El punto de partida de esta novela es un personaje real: uno de los hombres más poderosos del mundo, que saltó a los telediarios, a las páginas de sucesos, los debates y los chismorreos de todo el planeta tras ser detenido cuando tomaba apresuradamente un avión de regreso a su país, acusado de violar a una trabajadora emigrante de raza negra en la habitación de un lujoso hotel de Nueva York.
A partir de este personaje y de este suceso, Juan Francisco Ferré pone en marcha un exuberante mecanismo de fabulación y recursos narrativos no para limitarse a recrear la historia sino para abordarla con la fuerza transformadora de la literatura. En una propuesta arrolladoramente radical en la forma y en el fondo, el personaje real se transforma en DK, el gran dios K, y las páginas del libro nos sumergen en su peripecia y escarnio público a través del espejo deformante del callejón del gato valleinclanesco, de la risa inquietante de lo kafkiano, del delirante festín gargantuesco y de la desmesura sadiana, y así este Karnaval con k nos habla de los excesos, los pecados y los males de la sociedad contemporánea a través de la máscara carnavalesca.
Panfleto político que lanza una mirada despiadada sobre los desmanes del neocapitalismo y los ritos del poder; fábula perversa sobre la sexualidad como desmesura y como ejercicio de dominio y depredación; sagaz y feroz indagación sobre la hipocresía, la manipulación y las dobles morales de las hiperinformadas y por lo tanto desinformadas sociedades actuales, el libro es además y por encima de todo una prodigiosa novela, de una fuerza, vocación experimentadora y ambición absolutamente inusuales. Una novela que se estructura en una sucesión de capítulos polifónicos en los que aparecen figuras reales –políticos, banqueros, intelectuales, líderes de opinión– convertidas en personajes de un cuento nada inocente que narra el imparable descenso a los infiernos de un antihéroe transfigurado en chivo expiatorio por los poderosos, en sátiro bufonesco, en perverso polimorfo digno de humillación y befa, y en cadáver político arrastrado al precipicio por su prepotente ambición y la insaciabilidad de su falo.
Juan Francisco Ferré is a writer, literary critic and lecturer / researcher at Brown University, U.S.A. He has a PhD in Hispanic Studies.
A re-thinker of fiction, he writes with full conciousness of our contemporary media environment and with full liberty to use that in fiction, without constraints of ‘literary’ expectations or conventional morality.
His fiction is in a post-modern tradition that draws on North American writers such as Thomas Pynchon and David Foster Wallace as much as on Spain’s Juan Goytisolo, and he can be seen to be part of a younger generation of literary hell-raisers and re-mixers in Spain that includes Agustín Fernández Mallo, Eloy Fernández Porta, Javier Calvo and Robert Juan-Cantavella.
After some time living in the United States, he returned to Spain. There, he started writing novels. In 2002 was published "La vuelta al mundo" and "La fiesta del asno" in 2005, but it not was until the publishing of "Providence", appeared in 2009, that his novelist career takes off. In 2012 Anagrama published "Karnaval", an ambitious work where he fictionalizes the events around Strauss-Khan. In 2015 he published "El rey del juego" more focused in the spanish reality.
