Filósofo, docente, periodista y ensayista nacido en Italia y radicado en Argentina a la edad de diez años.
Gran parte de su obra explora temas y autores de la ciencia ficción. En 1965 publicó El sentido de la ciencia ficción, un ensayo sobre el género que fue pionero en el idioma castellano, reeditado en una versión actualizada y ampliada en 2007. También escribió ensayos sobre Philip K. Dick, J. G. Ballard y Andréi Tarkovski y es el autor del primer y tal vez único libro dedicado al escritor estadounidense Cordwainer Smith.
Ha colaborado en diversas publicaciones, Criterio, El Péndulo, Minotauro, Axxón, El Cronista, El País y Revista Ñ, entre otros.
Una estupenda y completa biografía de Philip K Dick que analiza además su obra, abordándola en distintas facetas, desde cómo influyeron sus múltiples matrimonios, la muerte de su hermana gemela, las visiones místicas o el acercamiento al gnosticismo en su trabajo literario. Muy documentada, con fotos e información interesante. MUY buena y muy recomendable para fans y no fans de Philip K Dick.
Lo que me encantó de este libro, es que más allá de ser una biografía(que si fue a la universidad, que si se casó, que si hizo drogas), es un paseo, de lo más interesante, por aquellas cosas que sabemos de la psiquis de Dick; por ejemplo, su primer asombro filosófico, y es que, al trabajar en una estación de radio para poder pagarse sus cosas, Dick se acerca a los parlante de la estación y pregunta "¿Es esto realmente música o es acaso un simulacro de la verdadera música?"). Y de ahí para abajo, es una caminata por su delirio.
Más que interpretación, lo llamaría comprensión, con algo de fascinación.
Les dejo esta cita: "dejar la literatura en manos de los literatos puede ser tan peligroso como dejar la guerra en manos de los generales"
Para quienes hemos leído a Dick y hemos percibido la terrible maravilla de no saber si quien escribía esas obras era un loco o una persona que entendía muy bien a los locos, este librito de Capanna es una guía invalorable. No se trata, estrictamente, de una biografía ni de un examen crítico de la obra de Dick; aunque tiende más a lo primero, se apoya una y otra vez en lo que Dick volcó en sus páginas, al ritmo febril y autodestructivo que le imponían sus obsesiones, su paranoia, su temor a la irrealidad y su consumo prodigioso de anfetaminas. Esto es así porque, como Capanna explica cerca del final, no tiene sentido intentar una disección "científica" de una obra literaria excluyendo al autor; tales formas de crítica caen repetidamente en el reduccionismo y alimentan al circuito cerrado de los académicos, sin aportar nada a la comprensión. Por otro lado, no se puede explicar la vida de Dick sin su escritura, tarea a la que dedicaba gran parte de su tiempo porque le servía para elaborar y "fijar" las ideas que constantemente lo asaltaban.
Quienes no hayan leído al menos unas cuantas novelas y cuentos de Dick se perderán muchas referencias, pero este libro, a pesar de su tono, cumple con los estándares de un ensayo, citando profusamente sus fuentes, de manera de poder servir tanto de índice como de obra de consulta.
Este libro y su autor son pilares de la tradición de la ciencia ficción en Argentina. Capanna desarrolla una investigación exhaustiva sobre la obra y la vida de Phillip K. Dick, uno de los más grandes escritores del género. Los distintos puntos de abordaje de la producción de Dick permiten entender a la persona detrás de las historias y dimensionar la genialidad de sus cuentos y novelas. Un punto en contra es el excesivo interés que le dedica al gnosticismo en Dick que hace un poco pesado el final del libro. El resto es una maravilla, al nivel de las mejores biografías que le han dedicado en todo el mundo.
Me gusta mucho Dick, aunque en alguno de sus libros (como en Los tres estigmas de Palmer Eldricht) no me he enterado de nada. Ahora comprendo porqué. A partir de ahora leeré a Dick con otros ojos, y con muchas ganas.
Tiene algunas partes buenas sobre todo al principio, después de la mitad es medio aburrido y no dice nada, se mete con muchas cosas psicológicas que no me importaron