Esta trilogía de suspense y aventuras narra la historia de Nerea y Derek, dos adolescentes que tienen que enfrentarse a una secta llamada Koruki-ya que pretende acabar con la tecnología en todo el planeta. Derek es un hacker que sufre un problema de agorafobia, por lo que no puede salir de la habitación donde vive encerrado todo el día, comunicándose con el exterior únicamente a través de los ordenadores, y Nerea es una chica normal que se ve inmersa en esta trama porque alguien ha secuestrado a su hermano.
Se trata de una historia con un buen ritmo, escrita en un lenguaje cercano y simplificado que puede ser disfrutado tanto por jóvenes como por adultos. Los personajes protagonistas están bien construidos y es fácil empatizar con ellos. Profundizar en el mundo de los hackers y la deep web aporta misterio e intriga; y ambientar el último libro en Japón nos ayuda a dibujar en nuestras mentes nuevas culturas y modos de vivir. Eso sí, de nuevo nos encontramos con una novela de autores españoles que acontece, principalmente, en Estados Unidos. ¿Soy la única que tiene la sensación de que todas las novelas se ambientan en Estados Unidos con independencia del origen del autor? ¡Seguro que hay más países en el mundo! Por otra parte, el hecho de que la historia se suceda en la época contemporánea, con páginas enteras que narran conversaciones de Facebook o mensajería instantánea, aporta una gran cercanía y propicia la identificación del lector.
Estos son sin duda sus puntos fuertes: ser una historia actual, bien escrita, con elementos intrigantes y bastantes momentos de acción. Sin embargo, también tiene algunos puntos más débiles.
Derek y Nerea están bastante bien construidos, pero el resto de los personajes flaquean ligeramente. En general, hay muchas situaciones en las que el comportamiento de los personajes secundarios podría calificarse como 'poco verosímil'. Por ejemplo, [alerta, SPOILER] un chico conoce a una chica desde hace dos días y solo han mantenido conversaciones esporándicas de media hora (de hecho, ella ni siquiera le atrae) y, de pronto, la chica le pide que robe una moto de policía y huya con ella a Japón para enfrentarse a una secta... Y va y lo hace. [FIN DEL SPOILER]. Digamos que es habitual encontrarse con esas situaciones en las que los personajes basan sus motivaciones en ideas muy superficiales. Especialmente 'los malos'. ¡Qué malos son los malos! A ver, no me entendáis mal, no soy de las que respalda que el malo siempre es malo porque le pasó algo horrible en su infancia. Puede ser que un personaje, simplemente, tenga esa personalidad. Pero una cosa es ser cruel porque obtienes un beneficio (material o ideológico) y que no te importe llevarte a quien sea por delante, y otra cosa es ser capaz de ponerte piedras en tu propio camino por el mero ansia de hacer daño. No sé... No es así como funcionan las sectas. Este perfil psicológico de los villanos se me ha hecho demasiado simplista.
Otra cosa que me ha fastidiado es que [OTRA VEZ SPOILER] no se termina de resolver la tensión amorosa entre los personajes, y admito que era uno de los elementos con mayor tirón de toda la novela [FIN DEL SPOILER].
En conclusión, una trilogía que está muy bien para pasar el rato. Y a pesar de tener más acción que suspense o misterio, sí que da algunos sobresaltos y giros inesperados.