What do you think?
Rate this book


Paperback
First published January 1, 2009
¿Perderse acaso no es cometer una suerte de suicidio social? Es matar todos menos a uno; pero si matas todo a tu alrededor, ¿no te matas tú también?
La idea de este libro es justamente recordar: Es lo que me toca, es mi trabajo, la razón quizás por la que vine a la Tierra, mi misión: soy el escritor de la familia, la oveja negra de la cual están orgullosos y a la vez temen, el que les ha dado alegría y pena, el que provoca odio y asco y temor, el que habla poco pero publica mucho, el que sintió que las peores criticas a sus primeros libros venía desde adentro, sobre todo cuando nadie los leía o los leía pero no me comentaban nada. Soy el que no olvida, o no quiere olvidar o no puede.
Odiar es potente, es romántico, es viril, pero consume, daña, destroza y no deja crear. El objeto del odio al final no recibe el veneno y el que termina autodestruyéndose, lacerándose, es uno.
Tú tío hizo algo muy chileno: se mató pero no se mató. Quedó muerto en vida. Por eso me atrevo a decir que está muerto aunque no lo esté.
-¿Te dolió?
-No tanto. Yo necesitaba libertad, a todo costo.
El dejar mi gente, mi pasado, no me pareció tan doloroso o penoso. Sentí que apagaba un televisor ruidoso y gritón, con el que sin duda tenía un lazo, que me había acompañado por años, por un silencio nuevo. Por un mundo mío. Solitario, quizá distinto, pero libre.