El helicóptero del hombre más rico de Argentina se estrella durante una tormenta. Aunque todo apunta hacia un accidente, la policía recibe pruebas de que es un asesinato. Lo extraño es que las pruebas las envía el recluso Ernest Wilson desde una prisión federal aislada por la nieve. Asegura que alguien va a cometer un crimen perfecto para robarle la gloria, y ofrece su colaboración. Sólo una condición: entrevistarse con la juez que lo detuvo, Lola MacHor. Pero ella rehúsa. Pronto descubrirá que el asesino par la está retando. Pero ¿qué es un «asesino par»?.
Impecable combinación de intriga, sentimientos e investigación, con un final asombroso y una buena dosis de humor, esta adictiva novela psicológica atrapa desde la primera página con su magnetismo y su fuerza narrativa.
Me llamo Reyes por mi abuela sevillana, pero nací en el corazón de Castilla: Valladolid, donde dicen, se habla el mejor castellano y se practica el más puro laísmo. Guardo grandes recuerdos (y amigos) de esa ciudad. Allí estudié, trabajé algunos años, y me casé, con notable éxito, por cierto: llevamos 28 años juntos y tenemos 9 hijos (también juntos).
Después, me trasladé a Navarra y me quedé. Hace veinte años que aprendo más que enseño de mis estudiantes de UNAV, y tengo la suerte de vivir en un pueblecito en pleno Camino de Santiago, flanqueado por dos iglesias medievales y con los gorriones por despertador.
Estudié Economía porque me lo aconsejaron y Filosofía porque quise. Devoro los tratados de Derecho y Política para situarme en el mundo y escribir con algo (un poco, al menos) de sentido.
Aunque soy de secano, adoro el mar, especialmente las costas gallegas y San Sebastián. Me atrae su inmensidad de tal manera, que me baño en cualquier época del año: ¡espero no acabar como Alfonsina! Por lo demás, me encantan las tertulias y la siesta de los domingos, cocinar para mi gente, cantar si alguien rasga una guitarra, viajar con la familia, el cine, leer sin mirar el reloj, y, naturalmente, escribir.
De niña, siempre tenía la cabeza llena de historias fantásticas, pero me suspendían los trabajos manuales y mi ortografía dejaba mucho que desear. De mayor, enseñaba Matemáticas o Economía, ciencias poco amigas del arte. Con estos antecedentes, me aseguraron que la literatura y yo éramos seríamos con MacHor e Iturri, caminos paralelos. En 2000, decidí que seguiría la regla de escuchar a todos y hacer lo que me diera la gana, y contra viento y marea, entregué a imprenta mi primera novela. Acabo de publicar la séptima, tengo dos terminadas en lista de espera y algunas traducidas a otros idiomas. Espero tener tiempo suficiente para vaciar mi cabeza antes de morir.
No me importa cómo escribo sino para quién escribo. Por eso, repaso mil y una veces lo escrito, me pateo personalmente todos los escenarios, y me rodeo de benditos y generosísimos amigos: jueces, forenses, policías, fiscales o médicos, que pulen las distintas aristas de mis ideas y suplen mis torpezas. Por eso me llena de alegría que quien me lee me escriba y me cuente sus impresiones, que mis obras pasen de mano en mano o que visites este sitio web.
Lola MacHor, el padre Chocarro, Iturri y Jaime o el doctor Wilson no pagan impuestos ni tienen DNI, pero son tan parte de mi vida como mis compañeros de despacho, mis alumnos o mis colegas de la CPEN. Espero que lo sean también de la tuya y con-sintamos juntos.
Pues la verdad mucho no me ha gustado, se me hizo simplemente una forma de ganar dinero. No habia necesidad, de seguir "El Ultimo Paciente del Doctor Wilson". La autora vuelve a contar como es cada personaje con todos los detalles que ya conocemos. Tambien se empeña en que pasen situaciones por aqui y alla que no aportan nada a la historia central del libro