Divertido, provocador, profundo sin ser denso. Muy Fernando González todo. No soy un gran admirador de la forma, a veces siento que hay partes que tendrían mucho más valor si se hubieran escrito de otra manera; a lo mejor es cosa mía y haciéndole caso a este pasaje se me devela algo distinto:
«A la lectura atenta de los libros filosóficos debe preceder una menos profunda y razonada. Así nos preparamos para entender los pasajes oscuros, pues sabiendo qué tendencias imperan en el autor, aquellos se hacen claros y fáciles. Así, acontece que el segundo libro que leemos de un autor, es mucho más fácil que el primero.
En esta clase de obras generalmente son necesarias dos lecturas, y si en la primera pretendemos comprender todas las ideas, resulta un trabajo de grandes fatigas. Primero es comprender la doctrina en general, y luego viene el estudio detallado de cada pensamiento».
La lectura, p. 183