“Este libro me ha parecido un auténtico coñazo”. “Tienes que leerlo”. En los juicios que emitimos sobre nuestras lecturas generalmente prima la base subjetiva. Nos ha gustado equivale a que lo que tenemos es buen libro (a pesar de todo lo negativo que pueda tener). Igualmente sucede al contrario. Sin embargo, con Karnaval creo que no puedo seguir con esta norma. Reconozco la altísima calidad de su texto. He quedado maravillado con la parte de “el agujero y el gusano”, el falso documental de la HBO donde aparecen como entrevistados personajes reales como M. Houellebecq, P. Roth, A. Nothomb o Lady Gaga. Tengo que reconocer el ejercicio de imaginación del autor a la hora de construir una novela de más de 500 páginas con un solo hecho, del que además no se tiene pleno conocimiento, como la violación de la camarera de piso por Dominque Strauss-Kahn. El problema reside en pequeños aspectos. En guiños. Tan frágil es la línea. Pese a la indudable calidad literaria del escritor, Karnaval adolece de criterio a la hora de elegir las palabras. A veces chirrían. Hacen al autor pecar de cierta pedantería. Entre la conexión con el lector y su propio ego, se mira en exceso el propio ombligo. Lo que produce que las palabras salpiquen el texto, no fluyan con suavidad. El abrumador abuso de subordinadas es otro lastre. Una idea puede remarcarse mediante frases que se vayan aproximando con lentitud al destino, como una mordida que lentamente envenenara la sangre. El continuo uso genera aburrimiento. Infla sin demasiado sentido el texto. Lo engorda como los pollos de una granja avícola. A base de mentira, de aire, de pienso. Parecen los mismos. Pero para el bocado nunca sabrán como los pollos camperos. Y es una pena. La idea es buena. El tratamiento óptimo. Y sin embargo, difícilmente diré “tienes que leerlo, es un libro cojonudo”.
“Ese era el principal problema de la vida para los hombres como nosotros, cargados con las mejores intenciones y sobrepasados por una realidad que nos obliga todo el tiempo a compromisos inconfesables y a pactos inaceptables”, leemos en las primeras páginas de Karnaval, de Juan Francisco Ferré, Premio Herralde de Novela 2012, un tributo al hedonismo y exhibicionismo modernos, en donde el dinero, el poder, la corrupción, la política y la pornografía forman parte del espíritu del hombre globalizado, el máximo deseo de conquista hoy por hoy. El hombre idealiza su propio poder, la ambición de control y descontrol hacia sus semejantes y no semejantes. Una muestra clara del superhombre nietzschiano se revela en este dios K, el epicentro de la novela. No es casualidad que la dedicatoria: “Un libro para todos y para nadie” de Ferré sea prácticamente la misma que leemos en el subtítulo de Así habló Zaratustra. “La vida, en el fondo, es un matadero atroz dirigido por un canalla sin escrúpulos”, leemos más adelante. Karnaval es entonces una relectura de dichos conceptos morales, cristianos, que el mundo en el que vivimos aún arrastra y no pareciera desligarse.
¿Quién es este dios K? Juan Francisco Ferré se vale de Dominique Strauss-Kahn (DSK), político francés de origen judío, ex director del Fondo Moneterio Internacional, quien fuera acusado de violar a una camarera guineana, Daillo Nafissatou, en Nueva York, en el 2011. La vida de DSK, ciertamente no ha estado libre de este tipo de escándalos a nivel mundial a raíz de su rango y poder –DSK estaba perfilado a ser el nuevo presidente de Francia–; basta googlear su nombre o sus iniciales para tener una idea de su perfil público condicionado ahora por sus escándalos de índole privada; las denuncias que pesan en su contra, la de proxenetismo, por ejemplo, aún lo persiguen. El aura de DSK es pues la de un superhombre, que parece reducir sus potestades en las perversiones. No hace mucho Marcela Iacub, una jurista y ensayista argentina, escribió un libro sobre la relación que mantuvo con DSK, al que simplemente llamó: La bella y la bestia. El dios K de Ferré representa esta bestia, este anticristo en la actualidad.
