Voy a repetir lo que he dicho en otras guías, porque la reflexión es la misma y la estructura también:
Las guías de viaje de este estilo ya solo tienen sentido en el siglo XXI por la conveniencia de tener casi toda la información necesaria en un único sitio porque, por lo demás, carecen de la fluidez y la velocidad de actualización (particularmente en lo hostelero) que nos pueden ofrecer nuestro portal favorito de hoteles o TripAdvisor. Evidentemente, el modelo está cambiando y, por muy actualizada que esté una guía, los países son conjuntos que evolucionan cada día más y lo que ayer molaba puede que hoy no: la única forma de saberlo es a través de Internet.
Pero a mí me gustan mucho las guías Lonely Planet porque te dejan bien claro cuáles son las cosas que no debes perderte a nivel cultural en cada sitio y, siendo cosas que muchas veces tienen siglos, es difícil que su importancia cambie de un día para otro; también me gusta mucho que te dicen en qué atracciones compensa comprar la entrada previamente para evitar horas de cola, los trasfondos artístico-históricos de todas y cada una de ellas, sus precios... De otra manera, es muy complicado que todo estos datos se ofrezcan en una única página.
También hay que tener en cuenta que una guía de estas características no se lee de cabo a rabo como un libro cualquiera, sino que se usa para organizar un viaje pero no para aprenderlo y, llegado el momento de estar allí, leer con mucho más detenimiento las descripciones de cada lugar. Lo bueno que tienen estas es que también tienen un acercamiento histórico y artístico completo de cada región que sirve como introducción a todas las especificidades que se desarrollan. ¡Es material valioso!
Supongo que, con el paso del tiempo, este tipo de guías desaparecerán completamente en beneficio de páginas web que ofrecerán lo mismo a través de GPS, incluyendo audioguías y otra serie de cosas muy beneficiosas. El progreso es imparable pero, mientras tanto, cada vez que salgo de viaje me llevo mi Lonely Planet, que tampoco está de más.
En cuanto a esta edición en particular, he encontrado que la clasificación de los hitos visitables en El Cairo es confusa (como la propia ciudad a ojos de un extranjero), incluyendo informaciones en mitad de los barrios que se correspondían con otros, o metiendo información sobre viajar sola siendo mujer en mitad de los eventos políticos de los últimos años.