Como el Otoño da paso al Verano, la decadencia empieza a enseñorearse de la casa Ring, cuando la casa Ningg ya ha caído. El Jardín idílico lleno de bellezas que rodean a Baiyu se va despoblando, cubriendo de miserias, tristezas, dolores, violencia. La decadencia económica se suma a la intransigencia y a la traición, hasta llegar al despiadado plan de Xifeng para librarse de la segunda mujer de su marido. Las doncellas son diezmadas y Qiqweng, favorita de Daiyu, es expulsada sin razón y acaba muriendo. La poesía, la escritura, que es representada por el intento de las jóvenes y Daiyu de crear una Academia de Poesía, es lo único que intenta salvaguardar tanta miseria que hace que los personajes positivos del comienzo de la novela acaben mostrando, sobre todo con los personajes de más edad, una crueldad brutal. La muerte de Qiqweng desencadena la redacción de un epitafio de Baiyu. Daiyu, que sorprende la ceremonia, rectifica uno de los versos, que finalmente se convierten en la cifra de su pronta desaparición... En los últimos capítulos ya se nota el revelo de la pluma de Sao Xuaquin a la de Gao E, más dura y explícita, más descarnada. Un cambio de estilo que funciona perfectamente debido al cambio de la marcha de la novela, aunque esta siga el plan de decadencia ya trazado por Caso Xuequin en los primeros vaticinios de los primeros capítulos...
Y sigue la historia...