Cuando era pequeña ir a la librería era una de mis actividades favoritas. Si íbamos con mi madre, muchas veces le resultaba difícil decirnos que no a algún libro, así que la mayoría de días, mi hermana y yo, salíamos con alguno entre las manos.
Recuerdo el día en el que encontré este libro en las estanterías. Todavía era una lectora un poco inexperta para leerlo, pero me llamó la atención su título. Ponía mi nombre. En seguida fui a buscar a mi madre para preguntarle si podía quedármelo. Recuerdo que ella me preguntó si sólo me gustaba porque mi nombre salía en la portada, me pareció increíble lo rápido que me había descubierto, pero aún así yo le aseguré que no. Me preguntó si me gustaban las historias románticas, de época, y le dije que creía que sí, así que finalmente me lo compró.
No fue hasta años después cuando por fin conseguí pasar de las primeras páginas y entender qué estaba ocurriendo en realidad. Tendría unos 12/13 años y los disfruté como nunca. Había descubierto el que sería uno de mis géneros favoritos a día de hoy.
Al releer este libro me doy cuenta de que aquel fue el momento perfecto para leerlo, resulta estupendo para iniciarse en el mundo de la literatura romántica del siglo XIX. Sin embargo, como lectora algo más avanzada, este libro resulta demasiado juvenil (y algo rosa) para disfrutarlo del mismo modo.
Os voy a explicar porqué utilizando un formato breve y muy productivo: una lista de cosas buenas y cosas malas de este libro. Vamos a ello.
Puntos positivos:
1. Los protagonistas. Ana es una mujer con carácter, decidida y algo romántica, capaz de tomar sus propias decisiones y salvar la situación si es necesario, a la que Ewan respeta y admira.
2. El romance. El primer encuentro y el desarrollo son geniales.
3. Es una buena historia. La historia es interesante, muy dinámica y sencilla, y pasan cosas constantemente. A pesar de que esto puede sobrecargar en ciertos momentos, está llena de giros y prevalece una acción continua que te mantiene leyendo.
4. El narrador es omnisciente e intercala las perspectivas de ambos protagonistas, por lo que terminamos conociéndolos muy bien.
Puntos negativos:
1. "I'm not like the other girls". Pobres y tontas niñas ricas que nunca entenderán la profundidad de los poemas de Byron.
2. "I'm so tiny, he's so strong". Por ejemplo, en la página 182, Ana dice: "Le hacía sentirse pequeña y a salvo solo con estar cerca". No sé, quizás no.
Bring back manly man yo.
3. Very poor character building. Los personajes (en especial los secundarios) cambian de manera radical de una página a la siguiente sin una justificación convincente. Además una gran parte carece de dimensionalidad.
4. El final es demasiado precipitado. Los problemas se resuelven de manera excesivamente rápida y conveniente.
Puntos neutros:
1. Historical inaccuracy. Se mantiene en una discutible línea de la verosimilitud. Es posible que se salten unas cuantas normas de comportamiento de la época y tampoco les importe mucho.
2. Mantiene algunos clichés típicos de la novela rosa que, personalmente, no me encantan.
3. No deja mucho margen para la imaginación del lector. Se revelan los acontecimientos y las intenciones de los personajes continuamente, por lo que no es capaz crear momentos de verdadera tensión y no consigue sorprender con una gran revelación final.
Overall, creo que este libro a pesar de tener casi 20 años (¡2002!), ha envejecido bastante bien y podría ser una gran lectura para aquellos jóvenes que quieran iniciarse en este género.