En junio de 1973, en Buenos Aires, se termina de imprimir Batman en Chile, la primera novela de Enrique Lihn. En ella Bruno Díaz -Batman- llega a Chile como comisionado del FBI para intervenir en la experiencia socialista de la UP. Viene solo; Robin su confiado y colorinche socio en la lucha contra el crimen, ha partido poco antes a hacer lo suyo en Vietnam.
Justamente el fatídico Chile descrito en la novela por Lihn hizo que el libro pasara desatendido, para luego desaparecer de librerías, hasta hoy en que Ediciones Bordura lo reedita con prólogo de Roberto Merino, quien escribe: “En la medida en que uno avanza por las páginas de Batman en Chile se impone la sensación de estar escuchando formas de lenguaje; es decir, más que la transparencia de la comunicación efectiva, se muestra aquí la opacidad de los signos. El narrador y los personajes hablan mucho, y lo hacen de una manera visible. El Chile visitado por Batman parece ser el reino de la cháchara”.
Enrique Lihn Carrasco was a Chilean poet, playwright, and novelist. The son of Enrique Lihn Doll and María Carrasco Délano, he married Ivette Mingram and they had one daughter: Andrea María Lihn Mingram, an actress.
Born in 1929 at Santiago, Chile, Lihn aspired to be a painter but after a failed attempt during university, he abandoned that dream to pursue writing. Lihn proceeded to develop into a poet, playwright, and novelist. He taught literature at the University of Chile. Lihn views both the past and the future as forms of death, and his emphasis on this point is evident throughout his literary works. His work revolved around his contempt for the contemporary dictatorship, as Chile was governed by a military junta. Works layered with social, political, and religious commentary are common throughout Lihn's canon. His final book, Diario de Muerte was written in the six weeks preceding his death from cancer in Santiago, and the evening before he died, he corrected the proofs.
La novela Batman en Chile, Ediciones La Flor (Argentina 73) re-editada por Bordura (Chile 08), le sirve a Lihn para indagar en las tensiones políticas y psicológicas de su contexto, el Chile de la Unidad Popular y su consecuente oposición. Sobre todo se enfoca en la paranoia intelectual de autoridades y pensadores. Para lograr su cometido edifica de manera lúdica, tal como señalan los títulos alternativos de la obra, el ocaso y soledad de un ídolo yanqui en su lucha contra el desierto rojo. A juicio personal estamos ante un producto híbrido, una rareza que se aparta considerablemente de la narrativa de su generación y establece un puente satírico pero no por ello menos solidario con el noveno arte y el género de superhéroes sin caer claro está, en la superficialidad de la estética Batmania. Como mecanismo literario, la parodia y el grotesco no son factores inusuales en Lihn pues el autor se enfoca en las fisuras del héroe, similar a lo que hace en poesía con Narciso y en relatos con el Caín bíblico. El escritor toma sujetos míticos, ya sean de la cultura clásica o el pop y los actualiza con su usual dosis de cháchara.
Y aunque excéntrico, no debemos subestimar la ácida mirada de Lihn ante la intelectualidad de ambos bandos ideológicos, basta remitirnos a su artículo sobre el caso Padilla. La novela por tanto puede considerarse como el anverso de la bullada represión ejercida por Castro, en la medida que Lihn escribió Batman en Chile mientras se refería abiertamente en contra de las políticas culturales de Cuba y su persecución a los intelectuales, por lo tanto mantiene una férrea defensa al rol critico del artista. Podemos concluir que estamos ante una novela de alto contenido político y reflexión ante los poderes que dominan la realidad. El anticlímax de la historia es notable pues evidencia la desnudez del héroe, su situación de meteco o simple extranjero detentador de clichés, al tiempo que nos grafica los impensados ángulos sociales, geometrías y geografías increíbles que denuncian la aberración del poder y la descarnada lucha capaz de aplastar a cualquier héroe: Habiéndose retirado a buen compas de pies a sus habitaciones privadas, como en sus mejores tiempos de hombre murciélago, Bruno Díaz concilio un sueño sin alternativas, enteramente mediocre. Soñó que despertaba en ciudad gótica de una pesadilla de la que no lograba acordarse, relacionada con un país llamado Chile y con su lucha contra el comunismo. Todo eso tan lejano como el más remoto de los planetas.
Años setenta. Defendiendo la democracia y la libertad, Batman viene a chile a derrotar el comunismo (Robin anda en Vietnam) pero se encuentra con un país raro, imposible, ni fu ni fa. PAF! recáspitas! No sabe con la chichita que se está curando! ¿Logrará Batman su objetivo? Como dicen por ahí, Lihn es toda una literatura en si mismo, aqui la forma del lenguaje es de una originalidad superior.
Extraordinario libro. A ratos se nota la poesía de Lihn permeando la narración. No hay que esperar una novela convencional. Hay más contemplación y evocaciones líricas que acción propiamente tal. De todos modos un libro redondo.
"Así, mientras detrás de una pantalla transparente, ella preparaba un cóctel de su especialidad, Batman se acomodó en una actitud algo fetal, envolviéndose en sus alas como en una manta."