Recuerdo que me leyeron este libro cuando era un niña en los primeros años de las primaria. La señorita Mimí adoraba contarnos cuentos mientras nosotras (iba a un colegio solo de chicas) nos relajabamos en nuestros asientos. Era un ejercicio de imaginación, nos hacia cerrar los ojos y recostarnos contra el pupitre, cualquiera podría haberse dormido durante ese tiempo, yo aprovechaba para soñar.
Este, sin duda, es uno de mis cuentos favoritos. La idea de doce princesas bailando se me antojaba romántico, aunque, en realidad no hay gran romanticismo en el cuento. Mi personaje favorito es la hermana menor, la mas intuitiva, la única que noto que había algo extraño cuando el solado las siguio.
Adoro este reto... revivo tantas cosas, mucho más que el simple relato, me trae tantos buenos recuerdos...