El hecho de que México haya ejercido una política de mayor independencia relativa frente a Estados Unidos, no significa que se desconozca el compromiso de alineación que ha tenido con el bloque «occidental» bajo el liderazgo norteamericano; significa, únicamente, que México no renunció a la facultad de juzgar conforme a criterios propios ciertos problemas internacionales que eran importantes, y que en tal acción se vio en la necesidad de disentir frecuentemente de la política estadunidense y la actitud de la mayoría de los otros estados americanos.
Yo leí la segunda edición de este libro, cuyo ejemplar ya es algo viejo; por tanto sólo puedo hablar de lo leído con base en este volumen.
El libro a pesar de las tablas, resulta de fácil comprensión. Fue y considero que permanece como una obra indispensable para comprender los alcances de la plítica exterior de México. El estudio se torna más histórico por hablar de una situación pretérita (el gobierno de Luis Echeverría Álvarez), pero nos conmina a reflexionar sobre si el camino emprendido por éste: ampliar nuestras relaciones con otros países puede ser la vía para separarnos de la hegemonía comercial, política y cultural de los EEUU. Considero que si los liberales leyeran esto, no seguirían llamando al alineamiento con el mal llamado mundo libre, para ser el cabús de una región decadente.
El realismo mexicano, el cual se ha perdido gracias al pensamiento liberal, todavía influyó en la redacción de este libro. Una lectura necesaria para sacudirse de prejuicios cosmopolitas.