Este libro es el claro ejemplo de un historiador enamorado de su personaje, y de cómo va moldeando el discurso para dar como resultado una tesis previa, aunque vaya (en muchas ocasiones) en contra de la evidencia histórica. En este caso el mensaje es que Carlos V era un grandísimo rey y emperador, muy católico y profundamente ético. Cuando la realidad que cuenta (o calla) el propio Fernández Álvarez da otra imagen muy diferente del rey.
Llama la atención, por ejemplo, que si uno quiere saber cómo llega a emperador, o su hermano Fernando, a rey de romanos, valga más la pena leer el libro de Martyn Rady, que tiene 140 páginas, en lugar de este de 800. Carlos V llega a rey de Castilla primero por puro rebote y luego porque a su hermano le manda para Alemania y a su madre Juana la deja encerrada, hasta su muerte, fomentando esa idea totalmente falsa de su locura. En segundo lugar, si llega a emperador no es más que por sobornos y por deudas con banqueros que ya van a endeudar a Castilla para siempre, provocando ruina y hambruna, e incluso el colapso ya con Felipe II, pero Fernández Álvarez le dedica al asunto solamente una página. Peor es lo de Fernando, nombrado rey de romanos, que ocupa un párrafo, pero que fue otra nueva mordida para las arcas y promesas de todo tipo a los príncipes alemanes.
También oculta, o al menos minimiza, Fernández Álvarez, el papel de los sádicos tercios viejos españoles en todos los desmanes que se producen durante el reinado de Carlos V, desde las masacres en Gante, Roma, Düren... Sólo destaca de esos soldados sádicos su absurda batalla en Castelnuovo, como si fuera una enorme gesta, cuando en realidad fue una traición en toda regla, porque Andrea Doria se retira en lugar de ayudar y además Carlos V está en negociaciones secretas con Barbarroja y Solimán mientras deja que aniquilen a sus soldados.
También vende el autor como grandes gestas la batalla de Mühlberg y el paso por la sierra de Gredos del destruido rey. Mühlberg la ve Carlos V desde una litera, y aunque es cierto que su ejército vence no sirve absolutamente para nada, porque poco después tendrá que tolerar el luteranismo, que es lo que en principio desató la guerra (algo en lo que Fernández Álvarez no incide en absoluto). En cuanto a lo de cruzar la sierra de Gredos es ya totalmente ridículo, porque el rey va en litera, en silla de manos o en brazos de lugareños, así que los cansados serían todos esos que le llevaban, no él.
La supuesta religiosidad de Carlos V tampoco se ve para nada en su vida, primero porque no se preocupó en absoluto de evangelizar América (sólo le interesa el oro); porque las campañas contra el turco en el norte de África son lamentables y se miden por pérdidas más que por logros; porque no ayuda a su hermano cuando el turco ataca Budapest; porque arrasa Roma; porque es cierto que expulsa a los moriscos, pero los cordobeses firman un acuerdo para quedarse durante 40 años más sobornando al rey; porque encierra a su madre y la deja al cargo de los crueles marqueses de Denia; porque tuvo cinco hijos fuera del matrimonio, cuatro de ellos antes de Felipe II; porque cuando su abuelo, Fernando el Católico, le pide que cuide de su mujer Germana de Foix, lo que hace es convertirla en su amante y dejarla embarazada...
Otra hipótesis del autor es que Carlos V siempre luchaba por la paz, lo que no se ve en su invasión fallida a Francia, gastando lo poco que quedaba en Castilla y llevando más putas que "estrellas hay en el cielo"; cuando se hace con Piacenza, asesinando probablemente a su señor, que era el hijo del Papa; cuando prepara un ejército junto con el Papa para atacar a los protestantes, mucho antes del concilio de Trento; con la crueldad extrema contra los líderes de las germanías de Mallorca; con la destrucción de personas y ciudades como represalia ante las comunidades...
En fin, que si uno lee más allá de la apología que monta Fernández Álvarez podemos ver que más que un rey glorioso, Carlos V fue un rey penoso. Sobre todo para Castilla donde (según el autor) deja mal la justicia, la elección de los funcionarios falla, la defensa de fronteras es un desastre, el oro de Perú se lo intenta quedar todo el rey, los alcaldes abusan de su poder, se abandona el mantenimiento de puentes y caminos, se talan los montes, las levas son excesivas, hay fraudes en la industria de los paños y la vida es excesivamente cara.