Me gusta sumergirme en la historia de este pueblo, que es el verdadero protagonista de cada una de las novelas.
Virgin River es un pueblo pequeño, perdido entre valles y montañas, donde la gente se conoce y se ayudan unos a otros como buenos vecinos, pero, además, es un lugar en el que parece haberse concentrado un grupo de ex-marines que van allí para buscar refugio para sus heridas y su pasado, y acaban encontrando el amor. Más que la ambientación escénica, que nos viene esbozada con unos cuantos trazos, ya que la acción se suele concentrar en el bar de Jack o en la clínica de Mel, lo importante son los habitantes del lugar, gentes que se nos vuelven más y más familiares con cada lectura.
Como en las novelas anteriores, nos encontramos con una trama fragmentada. No se trata de una historia completa, aunque sí cerrada. Me explico. La autora coge una trama principal, en este caso la historia de Mike y Brie, pero la va mezclando con el desarrollo de otras historias que, o bien anticipan las futuras, o bien nos vuelven a la vida de parejas anteriores y nos permite ver su evolución. En esta ocasión, somos testigos del nuevo embarazo de Mel, de la historia de Tom y Brenda, y de la futura historia de Paul y Vanni. Debo decir que la autora consigue hacer de esto un arte, puesto que la historia de Mike y Brie no queda deslucida, ni se nos antoja precipitada, porque, de alguna manera, la pluma de la autora hace que el tiempo pase y que nos demos cuenta de ello.
Mike había aparecido en la entrega anterior. Ex-marine y ex-policía, se queda en Virgin River para curar heridas y para buscarse a sí mismo. Ya se nos había adelantado lo que sentía por Brie, la hermana de Jack, que en aquel encuentro acababa de divorciarse y de perder un juicio importante. En esta ocasión, Mike ayudará a Brie a superar un doloroso trauma por causa de una agresión. Él sabrá cómo llegar al fondo de su alma, sabrá tener paciencia, ser tierno y delicado, y, sobre todo, comprensivo.
Brie siempre ha sido una mujer fuerte, y aunque el dolor y el miedo luchan por tomar posesión de ella, no se dejará abatir tan fácilmente, e irá superando todas las pruebas poco a poco y de la mano de Mike, quien representa para ella un refugio seguro.
Como digo, aunque son los protagonistas principales de esta historia, en realidad, el verdadero protagonista es el pueblo entero, sus gentes, la vida diaria que viven los habitantes de Virgin River. Reconozco que, al principio, me costaba que me sacara de la trama principal, pero, cuando te acostumbras, termina por gustarte saber de todos un poco. Es como si estuvieses viendo una serie, y el pueblo parece más vivo y real.
La pluma de la autora me gusta por su fluidez, por esa capacidad de dar vida a un lugar como si el tiempo fuese avanzando en realidad, por sus diálogos chispeantes, y por crear personajes entrañables que poco a poco te van conquistando, manteniendo siempre la personalidad de cada uno, historia tras historia, con coherencia.