Este reportaje empieza con sucesos harto conocidos — la explosión de la burbuja inmobiliaria en EE. UU. en 2007, el consiguiente derrumbe de crédito y de la construcción en España, y los "ajustes", entiéndase recortes, para reducir un déficit que no hace otra cosa que crecer. Pero aún si conocemos sus efectos, el por qué de esta historia sigue oculto detrás de una cortina de malentendidos y mentiras, empezando con ésta: «El Gobierno del PP consagra la doble versión de que la crisis es el resultado del descontrol del déficit público por parte de Rodríguez Zapatero [presidente del anterior Gobierno del PSOE] y de que su impacto sobre la economía real se explica como una «crisis laboral» por el sistema de relaciones laborales vigente. La realidad, en cambio, es otra. El déficit en el caso de España es el resultado de la crisis y no su origen: la deuda pública es en 2007 una de las más bajas de la eurozona; el paro, a su vez, es producto de la flexibilidad de los contratos, que responde a las necesidades de la construcción, industria que absorbe gran parte de la creación de empleo durante la burbuja.» [p. 176] En negociaciones y conversaciones secretas pero a veces sugeridas por filtraciones o micrófonos abiertos, los jefes de las finanzas europeas (Trichet, Draghi y otros, seguidos "por convicción" ideológica por sus cómplices en la derecha española) han elaborado el "atraco perfecto" a la sociedad del bienestar. Primero, provocan la crisis con prácticas que "[e]n lugar de frenar la burbuja de la vivienda y el crédito contribuyen a inflarla"— con grandes beneficios para las capas altas. Y luego, niegan su responsabilidad cuando se pincha la burbuja, con una factura de «5,5 millones de parados, reducción de los salarios y desmantelamiento del Estado de Bienestar… Lo que es una crisis estructural de la economía española e internacional, se presenta como un accidente fruto de la importancia que asume en las últimas décadas la actividad del sector financiero y de la construcción en la economía… «Y esto nos lleva al tema central: la estafa material. Y lo es porque justifica la operación quirúrgica del Estado de Bienestar español en la premisa falsa de mala gestió de las cuentas públicas en lugar de localizar el problema en la colosal deuda privada acumulada…» Acumulada principalmente porlos bancos que prestaban mucho más dinero de lo que tenían y por las inmobiliarias y constructoras que tomaron esos préstamos. Sin embargo, la conclusión de Ekaizer me parece una exageración cuando dice «Lo que demuestra, pues, que el desmantelamiento de la protección social era y es un objetivo predeterminado.» Es atribuir a los banqueros y los reguladores una improbable astucia a largo plazo. Sería suficiente decir que, habiendo creado el desastre económico en la busca ciega del máximo beneficio a corto plazo, ahora algunos — los conservadores más ideológicos en el Bundesbank y el BCE, seguidos por elementos como De Guindos y Montoro en España — lo ven como una oportunidad para destruir también lo que había logrado las últimas décadas de presión socialdemócrata y sindical.
Demasiado pretencioso, altas expectativas totalmente defraudadas. Demasiadas fechas, demasiada gente, demasiadas repeticiones, apenas análisis, mareo de datos, de cifras.
Del argumento de venta del libro solo es cierto lo de "señala a sus autores intelectuales, económicos y políticos", porque lo de "Hay muchas indecencias. La más obvia: la del a corrupción y el pillaje", nada de nada aparece en este libro.
Más bien me ha parecido pasar a limpio los apuntes que fue tomando en entrevistas y ruedas de prensa.
Esperaba algo más de análisis, y no tanta repetición (determinadas definiciones se cortan y pega en varios capítulos) pero bueno, el balance ha sido positivo.
El libro básicamente se limita a hacer un resumen de la hemeroteca política en España, no aporta análisis, redacción muy farragosa llena de datos y fechas. No ha sido una lectura agradable.