César Vidal es doctor en Historia, Teología y Filosofía y licenciado en Derecho. Ha ejercido la docencia en distintas universidades de Europa y América, y es actualmente catedrático de Historia en la Logos University (EE. UU.). Es colaborador habitual en medios de comunicación como El Mundo, Diario 16 o la cadena COPE. Defensor infatigable de los derechos humanos, ha sido distinguido con el Premio Humanismo de la Fundación Hebraica (1996) y ha recibido el reconocimiento de organizaciones como Yad-Vashem, Supervivientes del Holocausto de Venezuela, ORT de México o Jóvenes Contra la Intolerancia, entre muchas otras.
“¿Por qué nos odian así? ¿Qué les hemos hecho? ¿Acaso no pagamos impuestos como ellos? ¿Acaso no obedecemos las mismas leyes que ellos? Si cae un pedrisco, ¿no destroza nuestras cosechas al igual que las suyas? Si la muerte negra ataca un pueblo, ¿no mata de la misma manera a nuestras familias que a las de ellos?” Y esto te lo encuentras en la página 43… Cuando logras recomponer la mueca que se te queda tras leer el párrafo, te toca decidir si sigues leyendo. Y que nadie me venga con que es “un guiño”.
2,5 ⭐️ No me enganchó nada desde el principio y para ser tan cortito me costó bastante terminarlo. Me gusta que te enseñe una visión sobre la España de la época desde los ojos de los mismos judíos y la crueldad de haber tenido que abandonar de esta manera sus hogares, pero la historia que cuenta como tal es un poco muy vista y aburrida
Lo que me gusta y no me gusta de este libro es la información histórica que aporta. Por un lado, se narran los hechos dentro de un contexto real que ha existido y que resulta interesante conocer; pero, por otro lado, precisamente estos hechos, que son tan fantasiosos, hacen perder peso a la realidad histórica, que ya tiene sustancia de por sí. Es decir, se dan unas explicaciones sobre el desarrollo de la España del siglo XV y XVI que escapan a toda credibilidad y que precisamente busca una justificación mística.
En general, el libro se lee muy fácilmente y es muy agradable, pero es cierto que se ensalza y victimiza constantemente al pueblo sefardí, y cabría también añadir otros datos históricos, creo yo, ya que solo se toma la perspectiva de los judíos.