Gran obra, bien documentada. Sin ser historiadora ni saber mucho de historia, puede decir que el libro me generó algunas dudas y comentarios:
Me pregunto si es una cosa de historiadores o se trata del (enorme) peso de Octavio Paz el ir más allá de los paralelismos para sugerir improbables líneas directas entre cierto pasado prehispánico y el siglo XX; en concreto, al describir y tratar de explicar el presidencialismo mexicano posrevolucionario y los conceptos del tapadismo y el dedazo en el ensayo "La empresa del poder". Interesantes metáforas y reflexiones, pero ¿es historia? También en muchas partes es notorio el peso de Daniel Cosío Villegas, a quien se le reprocha, se le refuta, se le comenta, se le aplaude, se le...
Hay cierta variabilidad en la longitud de las "biografías". Se nota el conocimiento del autor sobre Miguel Alemán (el capítulo más largo) y el obligado detenimiento al examinar a Gustavo Díaz Ordaz. En contraste, el número de páginas dedicadas a Echeverría, López Portillo y siguientes es mucho menor. No hay detalles, por ejemplo, acerca del ritual del dedazo en estas sucesiones presidenciales. ¿Puede justificarse esto, como dice el autor, por ser "pasado inmediato"? ¿Hubo falta de libertad para detenerse en hechos en los que estaban involucradas personas poderosas aún con vida? ¿Conflictos de interés? Pongo un ejemplo obvio: Emilio Azcárraga Milmo no es mencionado ni una sola vez en el libro.
Aunque el autor describe a la obra como "biográfica", estas nueve "biografías" son bastante heterogéneas. Me parece más preciso describirlo como una historiografía centrada en grandes personajes, que es al mismo tiempo consecuencia del autoritarismo que relata y reforzadora del mismo (en el sentido de reforzar los marcos mentales que lo normalizan).
Es apabullante la ausencia de mujeres, quienes solo aparecen como amantes y "mujeres de" (es decir, cónyuges).