Para mi este libro debería de ser lectura universal, a través de sus paginas encontré descrito momentos clave; buenos y malos de mi infancia y creo haber obtenido un vistazo a la de la gente cercana a mi.
Nunca me van a ver suscrito a la escuela de Freud pero con observaciones como esta se vuelve una resistencia más o menos necia.
No hace falta querer aprender de la crianza, si puedes soportar asociaciones fálicas aquí y allá quizá encuentres algo de ti que merezca la observación y la introspección.
Que bonito sería que este tipo de sistemas antiautoritarios se implementaran en la vida real y cotidiana, que triste que ningún gobierno inteligente lo permitiría