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Que David Rubín es un grande del cómic español, a día de hoy, nadie lo puede negar. Quizás podáis pensar, como un servidor, que la trayectoria del gran dibujante orensano no es tan longeva. Sin embargo, allá por los dos miles, una revista de cómic llamada Dos veces breve dirigida por José Vicente Galadí donde recopilaba pequeñas historias cortas, fue uno de los lugares que acogieron al autor y animador. Años después, concretamente en 2007, Rubín recopilo las historias, redibujo alguna y creo alguna nueva, creando este álbum unitario de historias encadenadas que publico Astiberri.
Girando en torno a la regencia de la tetería del oso Sigfrido, Rubín arma una serie de historias cortas envueltas en pura melancolía donde explora el concepto del amor en varias vertientes, en una búsqueda constante de reparar almas desgarradas. Desde hombres normales y comunes, hasta superhéroes y seres antropomórficos, el consultorio psicoanímico -como el propio Sigfrido lo llama- es un punto central del volumen donde se sabe escuchar y se trata de reparar corazones rotos.
Con el trazo característico de Rubin, aunque con una composición mucho más tradicional de lo que estamos acostumbrados a leerle hoy en día, las historias tienen fuerza cada una por si misma, siendo capaces de traspasar la viñeta en algunos momentos y doler hasta lo más hondo en otros. Un conjunto de historietas recomendables, interesantes, y que ya dan vestigios de lo que el autor orensano estaba por ofrecer más tarde.