Nueva edición de un clásico de Diego Golombek con una introducción actualizada. Este libro propone una ciencia de la religión, una búsqueda de Dios en los pliegues del cerebro humano. Lectura interesante para todos aquellos para quienes la fe es un fenómeno humano atractivo más allá de sus creencias. Diego Golombek llega a la conclusión de que la religión reduce la ansiedad, refuerza la empatía con los demás y nos da seguridad personal. ¿Por qué, en pleno siglo XXI, seguimos creyendo en algo o alguien superior, llámese Dios, meditación trascendental, espiritualidad o sentido de la vida? ¿De dónde surge esta necesidad, antigua como nuestra especie, de preguntarnos por lo que habrá “después” o lo que está “más allá”? ¿Viene “de fábrica” o es un producto de la cultura? ¿Por qué Messi mira al cielo después de hacer un gol? En este libro fascinante, que es un verdadero viaje al corazón de las creencias, Diego Golombek se anima a proponer una ciencia de la religión como fenómeno eminentemente humano. A lo largo de estas páginas, nuestro autor pasa revista a un sinfín de experimentos que muestran cómo actúan las neuronas de monjas rezadoras, budistas meditadores, pentecostales o iluminados con LSD, peyote, ayahuasca y hongos alucinógenos varios. Recorre las historias de quienes han atravesado experiencias límite, como trances epilépticos o la vivencia de la propia muerte con la misteriosa luz al final del túnel. E incluso se mete en el mundo de los rituales diseñados ad hoc y los asesores espirituales robóticos. La investigación científica que, entre otras cosas, ha encontrado circuitos cerebrales en la base de visiones y experiencias místicas sugiere que, si la creencia en lo sobrenatural está tan arraigada en nuestra especie, quizá se deba a alguna ventaja adaptativa que tuvo a lo largo de nuestra historia. De hecho, está demostrado que la religión reduce la ansiedad, estimula la empatía con los demás y los lazos comunitarios y aporta mayor seguridad personal. ¿Será que
Nació en Buenos Aires en 1964. No es exagerado definirlo como un hombre polifacético, ya que tiene múltiples talentos y oficios. Como doctor en Biología, dirige un laboratorio donde, junto con su equipo, investiga en el área de la cronobiología. Por sus aportes, y en particular por un trabajo sobre el viagra y los hamsters, recibió el curioso (aunque académico) premio Ig Nobel. Es profesor en la Universidad Nacional de Quilmes e investigador principal del Conicet en la Argentina.
Como divulgador de la ciencia, conduce su propio ciclo televisivo, Proyecto G, y colabora como columnista especializado en otros espacios, como la revista dominical del diario argentino La Nación. Dirige además la colección “Ciencia que ladra…” en Siglo XXI Editores Argentina. Desde muy joven, y en paralelo a su carrera académica y científica, se dedicó a escribir. Sus cuentos y poesías aparecieron en diversas revistas y antologías; en 2004, publicó la novela Cosa funesta (Sudamericana). Recibió premios literarios en la Argentina, Chile y Venezuela. La primera versión del libro de cuentos Así en la Tierra fue premiada por el Fondo Nacional de las Artes.
Trabajó además como director de teatro, periodista y músico. Es autor, entre otros libros de ensayo y textos científicos, de Cerebro: últimas noticias, El nuevo cocinero científico: cuando la ciencia se mete en la cocina, Cavernas y palacios: en busca de la conciencia en el cerebro y Sexo, drogas y biología (y un poco de rock and roll). Recibió, entre otros, el premio nacional de ciencias “Bernardo Houssay”, la beca Guggenheim, el premio Konex en comunicación y el premio “Ciudad Capital” del Distrito Federal de México.
Bueno... este tal Diego no me cae mal. Nunca leí nada, pero lo vi un poco en la tele y me divierte.
Mi problema es ese, que sean libros que divierten más que otra cosa. Que sea otro "Best Seller Argentino" (que a esta altura de mis reviews ya debería ser sinónimo de basura, BSA por sus siglas). Pero es prejuicio, porque ni siquiera tuve oportunidad de hojearlo más allá de las hojas que te deja ver siglo xii por internet.
Otro prejuicio: La publicidad en la calle promete develar el misterio de si Dios existe. Espero que esa idea haya sido de los publicistas y bastante resistida por parte de Golombek. Si no es así quédense tranquilos, el libro es BSA. A leer un poco de teología Golombek vamos, que no todo es tan difícil como Heidegger. No se puede hacer ciencia sobre Dios, porque la ciencia es cosa de hombres. Al intentar elevarse para observar a Dios, uno se coloca en la posición de Dios, y por tanto todo esfuerzo es vano. Mis sospechas respecto de "la hipótesis de los publicistas" viene porque en la descripción del libro en Goodreads dice otra cosa. Una cosa más interesante de hecho. Dice que el libro analiza un poco el comportamiento neuronal de los orantes, místicos, y otros tantos con experiencias extrasensoriales (con y sin uso de tóxicos). Ojalá sea eso y esté escrito suponiendo un lector con neuronas.
