In un cupo giorno del 2003, a Madrid, un uomo e una donna cadono sul selciato, raggiunti da colpi di pistola. La donna, Laura Bahia, si stava recando all'appuntamento con l'amato. Qualche giorno dopo Agustin Sedal, un anziano agente del controspionaggio cubano, si reca da un amico scrittore a cui chiede di narrargli la storia di Laura e di Philip Hull, l'uomo che la ragazza stava raggiungendo. La storia, cioè, dell'amore tra un'agente segreto del governo cubano e un diplomatico americano, la storia di una relazione fredda e distante all'inizio e poi sempre più passionale.
Belén Gopegui burst onto the Spanish literary scene in 1993, bowling over critics with her debut, La escala de los mapas [The Scale of Maps], which was hailed as a masterpiece. She has since published several more novels as well as stories and screenplays. Gopegui was born, and lives in, Madrid.
Quería hablaros de esta novela pero no sé ni por dónde empezar. a veces los libros parecen tener consciencia, parecen observarte, conocerte y saber cuál es el momento adecuado para llamarte con su voz interior desde el estante donde fueron olvidados. "Ven, léeme". Sé que este libro me habría parecido perfecto en cualquier circunstancia, en cualquier momento. Sin embargo, haberlo leído ahora hace que sea El Libro. E lado frío de la almohada narra las negociaciones de los agentes de seguridad de Cuba y la embajada de Estados Unidos en Madrid, representados por Laura Bahía y Philip Hull respectivamente, y de las relaciones de estos. El equilibrio entre las reflexiones y el lirismo y la acción, entre la política y el amor y el erotismo, es perfecto. Belén Gopegui es una narradora magistral. Lo supe cuando leí La escala de los mapas y El lado frío de la almohada no ha hecho más que confirmarlo. Desde luego, esta novela pasa a ser uno de mis libros favoritos inmediatamente y no dejaré de recomendarlo a todo el mundo.
Ya han pasado unas horas desde que lo acabé y aún sigo afectado por su lectura. Qué maravilla ha sido leerlo y cómo debió ser escribirlo. Quizás esa es la única pega (aunque no tenga por qué serlo, ya que siempre hay alguien detrás de la ficción tirando de los hilos) de esta tremenda novela de espías/amor/social que es 'El lado drío de la almohada': que hay veces que no puedes evitar pensar en Gopegui construyendo el relato e interpelándote con él. ¿Pero qué más da cuando las preguntas no pueden ser más oportunas? Absolutamente recomendable y quince años después de su publicación, totalmente de actualidad, con el sueño de la revolución cubana todavía sufriendo y padeciendo los mismos achaques y ataques, pero todavía vivo.
Pienso mucho en María Unanue diciendo «Gopegui es mi búnker» porque en mí estos libros tienen el mismo efecto, es como que Gopegui me sosiega cuando todo me da muchas vueltas y me pierdo
No había leído nada de Belén Gopegui, y eso que papá y yo hablábamos mucho de ella porque su hijo hacía judo conmigo. Me ha gustado. Los espías de la historia principal se intercalan con reflexiones abstractas muy cuidadas, en una combinación que me ha recordado a «Berta Isla».
Un libro que en apariencia nos cuenta una historia de amor, pero que en lo orgánico nos va revelando un tema social, sobre todo, político y especialmente cubano. El lado frío de la almohada, de Belén Gopegui es para aquellos que ven la revolución cubana con añoranza, como un ideal que perdura a pesar de la distancia, del tiempo, del orden económico y mundial, pero también para el lector que busca cuestionar dominios, sistemas de toda índole.
Alabar la "revolución" cubana en pleno siglo XXI me resulta lamentabla. Pero, más allá de eso, se agradece la reflexión seria de los ideales izquierdistas en los temas importantes: economía y organización política y no las bazofias lamentables que la izquierda actual toma como causas: los pronombres, el color rosa y tal. En cuanto a la narrativa, me gusta su estilo reflexivo e impresionista, diría yo. Me lo he leído a gusto
Muy bien, y presenta con profundidad el hecho de que los seres humanos son un colectivo y no individuos aislados. Por fin una historia de amor en el que uno de los miembros rechaza al otro por el comunismo. Presenta muchas reflexiones teóricas totalmente pertinentes en la trama y, en fin, a los estadounidenses como la mierda que son.
