Desafiar su época parece ser un lugar común para aquellos espíritus atormentados por la inconformidad. El sufrimiento es quizá el acceso al mundo poético de esta autora. Fiel destino y consistente en su lirismo, logró crearse una autonomía novedosa. La inquietante presencia de la muerte es una constante en su poesía, una imagen que persiste y deviene en sensación como extraño motor de la vida.
Alfonsina Storni was one of the most important Latin-American poets of the postmodernism movement.
“Nací al lado de la piedra junto a la montaña, en una madrugada de primavera, cuando la tierra, después de su largo sueño, se corona nuevamente de flores. Las primeras prendas que al nacer me pusieron las hizo mi madre cantando baladas antiguas, mientras el pan casero expandía en la antigua casa su familiar perfume y mis hermanos jugaban alegremente. Me llamaron Alfonsina, nombre árabe que quiere decir dispuesta a todo”. Extracto de: El club de los poetas suicidas: Alfonsina Storni Publicado por Jenn Díaz
La poesía es como una danza íntima de a tres: el lector, el escritor y el texto. Las palabras toman vida propia, se les da un sentido, un propósito de existir, pudiendo corresponder o no al dado cuando se plasmaron inicialmente en el papel.
Leer a Storni es el comienzo de una noche sin fin, con múltiples interludios para descansar los pies doloridos y secar el sudor y las lágrimas. Las olas se escuchan al salir por las ventanas del salón, la naturaleza aúlla denotando su presencia, la risa se escurre entre la calidez de los cuerpos amontonados, múltiples voces se resaltan entre el barullo. De a momentos alguien se desangra sin sangre a la vista, pues los corazones rotos sufren en silencio y no le temen a la muerte enmascarada.
La poesía no se lee, se siente, es por eso he querido compartirles el poema “Soy esa flor” (Irremediablemente, 1919) porque para mí es el que mejor refleja a Alfonsina.
"Tu vida es un gran río, va caudalosamente. A su orilla, invisible, yo broto dulcemente. Soy esa flor perdida entre juncos y achiras que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.
Cuando creces, me arrastras y me muero en tu seno; cuando secas, me muero poco a poco en el cieno; pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente cuando en los días bellos vas caudalosamente.
Soy esa flor perdida que brota en tus riberas humilde y silenciosa todas las primaveras"
Conociendo cómo acabó todo, algunos poemas, incluso sólo los títulos, son muy fuertes de leer. Mis favoritos:
La inútil primavera. La primavera. Capricho. Tú me quieres blanca. Silencio. Melancolía. Subconciencia. El divino amor. Odio. Las tres etapas. El canal. Fríos. Buenos Aires. Cuando llegué a la vida. Cara copiada. Versos a la tristeza de Buenos Aires. Ternura. Romance de la venganza. Dolor. Mundo de siete pozos. Yo en el fondo del mar.
«Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca, / Sujeta entre tus manos esta cabeza loca; / Dame a beber, el malvado veneno / Que te moja los labios a pesar de ser bueno. / Pero no me preguntes, no me preguntes nada/ De por qué lloré tanto en la noche pasada; / Las mujeres lloramos sin saber, porque sí: / Es esto de los llantos pasaje baladí.
Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto, / Un mar un poco torpe, ligeramente estulto, / Que se asoma a los ojos con bastante frecuencia / Y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia. (...) / Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta: / Movilidad absurda de inconsciente coqueta. / Deseamos y gustamos la miel de cada copa / Y en el cerebro tenemos un poquito de estopa. / Bien; no, no me preguntes. Torpeza de mujer, / Capricho, amado mío, capricho debe ser. / Oh, déjame que ría… ¿No ves qué tarde hermosa? / Espínate las manos y córtame esa rosa.» Capricho
Exponer el feminismo de Alfonsina Storni a través de su poesía es menester. El título del poema «Capricho» (texto superior), puede aludirse a la imagen exterior y prehistórica que aún individuxs tienen respecto a nosotras, mujeres como personas «inofensivas, dóciles, cobardes». Sin embargo, aquí mediante un conglomerado de figuras metafóricas y haciendo uso de la técnica de la ironía, del: «¡Ten cuidado lo que sueltan con esa lengua y piensan con ese cerebrito suyo porque así no es, Señoros y estamos hartas!». Alfonsina les dice a estos seres energúmenos: «¡Pues venga, que si por defender(me) y a las mías defiendo soy una intensa, alborotada, si encarno la serpiente del mal. Volátil, cambiante, soy inconstante y compleja. Me renuevo, me reinicio y tengo emociones fulgurantes cuando pinta el culo. Vale, ¿acaso a de ser un capricho mío? Vale, vení armado, y veamos si puedes quitarme esa fuerza, esa gallardía. Que a mí, oyeme bien, no me la quita nadie.» Y esto, analizando uno de los poemas de «Entre el largo desierto y la mar». Me pondré un poco intensa con esta lectura porque no hace justicia la imagen que le han pintado a una genia de la ironía feminista–vanguardista, tal como lo es Alfonsina Storni. Ha sido tan descatalogada (tanto su imagen como su literatura) que les invito a (re)conocerla y reclamar la liricidad y el empuje que le ha puesto a su obra.
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Si hay algo innegable, es la trascendencia de Alfonsina Storni y la potencia que la caracteriza. Su influencia en la poesía es inconfundible, pero confieso que mi relación con su obra es tan personal como la poesía misma. Hablando de poesía, me inclino más hacia lo disruptivo, la claridad que llega a todos sin necesidad de formalismos o rima.
Sin embargo, decidí aventurarme con “Entre el largo desierto y la mar” buscando esa conexión única. Elegí leerlo frente al mar, un escenario que parecía llevarme más cerca de la esencia de Storni. Es fascinante como, mucho antes de su trágico final, las imágenes de poner fin a su vida y ese llamado del mar ya estaban presentes en sus versos.
La experiencia de leer a Alfonsina frente al mar fue, sin duda, única. A pesar de ello, reitero, que su estilo no encaja completamente con mis preferencias poéticas. Aprecio la profundidad de sus pensamientos y la intensidad de sus emociones, pero mi gusto por la poesía se inclina hacia la simplicidad y la ausencia de formalidades.
“Entre el largo desierto y la mar” es un viaje introspectivo hacia el lector, que revela la complejidad de Storni. Creo que, sin duda alguna, cada lector encontrará en sus versos una conexión diferente, un eco de emociones que resuena de manera única. Este libro, como el mar mismo, invita a sumergirse y explorar las profundidades de la mente y el alma de Alfonsina Storni.
Descubrí a Alfonsina Storni en diciembre y me enamoré de su poesía al instante. He de confesar que no puedo ser objetiva a la hora de valorar su poesía porque empatizo tanto con ella -menos en los poemas en los que habla sobre su depresión y su deseo de morir, en los que, pese a todo, también me hace sentir su dolor y su frustración- que sus poemas parecen emociones y fantasías mías expresadas como yo no soy capaz de hacerlo: con una belleza, una sutileza no carente de pasión y hasta violencia, una paleta que me transporta a un cuadro de Sorolla a veces, de Munch otras... que me ha hecho sonreír y me ha emocionado. Y, sin embargo, es una poesía muy accesible, sobre todo la de sus primeras obras.
No calificaré la poesía de Storni, pues esta de por sí merece 5 estrellas siempre. Sin embargo, me gustaría comentar lo maravillosa que es esta antología. Me encantó que abarcara una cantidad de poemas tan extensa. Incluso encontré poemas que no están en otras colecciones lo cual indica que buscaron muy bien los poemas e hicieron una investigación extensa detrás de la producción del libro. Bravo.
Poetisa del modernismo con tintes vanguardistas, que toca temas como el dolor, el miedo, el mar, la naturaleza y la ciudad de Buenos Aires, entre otros.
Impresionante. Desde los poemas en tono romántico a los melancólicos, pasando por de tono feminista, los versos de Alfonsina tienen una musicalidad única, preciosa e impactante que sitúa al mar como paisaje predominante.