«Kalpa Imperial» es un libro evocador, de esos que hacen que brille la luz y se oscurezcan las sombras. Pero no creo que sea un libro para todo el mundo. Me explico. Es de esas novelas que o bien te fascinan o bien te aburren hasta la apoplejía. Por poner un ejemplo, sería algo así como «Fuego y sangre» de George R.R. Martin, que hay quien lo quemaría y quien lo pondría en un altar, sin demasiados términos medios. A mí me ha maravillado y he gozado con su lectura.
«Kalpa Imperial» nos habla del Imperio. ¿De cuál? ¡Qué más da! Los imperios son imperios, y da igual de cual hablemos, pues las historias sobre su existencia serán siempre semejantes y sus gobernantes y habitantes harán siempre lo mismo. Es la historia de un Imperio que fue, que dejó de ser, que resurgió, que volvió a caer y que será, porque la Historia se repite y donde acaba un camino empieza otro nuevo y lo que una vez fue puede volver a ser... pero diferente.
En 11 historias, Angélica Gorodischer traza una lección magistral de cómo convertir la escritura en arte y la fina ironía en una seña de identidad. Porque todo en «Kalpa Imperial» está impregnada de ella, conformando una crítica velada al poder y a los gobernantes de cualquier época. Por eso es un libro atemporal, de esos que leas cuando leas, sea hoy o dentro de 100 años, seguirá teniendo un contenido actual y reconocible, pues su contenido y sus objetos de atención no entienden de temporalidad: la ambición, el poder, el amor, la alegría, el dolor, la guerra, la inteligencia, el despotismo, la locura... Pero no solo dispara contra aquell@s que gobiernan, no solo habla de emperadores y emperatrices, como si de la Historia real se tratara. También se fija en gente corriente dominada por los deseos, de ciudades construidas para no ser y ciudades que casi cobran vida de tantas etapas que queman a lo largo de su existencia, de ladrones que apuntan demasiado alto y de caravanas del desierto que escondenuchos secretos. Pero todo, desde lo más elevado a lo más mundano, está siempre relacionado para bien o para mal con el Imperio. ¿Qué Imperio? Como dije antes, qué más da. Solo os puedo recomendar que leáis a Gorodischer