Siete relatos de juventud, pasión y búsqueda. La juventud post guerra interna encontró en los estadios y en las barras de los equipos de fútbol, esa identidad que un país destruido les había negado. El equipo de fútbol pasó a ser la religión en la cual creer y la barra, la patria por la cual luchar.
Este amor no es para cobardes se acerca a este mundo, que se nos hace tan cercano, pero que desconocemos. Sus consecuencias solo se ven de un modo deformado por el amarillismo de los medios de comunicación. Ahora, con un estilo descarnado y sin concesiones, estos relatos dan cuenta de su dinámica como organización, sus motivaciones, y maneras de pensar, que son tan similares a como a las del Perú oficial desde sus inicios como República hasta lo que va del nuevo siglo.
Es un libro de cuentos que evoca la calle en diversas décadas. Pero que nos puede llevar desde un bus en la carretera a las calles de una de las avenidas más transitadas, a uno de los conos de la ciudad, a los alrededores del mítico estadio Nacional o a la húmeda selva, valles y ríos del sur del país. Este no es un libro solo de "barristas” que se enfrentan en sus batallas —a las que llaman "guerreos”—, sino también la historia de personas de distintas clases sociales que se encuentran en diversas situaciones que marcan sus vidas: frente a frente dentro de un estadio en un clásico de fútbol; entre disparos, piedras y cuchillos en un enfrentamiento de barras bravas; en un tiroteo entre fuerzas militares y terroristas o en una reunión rodeado de viejos conocidos y antiguos aliados. Un libro con diálogos muy particulares. Solo comunes en situaciones específicas y cotidianos para quienes están acostumbrados a vivirlas. Tiene una fonología que denota el oído del autor para transmitir el lenguaje y habla coloquial de la calle y de los barristas. Por último, medio la sensación de que había una mezcla de nostalgia y romanticismo en situaciones trágicas, emotivas y de abundante adrenalina.
Este es un libro de cuentos que nos hablan de la realidad de muchos adolescentes en los años 80's y 90's, que en medio de un país en crisis agobiado por el terrorismo se aferraron a la realidad a través de un sentimiento, el Sentimiento Blanquiazul. Ojo, cualquiera puede leerlo no solo gente aliancista, asi quizas entiendan a esos desadaptados, pandilleros, tira piedras, como los llaman.
En este libro se plasma ese amor incondicional de los fanáticos del fútbol por sus equipos y a lo que conllevaba muchas veces ese sentir. En lo personal, me parecieron unas historias buenas por la narración del autor, pero no me encandilaron, quizás porque no fan de este deporte.