Poetisa, madre, judía, superviviente del Titanic, e interpretadora de sueños. Sarah Georginas Parker se ve obligada a trasladarse desde la capital checoslovaca a Estados Unidos, con un hijo de doce años, en 1924, meses antes de que muera su amigo Franz Kafka. En su nuevo país, y ayudada por la Hermandad Hebraica, su vida dará un giro. Conocerá Harry Houdini, a Nancy Cunard, se codeará con la Alta Sociedad neoyorquina y finalmente volverá a Europa, donde pasará un año en un campo de concentración de Praga. De allí saldrá para ser presentada al Führer en una de sus guaridas: su única posibilidad de sobrevivir es interpretar adecuadamente sus sueños. Una mujer singular, un arcángel, que luchó contra la realidad hostil en una de las épocas más convulsas de nuestro pasado reciente.
Hay que reconocerle al autor la habilidad de contar una historia poblada de personajes famosos y en varias localizaciones por el mundo. Los ingredientes son muy buenos y de calidad pero el guiso ha salido sin sustancia: la salsa no ha ligado. Más de la primera mitad de la novela la protagonista carece de conflicto y los acontecimientos se suceden a demasiada velocidad. Algunas situaciones se me antojan irreales o inconsecuentes. La pericia del autor sin embargo hace muy llevadero el viaje por las páginas del libro. Le vamos a dar un bien alto por lo entretenido del relato aunque no deja mucho poso que digamos.
Lo reconozco, lo primero que me llamo la atención de este libro fue su portada. Me pareció tan simple pero elegante que no pude resistirme. Después, cuando me leí la sinopsis, el hecho de que el Titanic y la Segunda Guerra Mundial apareciesen entre sus páginas fueron el empujoncito que me faltaba para desear finalmente leerlo.
Sarah Georginas Parker es una de las supervivientes del Titanic. Lamentablemente, el hombre con el que se caso horas antes de que el enorme barco se hundiese, Willfred Lorre, no sobrevivió. Desde entonces ha tenido que cuidar a su hijo Rudolf completamente sola, ya que la familia de su marido no acepta el documento de matrimonio que ambos firmaron. Cuando Georginas se da cuenta de que en Praga no puede continuar viviendo, decide partir junto a su hijo a América donde abrirá un gabinete de interpretación de sueños.
Lo que sucede en esta novela no era lo que yo me imaginaba, aunque no por ello me ha defraudado. Yo me esperaba que en alguna parte del libro, al Titanic le dieran mucha más importancia de la que realmente ha tenido a lo largo de la novela, que ha sido prácticamente nula. Pero dejando eso de lado, me ha encantado poder observar la vida de Georginas. Especialmente, a partir del momento en el que decide ir a América. Poder ver la forma en la que tenían que viajar en el barco, como los trataban al llegar a la frontera, la manera en la que se decidía quien podía entrar y quien no, las dificultades que tiene que soportar en un lugar nuevo, lo rápido que se acaba el dinero... ha sido algo muy sorprendente y completamente nuevo para mí.
Por otro lado, lo que más me ha marcado es el momento en el que decide volver sola a Europa. Decide volver en el peor momento del mundo, cuando ha estallado la Segunda Guerra Mundial y Hitler aterroriza a media Europa, persiguiendo judíos y quemando libros y sinagogas a diestro y siniestro. Georginas es judía, y tendrá que jugar con su pasaporte norteamericano y sus buenas amistades hechas en el pasado para conseguir aquello por lo que ha vuelto. Tengo que reconocer que se me ha encogido el corazón más de una vez en esta parte de la novela porque, aunque conoces parte de la historia, leerlo y vivirlo junto a un personaje no es lo mismo.
En cuanto a Georginas, es una mujer luchadora, que a pesar de haber perdido a su marido en un barco, decide volver a embarcarse por el bienestar de su hijo. No se rinde ni se acobarda ante nada ni nadie y es completamente leal a sus principio. Me ha encantado poder verla evolucionar a lo largo de toda la historia.
