Los niños no pueden comprender los problemas internacionales. Ellos por si mismos no conocen el racismo, ni el nacionalismo, ni la explotación. Toda educación se enfrenta hoy en día a la importante tarea de preservar esa apertura clara y natural del niño, de forma que ésta se convierta en la base de una responsabilidad conciente frente a los hombres y su entorno natural. En el centro de arención de la Pedagogía Waldorf se encuentra el sano desarrollo de todo niño, porque solamente un desenvolvimiento de la individualidad crea las condiciones para un futuro de la sociedad humanamente digno.