¿Cómo leemos y escribimos en la red?, ¿cómo nos informamos y construimos el significado?, ¿igual que hacíamos con libros, papel y lápiz? Todavía más: ¿enganchados a la pantalla y al teclado, aprendemos y enseñamos del mismo modo?, ¿sigue siendo útil ir a clase si todo está en la red? Y en concreto: ¿nos podemos fiar de lo que hay en la red?, ¿y del traductor automático?, ¿cómo se evalúa un blog o una web? En definitiva: ¿qué ha cambiado con la llegada de internet?
Para responder a estas preguntas, resumimos algunas investigaciones científicas y comentamos algunos ejemplos de webs, blogs, chats y otros recursos didácticos. Con una mirada multidisciplinar, crítica y clara, queremos entender cómo está cambiando internet la educación lingüística, las prácticas de lectura y escritura y el día a día en las aulas.
tiene tres estrellas porque se torna muy repetitivo. Trata temáticas super importantes como las redes sociales, blogs, lectura, escritura, web 2.0, nativos e inmigrantes digitales, y la educación; también está lleno de referentes teóricos, no obstante se vuelve algo canson de leer cuando repite y repite lo mismo.
Leído el artículo "¿Internet: 1; Escuela: 0?", sobre Mei, "una chica que no puede aprobar el Bachillerato de Letras, a pesar de que lleva una actividad diaria, variada y elogiada en la red, gestiona un foro de literatura, lee y escribe en fotoblogs y chats. Se aportan datos para reflexionar sobre las maneras de leer y escribir que generan los jóvenes en Internet, al margen de la escuela; se analizan las diferencias que presentan con las prácticas académicas y se reflexiona sobre las consecuencias que tiene este hecho en la educación".
Aunque sí tiene conclusiones interesantes, es más bien una clasificación de cómo ha cambiado la forma de leer y escribir. Como el mismo autor dice, el libro fue escrito hace tiempo y su evolución no necesariamente le favoreció.
Me gusta mucho la idea de que más que hacer a un lado y prohibir estos recursos en el aula, tratemos de incorporarlos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El único detalle es el como: hay pubertos que podrán utilizarlos y sacarles el jugo pero, como con todas las herramientas, habrá otros que solamente verán cómo sacarles provecho para no hacer las actividades programadas.
Veremos qué tanto se puede usar realmente en clase.