La verdad es que se lleva 4.5 Estrellas. Pero en comparación con la serie de sajones y vikingos, con mi querido Uhtred, creo que está un escalón por debajo.
Estamos en 1346, los primeros compases de la guerra de los 100 años. Los 3 hijos de Felipe IV "El hermoso" han muerto sin descendencia (recordad la maldición de Jacques de Molay). Eduardo III de Inglaterra reclama sus derechos como nieto de "El hermoso", pero estos son rechazados en favor del sobrino Felipe (de "El hermoso"), hijo de su hermano Carlos de Valois, que asciendo al trono como Felipe VI y primer rey francés de la dinastía Valois.
LA primera escusa para intervenir en Francia se la brinda una disputa por el ducado de Bretaña, en la órbita francesa pero casi independiente. El ejército inglés desembarca en Bretaña y comienza uno de los episodios bélicos más terribles, enconados y destructivos de la Historia, antes de llegar al siglo XX. Además, la guerra en Francia se convirtió en una forma de vida, en la base de la economía de Inglaterra. Cuando se perdieron los últimos territorios en Francia a mediados del XV, la vuelta del ejército y de los colonos crearon tales desmanes, que fueron uno de los desencadenantes de la guerra civil de las 2 rosas.
Este libro es un homenaje al arquero inglés. Pocas veces un arma ha marcado tanto la diferencia como lo hicieron los arqueros ingleses durante el siglo XIV. Ninguna defensa o armadura podía proteger al soldado o jinete enemigo. Ningún estado europeo podía oponer un cuerpo militar semejante, ya que sólo en Inglaterra y Gales se formaban los arqueros desde los 7-10 años de edad, condición necesaria para poder manejar un arco con solvencia. Las tristes ballestas no les llegaban a la suela del zapato, ni en alcance, ni en cadencia de tiro (7 flechas por cada dardo de ballesta). Tras el primer tiro, todos los ballesteros estaban muertos. Cuanto les costó aprender la lección a los franceses, casi les costó su propio país. Los arqueros eran odiados de tal modo que cuando uno de ellos caía prisionero, sus dedos eran cortados y eran torturados hasta la muerte, no había rescate posible.
Los orgullosos caballeros franceses despreciaban este arma, como instrumento de la plebe. La mayoría pagó con su vida este desprecio.
Es curioso como la nobleza inglesa, descendiente de los normandos que conquistaron la isla con Guillermo en 1066, hablaba francés como lengua materna. Sin embargo, cuando desembarcaron en Francia se comportaron con un salvajismo absoluto. La destrucción del territorio al paso del ejército era brutal (había que hundir al enemigo económica y moralmente). Los saqueos de las ciudades conquistadas eran brutales: asesinatos, violaciones, incendios, robos...el autor no escatima y nos presenta estos episodios en toda su crudeza. El odio que generaron estos episodios, fueron unas de las causas del enconamiento y de la prolongación del conflicto durante más de 100 años.
Tras el primer ejército de Bretaña, el propio rey Eduardo, con su hijo Eduardo (más tarde el Príncipe negro), desembarca en Normandía con un ejército normalito, pero con un contingente de entre 5000 y 10000 arqueros (un arma mortal) y avanza hacia París, retando a la flor y nata del ejército francés.
De forma paralela a los hechos históricos Cornwell nos presenta una historia bastante interesante donde aparece reliquias, griales, cátaros, venganzas familiares. Nos introduce en el día a día de la vida de un arquero inglés, con sus sufrimientos, su preparación, sus amoríos, sus rutinas, sus miedos, su desenfreno en el saqueo, su desempeño en el combate, su valor incalculable, que ellos conocían bien......
Tentado estoy de las 5 estrellas, pero me voy a esperar a la segunda parte.
El desenlace final es insuperable, la batalla de Crecy. El ejército inglés arrinconado, tras un periodo de acoso y de tierra quemada por parte de los franceses, consigue escapar de una última trampa entre los ríos Sena y Somme. Escaso de suministros, escaso de flechas, escaso de hombres, eligen bien el terreno en una colina sobre el pueblo de Crecy y esperan al infinitamente superior ejército francés con miles de caballeros y ballesteros...y pagados de si mismos, sucumben al peor de los pecados, la soberbia. El desastre está muy bien narrado por Cornweel y merece la pena.....leñe, si casi dan pena los pobres gabachos.
Pues muy recomendable, por supuesto.