Es importante al leer esta novela estar conscientes del mensaje y trasfondo político izquierdista, una añoranza en pro de la revolución cubana, algo que en la actualizad es algo lamentable, fuera de eso presenta una interesante historia de amor llevadera y entretenida para leer.
Una novela peculiar. Sin duda lo mejor son las cartas que se dirigen al director por parte de Laura. En cuanto a la trama, hay momentos que se prestan confusos, supongo que es por la forma en la cual esta narrada, sin embargo tiene buenos momentos.
Si, la autora escribe muy bien, aunque por momentos el libro llegó a parecerme confuso, ciertos párrafos. Otros ciertos párrafos fueron excepcionales. Mi primer acercamiento con el izquierdismo, ficción.
Una linda forma de plasmar la realidad política en literatura. Una historia profunda sobre el socialismo y todo lo que está asociado a ello, una historia que marca independientemente de ideologías.
En esta novela, la línea argumental de la obra resulta tal vez un poco descuidada, pero de interesante tema de espionaje. La narración, pese a algunas prolijidades , nos ofreces capítulos interesantes y tipos variados, aunque en el alma de los personajes siempre quede un dejo de aridez. Todo está escrito en un tono amargo, tal vez escéptico y lleno de desengaño. Pág.17 :” Casi nunca lograba expulsar la sensación que su pasado se había convertido en un armario cerrado a la fuerza.” (Philip Hull) Pág.35 : “ Era lo esplendoroso lo que Laura rehuía, lo que cada día claro le mostraba.” Sucesos, vidas y peripecias se encuadran en las vísperas de la guerra de Irak, en la esterilidad moral de las embajadas o aquella enfermiza de las” lobbies”de exiliados cubanos , casi indiferentes a los hechos y desproporcionadas de emoción. Pág.229 :“Las historias necesitan un final. Y desde que cayó el muro, Cuba es también una historia. Necesita un final.” Al revés los personajes nos aparecen como desequilibrados: aventureros, cínicos, tímidos que se mueven las más de las veces empujados por la monstruosa maquinaria del espionaje internacional. Sus congojas nos llevan a través de la novela, que acabará con una sensación de fracaso, donde la acción tiende a ser inútil y todos Hull ,Sedal, Carter, León, Wilson, Arrieta saldrán de alguna manera derrotados. Sin embargo, el pato de la boda en este juego sucio , acompañado por la presencia opresora de “los de arriba” será la joven Laura Bahía . Nada más exacto a la cruel realidad de hoy. La prosa une a la acción la introspección sicológica ; no obstante, los momentos de emoción narrativa de Las Cartas, , que se repiten conceptualmente , resultan a menudo prolijos.
Humor, suspense, soledad, tristeza, amor y alegría fluyen por la historia que el peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) ha creado en Pudor (Alfaguara). Las palabras del escritor llevan al lector a descubrir las intimidades y los secretos de Alfredo, Lucy, Sergio, Mariana o Katy, personajes a los que su particular tragedia deja al descubierto sus miedos, deseos y sus obsesiones, insistiendo en los diversos matices del instinto sexual. "Quería contar una historia sobre una familia, ese grupo de individuos que no podemos elegir y que esconde secretos, verdades y mentiras. Verdades que a veces no se cuentan para no hacer daño. Sabemos que eso ocurre y se acepta para evitar el aislamiento. Esta novela es un compendio de amor, suspense, soledad, tristeza y, por qué no, risa, porque de todo ello está formada la vida. Es una novela sobre la realidad", sentencia el autor. Santiago Roncagliolo, autor de cuentos y guiones para televisión, entre otras facetas, tenía interés en ahondar en la parte más recóndita del ser humano y deseaba adentrarse en el significado del término pudor a través de una historia. "Por un lado, el pudor nos impide comunicarnos y nos lleva a la soledad y, por otro, esconde nuestros deseos más inconfesables y tiene que ver con el sexo". Y de sexo habla el escritor en su novela, pero no de la parte más bella. "Creo que está todo contado, aunque yo hablo de los aspectos menos placenteros". Pudor es la historia de Alfredo, un hombre al que le han dado seis meses de vida; de Lucy, que recibe anónimos sucios de un mirón; del pequeño Sergio, que atisba un mundo de fantasmas, y de la adolescente Mariana, que descubre la atracción que siente por su amiga Katy. Completa esta peculiar familia un gato que enloquece ante un olor desconocido. Roncagliolo tenía interés en recuperar para la novela el impacto emocional de una película. "Quería utilizar un lenguaje muy visual porque me resulta algo muy natural. Provengo del mundo de los guiones de cine y de televisión y me interesa ese tipo de estructuras. En esta novela el lector puede sentirse como un voyeur que se adentra en la vida de un grupo de personajes". El autor de Pudor se define como un narrador de historias y dice que "el escritor tiene que ser un testigo de la realidad y saber contarla".