“No olvide que la invención del dinero encierra una respuesta lógica al problema de fe”, seguimos leyendo en las páginas de Karnaval: “Sí, queremos que la mujer no sea otra cosa que un nuevo juguete confeccionado a la medida de nuestras necesidades… Los maniquíes son el modelo manifiesto de lo que queremos para las mujeres que acepten convivir con nosotros.”Existe toda una justificación, aparentemente, del acto punible de este dios K que también es acusado de violencia contra la mujer. Entonces la idealización de la mujer pierde sentido aquí; lo animalesco se contempla de forma sorprendente, como si el poder, un poder que incluso va mucho más allá de los presidentes de los países, de las representaciones e instituciones mundiales, lo liberase de cualquier culpabilidad. El dios K, por su condición poderosa, tiene que estar libre de pecado, se le permite exteriorizar su morbo pornográfico. Su vida ha estado llena de imágenes licenciosas, relaciones por momentos dramáticas y sádicas. La violación se convierte en el clímax de una pirámide de pasiones. La pregunta salta a la vista: ¿Qué necesidad de ultrajar, violentar, a una camarera? ¿No le satisfacía ya las relaciones sexuales pagadas con modelos A1, casi inventadas? El color de piel no importa. Es la profanación a otro ser humano, y si es una mujer, con mayor razón.
Karnaval, dividida en tres partes y estructurada por capítulos titulados, fragmentariamente –cartas a Obama, Sarkozy, Ratzinger, reflexiones, manifiestos, relatos, etc–, sin aquel hilo narrativo diseminado por la posmodernidad, es también una novela polifónica. Ferré, en la segunda parte, convierte a la novela en un documental fílmico. El caso del dios K es analizado por una serie de personajes conocidos: escritores, filósofos, lingüistas, cineastas, entre los que destacan Philip Roth, Julia Kristeva, Žižek, Chomsky, Houellebecq, Catherine Millet, incluso Lady Gaga. Una de las interesantes reflexiones es la de Catherine Breillat acerca de la diferencia entre el hombre y la mujer postcoitum. Con todo, Karnaval es una novela excepcional, no me cabe duda. Valoro su originalidad y tratamiento como Ferré ya lo había demostrado en Providence, novela con la que fue finalista del mismo Premio Herralde de Novela el 2009. “El mundo necesita con urgencia un gran holocausto de sus fundamentos, un reseteado radical de sus creencias y valores”, dice el dios K en una de sus reflexiones finales. Pues esta novela lo ha logrado.
Una inmensa y monumental infamia. La novela de Ferré, además de representar una innovación literaria en todo sentido, me ha regalado horas repletas de placer lector.
El argumento (Si es que está obra tiene tal cosa) gira en torno al caso de el DK, personaje basado en un magnate europeo, el cual agrede y abusa de una empleada en un hotel en Nueva York.
Los capítulos son breves, y cada uno revela escenarios y puntos de vista diferentes, por tanto, es una novela con una progresión y estructura de lo más estrafalaria. Además, su prosa; una increíble demostración de recursos literarios.
(Es una obra difícil de leer, cabe destacar)
Novela de innovadora temática y tratamiento del tiempo. Hay que estar atentos a partir de "El agujero y el gusano", pues la obra se vuelve realmente entrañable, incluso más que antes.
Recomiendo esta novela una y mil veces, aunque a un público mayor, puesto que muchos fragmentos y pasajes están cargados de sexualidad, a veces vulgar, (Y violencia) extrema.
Le doy cinco estrellas. Muy merecido lo tiene, y es lamentable la limitada popularidad del escritor español.
una novela posmoderna. la totalización de la cultura, del cadaver político y un testimonio de Lady Gaga. acá, Juan Francisco Ferré parte de un hecho real para ficcionalizar el presente mediático que nos rige en una novela total y polifónica que se desborda en cada página. que sirva este panfleto político para entender el poder que el neocapitalismo ejerce sobre la mass media.
El problema es que la mujer normal, la mujer heterosexual, la mujer que ha plegado su vida al código de conducta dictado por la cultura patriarcal, no puede aceptar ese papel secundario y aspira al protagonismo absoluto. En este sentido, la mujer no podría soportar que el hombre no se sintiera atraído por su desnudez, no se abalanzara como un animal para poseerla en cuanto la tuviera delante sin ropa alguna con que cubrir su cuerpo y ocultarlo a su mirada.