Seis personas recobran el sentido en un lugar que no conocen, confusos y maniatados. Su secuestrador, un niño de seis años acompañado de una mujer asiática, desgrana poco a poco su pasado, mostrando las peculiaridades de cada uno y el extraordinario nexo común que les ha llevado allí, hasta alcanzar el final que motiva su reunión. En una historia donde lo importante es la reacción de cada personaje al poder excepcional que desarrolla, el narrador presenta un relato de relatos donde siete personas normales dejaron de serlo sin previo aviso y lucharon por integrar sus cualidades sobrehumanas en la cotidianidad de su existencia.
Lector compulsivo desde que aprendí a leer, me he aprovechado de las letras de otros para crear una experiencia propia de escritura y plasmarla en mi primera novela, "Siete Cruces".
He de reconocer que leyendo a autores noveles como Roberto García me estoy encontrando con pequeñas joyas (bien escritas, bien planteadas y entretenidas). Porque sí, me ha gustado, y mucho, esta novela aunque... sí, hay un aunque... el final me ha dejado un poco con cara de tonta... O más bien la sensación ha sido muy parecida a cuando te estás comiendo un donut (de chocolate si es posible) y justo cuando vas a comerte el último trozo, se te cae. Te quedas con la cara de "¿Y ahora qué hago?" Y tienes la sensación de que te falta algo, que no has terminado de comer y no estás satisfecha Pues sí, eso me ha pasado. No sé si el autor ha dejado el final abierto para una segunda parte o lo ha dejado así, en suspense, para que nosotros los lectores continuemos la historia en nuestra cabeza (yo le estoy dando vueltas a ese enigmático final).