Releída, 'El lado frío de la almohada' me parece uno de los pocos (escasísimos) pasos en falso de Belén Gopegui y como todos los fracasos de artistas verdaderamente grandes, uno bastante memorable, la verdad.
Es imposible resistirse a la novela: su andamiaje de discurso, hipótesis, novela de espías a lo Graham Greene.....Gopegui tiene literalmente dos novelas posibles y luego son tres, una vez nos damos cuenta de que esta es una revisitación deliberada y estudiadísima de los marcos que posibilitaron su debut, La escala de los mapas.
Como es inusual que una artista revise su primera obra de un modo tan crítico - parece arremeter líricamente contra su propio y posiblemente encantador lirismo (¡qué gopeguiana paradoja!) - uno debe notar y aplaudir tal temeridad; pero como estamos acostumbrados a obras maestras, y como la ductilidad de los personajes (aquí diluida ¿por qué ama Laura a este viejo espía cansado? etcétera) aparece debilitada, como la forma que luego devendrá en auténtico cambio de rumbo (El padre de Blancanieves) aparece ensayada y en boceto y como las conclusiones aparecen algo deshilvanadas, es algo menor.
La estrategia literaria que emplea respecto al tema que trata - la posibilidad de pensar el comunismo real en unos términos un tanto menos agotadores - no tiene problema alguno, y su planteamiento en sí mismo presenta una discusión, en todo caso, menos apta para Gopegui (la novelista) que para la soledad de nuestros principios en geopolítica.
No me acabó de enganchar la historia. Reconozco que la forma de narrar es original (cada capítulo está seguido por una carta que la protagonista dirige a un director de un periódico y que sirve para plasmar las ideas de la autora respecto al desarrollo, mantenimiento y justificación de la Revolución Cubana). No obstante, son demasiado crípticas. Muchos símiles y comparaciones que (al menos a mí) se hacen difíciles de seguir. No está mal, pero tampoco es nada del otro mundo.
En Gopegui siempre encuentro un par de cosas, una: la conciencia de una narración y dos: la construcción de personajes por entrañables, memorables. Pero en esta novela encontré algo más: una trama compleja, actual, política. La guerra entre el ser y el deber. Una guerra que siempre es dolorosa, como si fuéramos la sirena que sangra cuando de su cola han hecho dos piernas.
Lo mejor del libro: Las cartas, aunque queden un poco aisladas de la trama central. Una novela de espias diferentes con más atención al mundo de los sueños que a la realidad. Tiene pasajes muy bonitos, desde el mismo título hasta referencias al Volcán o a Tenesse Williams. Curioso pero poco más.
Creo que tiene capítulos excepcionales, especialmente algunos fragmentos de las cartas. Pero desde una perspectiva más global creo que el libro podría dar mucho más de sí.
La mejor parte de la novela son las cartas. Sin embargo, ellas no terminan de conectarse completamente a la historia, la cual no es del todo clara sino hasta bien entrada en la novela.