Si bien el libro se centra en la vida de 'la primera mestiza' del Perú- nacida del matrimonio entre el conquistador Francisco Pizarro y Quispe Sisa, hija del inca Huayna Capac- se incluye también la semblanza de otras dos mujeres, Beatriz Coya y una homónima Francisca Pizarro con el objetivo de narrar diversas historias femeninas marcadas por orígenes y destinos diferentes.
Tomando la perspectiva más íntima que la vida de pareja o de servidumbre hogareña les permitía, Rostworowski se pregunta no solamente por los avatares sociopolíticos que debieron enfrentar, sino, quizá más profundamente, por los sentimientos difíciles que seguramente debieron sortear en medio de "tumultuosas contradicciones de amor y odio".
Constantemente aparece la figura del "conquistador" español, a la vez destructor del orden indígena y seductor masculino que ofrece a las mujeres biografiadas una manera de navegar las azarosas condiciones en el 'vórtice' emergente mundo virreinal.
La prosa es un poco seca y descriptiva por momentos, aunque la autora se esfuerza por darle algo de color mediante especulaciones en interrogaciones sobre lo relatado. Esta sequedad se debe principalmente a que Rostworowski se enfrenta a un problema historiográfico supremo: la ausencia de correos y diarios personales del Perú del siglo XVI. Esto obliga a la estudiosa a recurrir fundamentalmente a fuentes legales y mercantiles. Sin registros de la intimidad psicológica, se hace difícil conocer de cerca las impresiones, emociones suscitadas y en general la personalidad de las protagonistas.