Quién diría que algo tan complicado como la neurociencia podría ser explicado de una manera tan clara y entendible. En el libro, Golombek habla desde un punto de vista objetivo sobre la neurología de la religión. Pocas veces he visto a un científico con tanto respeto hacia la espiritualidad. En ningún momento se la trata de ingenua o absurda, y presenta los argumentos de la misma con la misma seriedad que los argumentos científicos.Terminé el libro y siento que aprendí mucho. En resumen, es un excelente libro de divulgación científica, puede ser leído por cualquier persona, sin importar sus creencias o entendimientos sobre neuroanatomía y neurociencias.
Es importante el poder disfrutar de una lectura solo por el simple hecho de hacerla tuya. Este libro tiene mucho contenido muy interesante en cada hoja, siempre se aprende, se ríe y sorprende conforme vas avanzando.
Otra vez el tío Golombek no decepciona. En primer lugar hay que aclarar que este libro no se encarga de atacar a la religión, más bien, se dedica a explicar de forma amena y sencilla lo que ocurre en el cerebro de las personas que creen en lo sobrenatural y en Dios. La explicación es clara y a la vez fascinante, si bien, es lógico pensar que somos nuestro cerebro y todo lo que pase ahí determina nuestro comportamiento, creencias y todo básicamente, me llama la atención de que todo esto ya esté estudiado y tenga una explicación científica, al punto de encontrar un gen que nos haga susceptible a creer en lo paranormal. 😂 El libro además explica el origen evolutivo de la susceptibilidad a creer en dioses, los beneficios de creer en un Dios, que por lo general es creado a nuestra merced (el efecto es ansiolítico). Además, explica los orígenes biológicos neuronales (y genéticos) relacionados con el rezo, la meditación y esto si lo quiero destacar, porque las explicaciones son tan buenas que cualquiera lo podría entender, sobre todo la introducción a la genética. Para rematar hay un capítulo de las drogas que nos provocan una experiencia religiosa similar a la muerte y de paso visitar al grandísimo (el DMT de la ayahuasca, las fenetilaminas de la mezcalina y las ergolinas del LSD o las pasilobinas de los honguitos alucinógenos) y explica qué provocan en el cerebro y por qué se generan los efectos que se perciben. Al inicio de este capítulo relata su experiencia con la ayahuasca y no miento que después de leerlo dije -“yo también quiero”. Si tienen la oportunidad de leerlo, háganlo, el libro es revelador
Todo libro de esta serie (Ciencia que ladra...) ha demostrado ser digno de mi tiempo. Con temas tan diversos como la matemática, la historia científica, o el tema que compete este volumen, nos muestran un lado divertido de la ciencia, con fuentes, evidencias y bibliografía por si queremos comprobar si lo que leímos es cierto, o si tenemos hambre de más. Que no por nada son libros de divulgación científica.
Este libro no pretende responder si hay o no una divinidad, sino por qué la religión ha estado durante tanto tiempo perdurando junto a la humanidad. En un lenguaje fácil de entender, nos explica lo que ha descubierto la ciencia, hasta ahora, para darnos una posible respuesta. Desde neurociencia hasta el uso de sustancias alucinógenas, desde la epilepsia (que era considerada divina) hasta por qué no ves la divinidad de una religión que no es la tuya en experiencias cercanas a la muerte, nos va contando cómo fue en el pasado, qué se descubrió al respecto, y cómo podríamos comprobarlo, de tener los medios adecuados.
En resumen: todo delirio místico, toda religión, puede explicarse por un conjunto de factores, y si bien puede ser positivo para algunas personas, nada de otro mundo hay allí. En un texto interesante y claro, ideal para quienes tengan dudas y necesiten un punto de vista alejado de los debates de si x divinidad existe o no.
Todo lo que toca Diego Golombek es oro. Personalmente, me parece un gran divulgador y una de las razones por las que me interese en la ciencia desde chica. En este libro habla de uno de mis temas favoritos: la neurociencia. Si bien de a momentos se hace tedioso, este libro intenta combinar dos temas que están en oposición desde que el mundo es mundo. Sin embargo, a lo largo del Diego logra que reflexiones sobre el tema y te demuestra que puede que estas dos visiones tan opuestas se relacionen. Un proyecto ambicioso que no fue del todo bien logrado, pero que sí disfrutas de la divulgación científica merece la pena leer.
Entretenido libro sobre ciencia y religión. Golombek logra evitar (al menos la mayor parte del tiempo) esa sensación de "colección de artículos" tan habitual en los libros de divulgación científica. Aún con todo lo polémico que puede ser el tema (y con una postura clara por parte del autor), el resultado es un libro que evita animosidades y se limita a estudiar los múltiples fenómenos y a tratar de explicarlos.
Creo que la idea de el libro es explicar mediante la ciencia porqué la gente cree en Dios. Pero la realidad es que termina siendo un libro repetitivo, que expone teorías sacadas de otros libros, se torna aburrido y no llega a ninguna conclusión.
