Me decepcionó un poco, esperaba una posición más crítica sobre la revolución cubana o con más humor, pero esperaba otra cosa.
La anécdota central, - un escritor venezolano con inclinaciones comunistas que viaja en los primeros años de la revolución cubana en búsqueda de un ejemplar de "Celestino antes del alba" y, de ser posible, conocer a su autor Reinaldo Arenas -, se pierde en un estilo de escritura que confunde, que mezcla delirios de la santería con la acción "real". Es más, quien no conozca la historia de persecución a determinados escritores cubanos por sus inclinaciones sexuales, más que por su oposición al modelo de gobierno, puede que nunca se entere de las razones que dificultan al protagonista conocer a Arenas, encontrar un ejemplar del libro y que se convierta en un casi perseguido durante su estancia en la Isla.