En el espacio de estos relatos conviven pequeños conflictos que confluyen en esa emoción de la que tan poco se habla pero que está tan presente en la literatura de todos los tiempos: el odio. En Breve elogio del odio Nathalie Kuperman pone la lupa en esos fragmentos de la vida cotidiana donde, en medio de las relaciones pacíficas entre personas muy próximas – amigas, colegas de trabajo, amantes, hermanos–, de pronto se enciende la chispa del odio. La autora muestra el poder destructivo de esa descarga que cambia el sentido de las historias en cuanto se manifiesta. Son cuentos en los que nos asombra la concisión, el humor y a la vez su carácter íntimo.
Ok. No es un libro que me haya encantado, pero sí me pareció interesante el concepto. Breve elogio del odio reúne pequeños relatos donde lo que parece insignificante (un gesto, una palabra no dicha, una orden) empieza a formar una cadena de tensiones por mantener el control. Son historias breves, a veces apenas esbozadas, pero en cada una se siente esa incomodidad que nace de lo que no se dice a tiempo.
Kuperman muestra cómo los pequeños disgustos se acumulan hasta volverse algo más grave, casi inevitable. No siempre se entiende todo, ni hace falta, lo que importa es esa sensación de que algo se está gestando debajo de la superficie. Es un libro breve, pero cargado de silencios.
Un tema extraordinario que se quedó corto en su ejecución. No sentí conexión con ninguno de los relatos, ni sentí que retrataran el concepto que la autora trató de vender sobre el odio y la fractura de las relaciones.
La mera idea de cómo un simple acto random que toca las fibras de un odio jamás tratado, y de como este puede fracturar una relación que pareciera ser estable, resultaba fascinante. Lástima que su sinopsis fuera mas interesante que su contenido.
La obra es una serie de narraciones cuyo objeto común es el odio; desde un tono embebido en humor negro, la autora muestra unos paisajes grisáceos con lúgubres protagonistas, quienes han empezado a pintar de negro sus relaciones, con sus familias, sus amigos, sus parejas, con ellos mismos; el cómo sobrellevan ese estadío de las cosas, en dónde el asco es permanente y palpable. La emoción corroe el todo, y cada nimiedad propia de la cotidianidad va sumándo para erigir ese desprecio, ese desagrado, contra el otro, contra sí.
Mucho se habla de amor, pero poco sobre lo opuesto, que funciona en símil: Basta una chispa, para encenderlo todo.
Breve pero incisivo, muestra lo fácil que es empezar a odiar en la cotidianidad muestra los monstruos que pueden ser alborotados fácilmente con cualquier nimiedad.
Breves narraciones que te llevan a reflexionar sobre qué emociones exoerimentarías si protagonizaras la historia, hay tres excelentes para mi gusto y el resto muy buenas.
Je suis assez partagée : j’aime beaucoup le prologue et la première petite histoire, mais mon enthousiasme a été décroissant jusqu’à la dernière histoire qui m’a vraiment déçue. Mon reproche principal tient dans le fait que, comme dans le Petit éloge de la jalousie, l’auteur semble associer jusqu’à les confondre le sentiment de son éloge et la folie. C’est bien sûr un extrême auquel on peut arriver, mais je trouve cela trop extrême et un peu réducteur pour ce sentiment, certes peu noble, mais qui ne mérite pas ce traitement pour autant. En-dehors de ce détail dérangeant et du dernier récit, j’ai apprécié ces histoires, assez proches des thèmes que j’aime traiter dans mes textes : le meurtre, la haine, la folie, etc.
Avis après relecture: Relu dans un contexte où je détestais particulièrement quelqu'un, ce petit éloge s'est révélé un excellent exutoire: j'ai dirigé ma haine sur des personnages fictifs et ai donc moins pensé à son objet réel. Cela m'a permis de me calmer et de prendre le recul nécessaire. Une très bonne catharsis donc. Néanmoins, je reste sur ma première impression, la haine ne mène pas forcément au meurtre et/ou à la folie. les nouvelles vont trop souvent dans ce sens, c'est dommage.
Este libro contiene una serie de relatos cortos relacionados con el odio. Esperaba algún relato sorprendente, pero qué va, ni uno solo. Relatos superficiales, algunos con demasiados personajes para ser tan cortos, y nada interesantes.
A veces, la autora repite una idea varias veces, intentando sumergir al lector en el libro (digo yo), pero no sale bien y lo único que ocurre es que resulta muy machacona. Otras veces es tan misteriosa que casi que deja el final medio abierto o bien ofrece un final muy pobretón.