El caso Acevedo muy conocido en Argentina es sobre una mujer de Santa Fe que concurre a una sala de auxilios por dolores de mandíbula, la mandan a un centro de mayor complejidad, y ahí se dan cuenta que tenía un cáncer de maxilar, cuando se le informa de esto a Acevedo el profesional no le da los recaudos que tenía que tomar de usar métodos anticonceptivos porque no estaba en condiciones de quedar embarazada, sin saber esto Acevedo queda embarazada. Entonces cuando se presenta a recibir el tratamiento para el cáncer los médicos se niegan porque podría dañar al feto, la familia de Acevedo solicita el aborto terapéutico que es aquel cuando esta en peligro la salud de la madre, los profesionales se niegan alegando objeción de conciencia, condiciones religiosas, Acevedo entra en una maraña burocrática tratando de encontrar un centro de salud que le practicara el aborto terapéutico que es legal, hasta que finalmente implica que la internan por una falla de todos sus órganos, los médicos adelantan el parto y practican una cesárea. Acevedo y el bebe mueren.
En este cuento de Kafka se da una metáfora igual que Acevedo pidiendo ante la puerta de la justicia y la ley no esta para ella y la puerta se cierra. La ley ¿que es? Es un deseo de un ciudadano común y corriente que entiende que es un derecho, que entiende que esta para él, es un tesoro que se lo guarda aquel que tiene la fuerza, el poder, que solo esta para privar al otro al acceso a la ley, es una manera de controlar a los ciudadanos con “la promesa de” y lo tengo al campesino toda su vida paralizado, lo despojo de todo lo que posee y finalmente muere. Claramente la visión de Kafka es pesimista pero nos marca quizás una de las grandes paradojas de nuestro modelo de organización social, de nuestra concepción de lo que es el derecho, podemos discutir si este tiene que ver algo con la justicia o si tiene algo que ver con ciertos valores, pero lo cierto es que por algún motivo que nadie sabría explicar muy bien todos los que formamos comunidades jurídicas organizadas aceptamos pacíficamente que un conjunto de personas puedan ejercer el monopolio de la fuerza en nuestro nombre y entendemos de que algo justifica que ellos decidan por nosotros lo que se debe y lo que no se debe hacer, este concepto que en teoría política se llama legitimidad, es el argumento por el cual aún cuando fácticamente no hay posibilidad de que el aparato coactivo estatal resista la fuerza de una comunidad que rechaza las decisiones de aquellos que ejercen el poder, en los hechos, todos actuamos sometiéndonos a las fuerzas que se impone su decisión.
Los soldados Americanos les preguntaban a los sobrevivientes del campo de concentración porque nunca se revelaron si eran más, y esto es como aquel poema que dice “Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista, Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío, Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi, no había nadie más que pudiera protestar.”
No hay que perder la capacidad critica con relación al poder, ni la capacidad critica por lo que entendemos que es la ley. Esto se reduce a quien tiene la facultad de ejercer la fuerza del aparato coactivo, a eso se reduce, de que sirve la orden del máximo tribunal, del jurista mas prestigioso, del órgano mas importante, si el aparato coactivo no lo ejecuta y no lo acata.