Relato de un parricida y homicida, David Díaz Granados, liberado en el CERESO de Chetumal Quintana Roo, el 19 de noviembre de 1994. Su historia es el alambre de púas con el que su madre, lesbiana y promiscua, le rodeó el cuerpo y el alma a través de programaciones verbales, de actitudes y gestuales que lo acompañaron toda su infancia. Pero también es un canto de alabanza a lo mucho de sano que tiene el Yo de David y al esfuerzo que hizo continuamente por reeducarse a pesar de las incongruencias de los seis penales donde cumplió parte de su sentencia.
Un libro que pone en práctica los valores perdidos y nos hace ver el lado más oscuro del ser humano, y cómo es posible recuperar las esperanzas perdidas. La Maestra Lilí Conde hizo uno de sus mejores trabajos, y que seguro muchos de los que crecimos en Quintana Roo leímos.