Y ya puedo decir que he terminado una trilogía, que empecé sin saber que era una trilogía. En septiembre de 2023 la obra más emblemática de Isabel Allende, “La Casa de los Espíritus” se convirtió automáticamente en una de mis mejores lecturas del año, la cual hice como L.C. con un grupo de chicas que quedamos muy satisfechas con la prosa de Allende, así que nos decidimos a leer los otros dos libros de la trilogía, “Hija de la Fortuna” y “Retrato en Sepia”, que, como ya os he dicho antes, yo no sabía que estaban relacionados con el primer libro. Leímos “Hija de la Fortuna” en febrero de este año, y ahora en septiembre ponemos fin a esta historia familiar en el Chile del siglo XIX-XX con su última entrega. Si me preguntáis, yo lo leería por orden de publicación, que es como lo hice yo, empezando por “La Casa de los Espíritus” y siguiendo con“Hija de la Fortuna” y “Retrato en Sepia”; aunque cronológicamente en el tiempo el de “La Casa de los Espíritus” sea posterior a los otros dos. No te vas a comer ningún spoiler si te des los otros dos antes, pero es verdad que hay varias referencias que se captan mejor y se disfrutan más habiendo leído antes “La Casa de los Espíritus”. Lo que desde luego no se puede hacer es leer antes “Retrato en Sepia” que “Hija de la Fortuna”, pues este segundo es continuación directa del tercero y solo se entiende leyéndolos por orden.
Hija de diferentes culturas y razas, en la joven Aurora del Valle confluyen las historias de tres sagas familiares. Por un lado es nieta de Eliza y Tao, una pareja que ha conseguido estar juntas, después de muchos avatares, y pese a sus diferencias raciales en el brutal San Francisco de principios del siglo XX; y por el otro su abuela es Paulina Del Valle, una dama inteligente, ambiciosa y decidida, que no conoce el “no” por respuesta y con un olfato más que afilado para los negocios. La cual está relacionada con severo y Nivea, de los cuales descienden las formidables mujeres que protagonizaron las páginas de “La Casa de los Espíritus”.
Quizás este conglomerado de circunstancias y sangre marquen el destino de Aurora, quien crece libre de muchas de las imposiciones de las mujeres de su época y dedicada en cuerpo y alma a la fotografía. Pero todo eso no evita que en un momento determinado sea traicionada de la peor forma posible. Por ello, intentará descubrirse así misma por medio de su apasionante pasado, en el cual tienen mucha importancia las brutales pesadillas que siempre la han acompañado.
Sin duda alguna, lo mejor de esta lectura ha sido como me ha reconciliado en buena parte con “Hija de la Fortuna”. Fue ese un libro que me encantó durante prácticamente toda la lectura, y que disfruté mucho… Hasta sus últimas páginas, que me pareció que nos mostraban un final muy precipitado y que dejaba muchas cosas al aire. Y eso le quitó muchos puntos al libro para mí y me decepcionó bastante. Por eso, encontrarme con que “Retrato en Sepia” es una continuación directa que recoge todos esos y los sueltos y le daba un final cerrado a la historia de Eliza Sommers y Tao Chi'en enfocada en los Del Valle fue una gran alegría para mí, ya que Allende los daba lo que creo que muchos lectores pedíamos.
Este es el cuarto libro que leo de Isabel Allende, y cada vez tengo más claro que quiero leer toda la bibliografía de esta autora. Es que es coger un libro de ella e inmediatamente ya estoy dentro de la historia y fascinada por su forma de narrar. Recuerdo que en su momento “La Casa de los Espíritus” se me hizo un tanto farragosa de leer, pero hoy por hoy conecto mucho con la pluma de la autora chilena, me parece que escribe de una manera muy bonita y me he reconciliado de buena gana, con sus párrafos interminables y sus frases llenas de giros de léxico y florituras, y la leo como si me bebiera un vaso de agua, y con gran gusto. Porque me parece que tiene una forma de escribir, muy especial, es e Teria, pero a la vez tiene frases terriblemente contundentes dentro de su lirismo, poética de una manera suave pero rotunda que conecta muy bien con el lector y sabe desplegar ante él los retratos psicológicos de sus personajes con mucho colorido y precisión. Quizás en esta ocasión eso de que el libro que nos ocupa esté dividido en tres partes muy largas, a veces ha hecho que la lectura sea un poco más cansada. Y me encanta la manera en que desarrolla la historia, centrándose tanto en los personajes y en los pequeños detalles y anécdotas de sus biografías, lo que contribuye también a que te metas de lleno en la historia.
De todas maneras, si hay algo que me ha escamado mientras leía era la falta de argumento propiamente dicho. Es decir, a lo largo de las poco más de 300 y pico páginas que componen el libro no paran de suceder cosas, hay todo tipo de relaciones que se van forjando, aparecen y desaparecen muchos personajes. Y hay mucho de lo que vulgarmente podríamos llamar salseo. Allende compone una historia en la que sean aúnan la historia de Chile y una trepidante crónica familiar, sazonada de mujeres llenas de carácter, romance, aventuras y mucha pasión. Pero aún así, me ha faltado que haya un hilo conductor de toda la historia más allá de hilar entre si lo que se contaba en las dos primeras entregas publicadas de la trilogía. Quizás, esto podría ser como Allende, nos va hablando de las diferentes guerras que en las que Chile se vio envuelto a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y que configuraron la historia del país. Porque si de algo puede enorgullecerse “Retrato en Sepia” es de ser un canto de amor hacia la tierra natal de Allende, que se solaza en las descripciones naturales de un país lleno de contrastes y bellezas, tan hermoso como Osco, y como se centra en la descripción psicologica de un pueblo, orgulloso, fiero, seguro de sí mismo que en los momentos de la narración se estaba empezando a forjar como nación. Si “Hija de la Fortuna” fue un canto a la creación de la identidad multicultural y basada en la creación y el esfuerzo personal de los futuros Estados Unidos de América, y a la manera prqcticamente suicida en que muchas personas se lanzaron en post del oro y de un futuro incierto, aprobar fortuna y pasaron por mil privaciones; “Retrato en Sepia” es una oda a la afirmación nacional de Chile, que nos explica muchas de las cosas que han dado pie a los acontecimientos que actualmente suceden en este país o que se han dado en su historia más reciente, y que explican mucho sobre lo que supone esta nación en América Latina.
