a arrastrarnos a guerras sin sentido y a "prepararnos" para "la contienda" que ya nos dibujan en el futuro.
Algunas perlas de este magnífico libro: "pueden odiarme, pero no conseguirán enseñarme a odiar"
"no veo la guerra como una fatalidad. La fatalidad es la excusa de las almas sin voluntad. La guerra es el fruto de la debilidad de los pueblos y de su estupidez."
"¿Es que los cristianos no podemos sacrificarnos sin sacrificar al prójimo? Bien sé, pobres gentes, que muchos de vosotros preferís verter vuestra propia sangre antes que derramar la del prójimo... pero, en el fondo ¡qué debilidad!... Porque lo que os hace temblar no son las balas ni los obuses, sino la opinión pública que, hoy, está sometida a un ídolo sanguinario cuyo tabernáculo está incluso por encima del de Jesús: ¡el orgullo de raza!"
"El Júpiter del Vaticano, ¿qué medidas tomó contra estos príncipes y líderes criminales cuya desmedida ambición ha desatado la miseria y muerte sobre el mundo?"
"las palabras de muerte siembran la muerte"
"¿Quién destruirá los ídolos? ¿Quién abrirá los ojos a sus fanáticos adoradores? ¿Quién les hará comprender que ningún Dios, religioso o laico, tiene el derecho de imponerse por la fuerza al resto de los hombres, ni de despreciarlos, incluso aunque parezca ser el mejor de todos?"
"Si un pueblo es enemigo de otro, no hay que olvidar que se debe a relaciones políticas: y estas relaciones cambian según circunstancias imposibles de prever. El enemigo de hoy, quizás sea el aliado de mañana."
"hagamos el esfuerzo de ser hombres que, más allá de los intereses egoístas de las naciones efímeras, no pierdan de vista los de la civilización humana"
"el amor fraternal sobrevive en el corazón de los pueblos, y nada podrá impedir su pronto resurgimiento"
Tras más de 6 meses de guerra: "Entre los jóvenes, la misma ebriedad guerrera se manifiesta desde el inicio del conflicto. Muchos perdieron rápidamente, al entrar en contacto directo con el sufrimiento propio y ajeno."
"Ante nuestros ojos se libran batallas en las que mueren millares de hombres cuyo sacrificio raramente influye en el resultado del combate."
"Las mentiras sensacionalistas de la prensa, con frecuencia dirigida por el capital podrido y que, por cálculo financiero o por delirante orgullo, siembra el pánico y el odio, y se beneficia cínicamente del destino de millones de hombres";
"Las naciones ya no existen. Una pandilla de políticos y un puñado de periodistas hablan con insolencia en nombre de una u otra nación. No tienen derecho a hacerlo. No presentan a nadie más que a sí mismos"
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Este es un libro que recopila varios ensayos, artículos y cartas que escribió Romain Rolland para denunciar el horror de la primera guerra mundial. Es un llamado a no guardar silencio frente a los que gritaban consignas de sangre. Eso me parece importantísimo porque a veces olvidamos que siempre hay gente en contra de la locura y generalmente se les invisibiliza con las narrativas gloriosas de la guerra.
Creo que el mayor aporte de este libro es poner en evidencia a los intelectuales que sirvieron a las causas bélicas. No se guarda los nombre y de hecho inicia con una carta de Hauptmann, un premio Nobel que se puso de lado del militarismo alemán. A Thoman Mann también se lo carga, entre otros. Es mostrar que no por escribir libros o considerarse racionales, como hoy en día, están exentos de la estupidez y de la deshonestidad.
Es un libro necesario porque aunque esté escrito en el calor de la primera guerra mundial, es totalmente contemporáneo. Lo que dice de los patrioteros alemanes es lo que se le puede decir a los sionistas, a los rusófilos, etc. Rolland es una voz clara y punzante, a veces hasta maliciosa para ubicar a los que tenga que ubicar. Claro que a veces cae en ideas medio raras, como cuando dice: bueno, una cosa es matarse entre seres humanos, pero con las construcciones no se metan.
Si bien el tono es severo por la seriedad del asunto, y la predicción de la decadencia europea, también tiene algunos textos esperanzadores. Hay cartas de otros intelectuales que se oponen a la guerra, asociaciones que intentan dejar registro de un llamado a la paz, de no ser cómplices de la destrucción, de echar abajo las justificaciones teóricas de los escritores comprometidos con el horror. Me quedo con eso, ya solo por este intento de Rolland por hacer frente a la violencia con paz, se merece todo el reconocimiento mundial.
For such an obscure book, this was a pleasurable read. You may approach this set of short essays as an illuminating primary source for the Great War or as an impassioned antiwar treatise; either way, Rolland’s humanity and his rhetorical craftsmanship are on display on every page. His Nobel Prize, awarded the same year he published this collection, lauded him for “lofty idealism,” “sympathy,” and “love of truth,” but much of the enjoyment of this book derives simply from seeing Rolland skewer his war-mad contemporaries and their dark obsession with race and nation. Some of his sentiments and tastes seem dated, of course, but it is still a remarkably fresh work. I may use it with my undergraduate students if I think they can handle the many allusions to names no longer household.
Escritos que expresan el horror y la desazón de un escritor, un erudito...un HOMBRE ...ante la barbaridad de la guerra. Que busca no alentar los odios, sino buscar las semejanzas entre pueblos y evitar el sufrimiento. Muestra la diferencia entre lo que manifiestan los gobiernos y lo que las gentes de a pie sienten. Leyéndolo, uno se da cuenta de que no hemos avanzado nada.
Un manifeste pacifiste qui pointe du doigt ceux qui étaient incapables de prendre du recul sur les atrocités de la guerre. Absolument génial, puisque Romain Rolland s’exprimait au moment du conflit, pas à posteriori ...
ce n'est pas un livre divertissant, mais ce n'est pas le but. Cette plongée au cœur de la Première Guerre mondiale témoigne de la nécessité de garder la tete froide et de ne pas céder à la haine du moment. Rolland y énonce des idées pacifistes qui déplaisent des deux cotés, mais il n'est pas freiné pour autant. Partant du principe que l'histoire lui donnera raison, il parle du présent de l'Europe et de son avenir, de la nécessité du vivre ensemble et de l'importance d'œuvrer à tout moment pour la paix. Certains passages (malheureusement) n'ont pas pris une ride et il offrent un écho ironique aux évènements de Janvier. Rolland a obtenu le prix Nobel de littérature pour ce recueil de textes... à découvrir absolument.
به نام خدا کتابی متشکل از چند مقاله ضدجنگ است که بسیار زیبا در حین جنگ به دو طرف درگیر متذکر میشود که همه ی ما هم نوع هستیم و چه حیف به جای متحد شدن و ترقی کردن به هم پشت کرده و هم دیگر را به خاطر کوته اندیشی اقلیتی محدود زمین می زنیم. زیبایی آن این است که مقالات در زمانی منتشر میشوند که بسیاری خشمگینانه به آن می تازند ولی به هیچ عنوان به زیبایی آن پی نمیبرند و بعد از جنگ، بزرگی و عمق مطالب آن را متوجه خواهند شد. شجاعت نویسنده در آن زمان بسیار ستودنی است چرا که در یک زمان هم وطنانش و آلمانی ها به او می تازند ولی او پرقدرت به دور از تاثیر از آنها ادامه می دهد.