Este libro parte de una constatación incómoda: vivimos en un mundo que crece, innova y produce más que nunca, pero que al mismo tiempo se siente cansado, ansioso y profundamente insatisfecho. El autor desmonta una idea que todavía domina el discurso público, que el progreso económico garantiza bienestar, y la reemplaza por una mirada más compleja apoyada en datos, estudios y ejemplos concretos. La felicidad, nos dice, no es una emoción superficial ni un lujo nórdico, sino un indicador serio de desarrollo, tan relevante como el PIB.
Oppenheimer recorre desde la psicología positiva hasta las políticas públicas, mostrando cómo la educación, el trabajo con sentido, la confianza social y las relaciones humanas pesan más que el ingreso absoluto en la satisfacción de vida.
La felicidad no es azar, ni genética, ni simple optimismo ingenuo, sino una habilidad entrenable a nivel personal, institucional y social. Aprender a tolerar el fracaso, construir comunidad, reducir la soledad y enseñar habilidades emocionales desde la escuela aparecen como estrategias tan pragmáticas como necesarias.
Este libro propone, más bien, un cambio de foco: dejar de obsesionarnos con el éxito como causa de la felicidad y empezar a entender la felicidad como condición previa para una vida productiva, creativa y, sobre todo, vivible.