Adrián es un adolescente muy peculiar. No sólo por los marcados rasgos autistas de su comportamiento sino porque es un séptimo hijo, lo que, en la tradición de la sierra, lo convierte en Lobisón. Ello, sumado a los extraños ataques que sufre algunas noches, provoca la incomprensión de todos, salvo de algunos familiares. Por eso se ha ido del pueblo y ahora vive con su hermano Zenón, la novia de éste y Compañero, su perro, en una furgoneta con la que vagan por España. Ellos van buscándose la vida con negocios que bordean lo permisible, él alterna su colección de piedras y tebeos con su obsesión por un perro negro con el que reconstruir, y tal vez zanjar, las vivencias terribles de su niñez, marcadas por la confusa y violenta personalidad de su padre, Zacarías Zárate. Y mientras intenta encontrar su lugar en el mundo de los adultos, Adrián se iniciará en el amor y el sexo.
Estupendo libro! muy original,muy triste , muy duro y también muy bonito y muy ágil por los saltos temporales.Es increible como el autor es capaz de reflejar el pensamiento de los protagonistas!.Lo peor el final tan brusco que no es final ni nada y te deja con ganas de saber mas...
"Cuando el lobo te mira, te quedas paralizado. No te puedes mover aunque tú no sepas que está ahí ni lo veas por ningún sitio. Eso es quedarse alobado". Esto me contaba, hace muchísimos años y plenamente convencido, un aldeano durante una acampada de joven con amigos por las sierras del sur de España, y eso me vino al recuerdo con las primeras páginas de "Lobisón", porque no es esta una historia fantástica de peludos hombres-lobo a los que hay que liquidar con balas de plata, sino un relato de tradiciones y supersticiones, de incultura, de miseria y enfermedad en una terrible combinación que sólo puede acabar de una manera, aunque (y es una de las bazas del libro) nada te indica cual será el desenlace hasta las últimas páginas. El relato en primera persona de Adrián, el protagonista, le da mucha fuerza a la historia genialmente escrita con un lenguaje cercano y en cierta forma "deformado" por la mente que nos va narrando los hechos. Por otro lado tenemos la perspectiva de su padre, Zacarías Zárate, más centrada en el entorno del pueblo, y la de su hermano Zenón, un pequeño delincuente adaptado a la vida en los suburbios contemporáneos, lo que en conjunto forma un mosaico que contribuye a enriquecer la trama. Lobisón, que supone la ópera prima de su autor, Ginés Sánchez, es un drama que también me recuerda a otras novelas rurales como "La lluvia amarilla" de Julio Llamazares, "El santero de San Saturio" de Juan Antonio Gaya, o la más reciente "Intemperie" de Jesús Carrasco. Todas ellas altamente recomendables para los amantes de los libros que ofrecen una perspectiva diferente de la vida en un pequeño pueblo.