Empecé este libro por dos cosas. La primera era que fue una recomendación de un buen amigo. La segunda era que andaba buscando poesía de origen (o con aire a) medieval para documentarme para algo que andaba escribiendo. La cosa es que, después de acabarlo, debo agradecer la recomendación, pues no solo encontré todo lo que iba buscando, sino también más, mucho más.
Lo más curioso de este libro es cuanto lo conoces sin saber que lo conoces. O por lo menos cuanto lo conocía yo. Algunos romances ya los había escuchado previamente y cuando me los encontré en sus páginas fue un total "recuerdo desbloqueado". También lo conoces porque has escuchado sus historias muchas veces. En algunos casos porque son historias que siempre has oído, 0 cosas que todavía resultan de actualidad para el lector de nuestro tiempo. En otros casos porque son temas que se han venido repitiendo y reinventando infinitas veces en la historia. Conquistas de reino que suenan a despecho amoroso o a venganza por una falta al honor, doncellas guerreras, venganzas de padres perpretadas por hijos, repartos de herencia injustos, rechazos, amores adúlteros o también, como no, rescates de doncellas en apuros. En la misma línea, también me sorprendió gratamente descubrir que recordaba más del Cid de lo que yo creía (después de haber detestado leerlo en secundaria) o que en esta colección se incluyen romances de los Doce Pares de Carlomagno, los poderosos caballeros de la gesta francesa que son tan guays como los de la Mesa Redonda del Rey Arturo (buscadlos, de verdad! Los conocéis más de lo que creéis y son igual de guays!).
La cosa es que esta colección de romances tiene romances para todo y de todo. Hay buenas frases y también cosas muy cucas. Tal vez lo mejor no sea leerlo como he hecho yo, una página tras otra (como quien lee una novela), sino coger uno aleatoriamente cada día y ver qué te ha tocado esa vez. Dado que lo leía en pausas en el trabajo algunas veces era un poco así y creo sinceramente que es el formato de lectura que más le beneficia.
En general, y volviendo al inicio, agradezco muchísimo la recomendación, pues me ha dado muchos más buenos momentos de los que nunca habría podido esperar. Verdaderamente vine buscando cobre y encontré oro.