A pesar de que el resto de personajes es importante, no han tenido tanta importancia como nuestra protagonista. Aunque tengo que destacar que aparecen personajes muy conocidos por todos nosotros tales como Kafka, Hitler, Houdini, Freud...y encontrarles en la novela es algo que me ha sorprendido muchísimo
En definitiva, La interpretadora de sueños es un libro sorprendente que nos transporta a un época completamente diferente pero no tan distante. Y nos muestra, como una mujer con un hijo es capaz de luchar para mantener a su pequeña familia a flote.
Cuando empecé a leer esta novela desde las primeras páginas intuí que era algo distinto a todo lo leído en lo que va de año. Un escritor que domina la palabra escrita como si fuera un juego de niño. Después supe que el autor era un poeta, con 24 años se convirtió en el premiado más joven del Club de Escritores Onubenses con su poemario “Cirea”. Le siguieron muchos más. Las descripciones pueden sorprender al principio, pudieran recordar ligeramente a las de la novela “El perfume” del escritor alemán Patrick Süskindson. En “El perfume” la descripción de los olores es casi un personaje independiente; mientras que en “La interpretadora de sueños” las descripciones de Praga, Viena y New York hacen que uno camine por esas calles como si hubiésemos entrado en un mundo cinematográfico. Rafael R. Costa fantasea con personajes reales: Houdini, Kafka, Hemingway, Freud, Francis Scott Fitzgerald, Aldous Huxley, Emanuel Lasker; pero lo hace de una manera tan magistral que forman parte natural de la historia de la protagonista Georginas Parker, la interpretadora de sueños. (Fue tanto lo que me intrigó este autor que le pedí una entrevista para mi blog). "Escribir es estar condenado a galeras. A veces creo que es un don y otras veces que es una condena". Definitivamente voy a seguir leyendo a Rafael R. Costa
No está mal, pero no me ha aportado nada. La protagonista no es nada cercana al lector, los episodios en su vida son muy surrealistas; sin embargo, está muy bien escrito y es fácil de leer en ese sentido
Hacía mucho tiempo que no leía nada relacionado con la segunda guerra mundial, aunque fuera de manera indirecta. Me ha parecido muy interesante la manera en que se han relacionado personajes entre sí como Hemingway, Houdini o Kafka y la misma protagonista. Sin embargo, es cierto que la última parte del libro no me ha gustado demasiado, la he encontrado predecible en comparación con las otras dos. Un personaje al que la buena suerte parece acompañarle a todas partes merecería un final menos abrupto.
Además, y sin que tenga que ver con el argumento de la obra, en la edición Kindle (que es la que yo he leído) he encontrado muchas faltas de ortografía, no solo acentos sino palabras escritas con "h" cuando no deberían llevarla, falta de concordancia, etc.
Extraordinaria e intrigante novela sobre una mujer capaz de interpretar los sueños. Costa consigue reunir y hacer participar en la trama de forma creíble a personajes reales como Kafka, Freud, Hemingway, Scott FitzGerald, Himmler, Hitler, Eva Brown o Houidini, entre otros muchos, manteniendo al lector en un equilibrio entre la incredulidad y la credulidad. El personaje de Sarah Georginas Parker seduce tanto como la magnífica portada de la novela o la narración, y solo el final, a pesar de ser el único posible, me ha dejado la sensación de que me han escatimado algo, por lo rápido y tardío (en la última página del libro).
Cuenta la vida de una mujer viuda que el destino la lleva a viajar por media Europa y Estados Unidos, en los prolegómenos de la II Guerra Mundial. No es una novela histórica pero tiene interesantes observaciones sobre esa época. Es entretenida y sigues la trama con interés. El final no me gustó, es desconcertante y brusco, da la sensación que el autor no sabía muy bien cómo acabar. - Puntuación: 6