Las neuronas de Dios es in libro que no se inclina a lo religioso más si a las bases de la ciencia del porque necesitamos creer en algo para sobrevivir como especie humana. Es muy interesante y te hace cuestionar el modelo religioso que se ha impuesto durante milenios
Si bien es interesante el tema, no me resultó particularmente revelador el libro. Sobre el final del libro se pone reiterativo acerca de lo explicado en páginas anteriores (la tendencia hacía lo religioso a traves de los genes )
Recorrido ameno y divulgativo por la ciencia de la religión, en un tono más neutral que el que uno se encuentra leyendo a Sagan o Dawkins. Me gusta como escribe Golombek, aunque a veces se le va la mano con los chistes pavos.
Es una obra sumamente interesante que permite, a quien decida dejarse guiar y explorar ideas alternativas, tener una perspectiva mucho más abierta del concepto de Dios y de la religiosidad que esta palabra despierta en los creyentes, sin importar su religión.
Golombek establece, de manera clara y profundamente respetuosa, los límites entre la religión y la ciencia, mostrando cómo ambas convergen en delgadas líneas para formar lo que entendemos como la idea de Dios. Aunque el libro no ofrece respuestas absolutas y, en algunos pasajes, puede parecer poco objetivo o incluso ligeramente tendencioso, lo que destaca es el esfuerzo por presentar antecedentes científicos, neurológicos y teológicos que explican por qué las deidades ocupan un lugar tan especial en la historia de la humanidad.
El autor construye un vínculo entre evolución y religión que no favorece ni rechaza la creencia, sino que permite comprender el valor que puede tener una fe religiosa desde una mirada evolutiva, sin caer en posturas absolutistas ni fanáticas. Su enfoque invita al lector a reflexionar desde la ciencia, sin perder de vista la importancia emocional, social y cultural de las creencias espirituales.
Algunas de las preguntas que plantea el autor son, por ejemplo: ¿Puede la ciencia estudiar la religión sin oponerse a ella? ¿Tienen la evolución y la religión alguna relación en el desarrollo de la humanidad? ¿La religión ha contribuido a la evolución o la ha retrasado? ¿Qué ventajas tienen las personas que creen y profesan una religión? ¿Es recomendable tener alguna religión? ¿Qué dice la neurociencia de las creencias religiosas? Estas preguntas se abordan de forma abierta, y aunque las respuestas no son definitivas, ayudan a construir un criterio propio.
Una de las principales fortalezas del libro es su capacidad para abrir preguntas en lugar de cerrar debates. En este sentido, resulta ser un excelente detonante de conversaciones. Por ello, considero que es una lectura ideal para realizar en grupo: los capítulos, aunque breves, están cargados de contenido que merece ser discutido, debatido y desmenuzado en compañía. Leerlo en solitario puede resultar desafiante debido a su estructura fragmentada y a la densidad conceptual de algunos apartados.
En lo personal, el libro me ha gustado mucho. Si bien he tenido que aplicar varias técnicas de estudio, reflexión y trabajar profundamente con lo que me ha transmitido o hecho sentir, me ha ayudado a aceptar de una manera más abierta y relajada las posibles verdades y críticas respecto a estos dos temas que a menudo parecen contraponerse: ciencia y religión. Por otro lado, me ha dado esperanza al mostrar que la religión no es solo una caja de elementos místicos, seductores y controladores, sino también un estilo de vida. De cada persona dependerá si eso aporta o no valor a su vida y, por qué no, a su evolución.
Por estas y muchas otras razones, me parece que, si tienen la oportunidad de leer este libro, es una excelente opción. Una lectura provocadora, respetuosa y curiosa que despierta la mente sin imponer creencias, y que invita a mirar con ojos nuevos un tema tan antiguo como lo es Dios.
Un libro poco convencional para la explicación, o intento de, el funcionamiento del cerebro en materia de creencias. Golombek tiene un tono ameno, burlón en muchos momentos, otorgándole claridad a la lectura.
Muy recomendado si quieren aprender algo que los hará brillar en la próxima reunión de amigos a la que asistan.
Es la primera vez que leo a Golombek y ya me pedí otro libro de él. Tiene un estilo claro y cómico para explicar ideas complejas. Me parece que pudo haber explorado más el asunto de la cultura en su papel en la religiosidad, aunque entiendo que el punto era estudiarla desde el cuerpo humano, específicamente el cerebro. Me gustó mucho, aunque no esté del todo de acuerdo a entender la religión sólo de manera científica. Al final del libro vienen recomendaciones bibliográficas comentadas que me parecen muy valiosas.
“Dios está en nuestro cerebro y lo recreamos con cada rezo, con cada rito, que, paso, nos acerca no sólo a nuestros pensamientos, sino a nuestra comunidad.”
“A cada quien su Dios, su cerebro, sus amores.”
¿Yo? Quedó satisfecha porque es un libro que se propone informar sin atacar, evidenciar sin humillar y con una gracia y unas citas que, de cacharlas, te hacen sacar varias carcajadas.
Tiene ideas bastante claras, no busca profundizar en el seno de la neurociencia ni mucho menos desacreditar a la religión ni a los devotos. Encara a la religión desde la mirada mas pura del conocimiento científico y los ámbitos que este abarca e implica. Muy bueno, deja que reflexionar.