Por lo demás, ya os he dicho que siento que este libro es más para cerrar el anterior de la trilogía que otra cosa. Que yo lo agradezco, pero me ha faltado que la trama tuviera algo más de potencia. El personaje de Aurora me ha parecido bastante insustancial, y en muchos momentos muy plano. La he percibido más como un hilo conductor que conecta las aventuras y desventuras de Paulina, Severo y Nivea con las de Eliza que otra. De hecho, cuando cualquiera de estos personajes aparece entre las páginas de la novela son los que se llevan por sí mismos toda la atención y los que tienen un trayecto vital, mucho más interesante que el de Aurora. Incluso otros personajes que aparecen por primera vez entre estas líneas como el del mayordomo William resulta mucho más entretenidos e interesantes, que la que se supone que es la propia protagonista del libro. De todas formas, hay algo que debo reconocerle a Aurora y es que a nivel emocional representa muy bien el que creo que es uno de los motores más importantes de la obra, que es la búsqueda de la identidad personal, el descubrimiento de los secretos de tu pasado y la importancia de tus raíces para poder entender mejor qué clase de persona eres y que te ha llevado a tu presente.
Es más, si me lo preguntáis para mí la gran protagonista de la novela no es otra que la formidable Paulina del Valle , una más de esa galería de mujeres poderosas y llenas de rabiosa, personalidad que salen de la pluma de Allende, y que por sí mismas hacen que la trama se mueva, lo ponen todo patas arriba y se hacen gracias a su propia fuerza e inteligencia, a puro zarpazos, su hueco en el mundo. Paulina me ha parecido un personaje apoteósico y lleno de contrastes, tan inteligente, segura de sí misma y decidida a que se haga lo que ella quiere que sería muy fácil de odiar, pero que tiene algo a la vez tan humano y vulnerable que es imposible cogerle ojeriza. es un personaje grandioso en todos los sentidos, y Allende se nota que disfruta y dedicándole páginas y páginas. De hecho, es ella a la que más tiempo se le dedica dentro de la novela. Le siguen de cerca la pareja formada por sus familiares Severo y Nívea, que ciertamente son muy importantes al principio de la obra, pero que poco a poco pasan a convertirse en secundarios de la historia. Lo cual no quita importancia al impacto que tiene, y al hecho de ser, como he dicho antes, los antecesores de esa estirpe femenina que protagoniza “La Casa de los Espíritus”. He disfrutado mucho de las menciones que se hace hacia esta obra y estos guiños para mí ha sido una de las partes que más he disfrutado de la lectura. Y ha sido muy interesante conocer mejor a estos dos personajes, especialmente a Nívea, que ya en el otro libro prometía mucho y en esta ocasión deja claro el porqué (solo una mujer así podría ser la madre de Clara, así os lo digo). en cambio, me he sentido un poco decepcionada por el paso que han tenido en la historia la pareja formada por Eliza Sommers y Tao Chi'en. Al principio de la novela sí que tienen un peso fundamental en la trama, y se desarrolla de una manera muy acertada todo lo que pasó con ellos después de “Hija de la Fortuna”. Para que, de pronto, en un trágico giro de los acontecimientos acaben evaporándose hasta prácticamente el final de la obra. Me hubiera gustado que de alguna forma hubieran tenido más peso en lo que es toda la parte central del libro, que es verdad que tienen una influencia importante, pero lo que es un peso Concreto no lo tienen, y eso lo he echado mucho en falta.
“La Casa de los Espíritus” era la narrativa de unas mujeres que degeneración a generación estaban unidas por una red de sororidad y fuerza, que era pasada por unas a otras, en medio de un mundo marcado por el devenir político y por una figura masculina que era el eje alrededor del cual se movían las biografías de estas mujeres. “Retrato en Sepia” en compañía de “Hija de la Fortuna” recoge este testigo, pues no se puede entender una de estas novelas sin la otra, ya que las dos forman un todo que acompaña a la historia de las mujeres del Valle. Y juntas, las tres novelas, nos hablan de un legado de mujeres fuertes y decididas que se ponen el mundo por montera cuando es necesario, de la necesidad de luchar por la libertad, y por lo que uno quiere ser, de la pasión y del derecho de explorar la vida con todos sus matices. son obras potentemente feministas, que a la vez constituyen un canto de amor hacia un país complejo, tanto en su geografía como en su población, y que buscan explicar de una manera poética y poderosa su historia y como ésta ha configurado su situación nacional y política. Quizás la tercera entrega no me haya conquistado tanto como las dos anteriores, pero ha tenido muchos momentos y personajes que me han encantado, y he disfrutado de la estupenda pluma de Isabel Allende, que en un futuro espero seguir explorando más.