Al principio creía que sería del estilo fresco de Beta Coqueta pero menos "perfeccionado". Después de 50 páginas me di cuenta de mi error pero seguir porque es un libro fácil de leer como tantos otros.
Empieza con una protagonista carismática y fiel a si misma, con muchos problemas y olor de drama pero tópico perfectamente perdonable. El que ya sabemos que será su pareja no está mal, también parece carismático y con muchas cosas sobre las espaldas y mucho músculo. Otro cliché perdonable. Lo que ya no es perdonable es el ritmo frenético para que se conozcan, se encoñen el uno con el otro because of reasons y ese final ñoño, sin más. Perdida de personajes completamente. Algunos dirán evolución, pero la verdad es que todo está tan forzado que no creo que se deba confundir.
Otra cosa que chirría mucho de este libro, y es el hilo conductor de todo, es la relación entre él y ella. ¿Se puede ser más paternalista? Es complicado ayudar a alguien sin caer en ello, pero si realmente quieres a esa persona y quieres que crezca, aprenda y sea libre y feliz, no puedes obligarla sin explicaciones a hacer cosas por su bien porque lo decides tu. ¡No va a entender nada! Y sin duda es tantear muy mucho una relación de dependencia que no son muy buenas. (no lo digo yo, lo dice la vida).
Tampoco puedo obviar la de veces que Darío miente a Ariel para conseguir un roce/beso/tocar cacho. Que eso, por si solo y según la confianza entre ellos, puede ser hasta tierno, pero en este caso termina dando más grima cuando la fuerza varias veces a quedarse pegada a él "porque él sabe que es bueno"; Bueno par su polla, añado yo.
Y, en definitiva, estoy de "mi princesita", "mi sirenita", "mi hada" y "belleza de hada", "naricilla de duende" y demás variantes hasta el chichi y más allá. Di NO a los diminutivos, y no sé qué coño significa belleza de hada. Por lo que a mi respeta, te pueden estar llamando enanita de bosque con culo brillante y dientes afilados y tu ni enterarte.
Muchas veces las escenas calenturientas parecían escritas por un tío que no entendía como funcionan las tetas. No sé si seré yo rara, pero a mi no se me hinchan las tetas cuando estoy más caliente que la plancha; se me hinchan las tetas cuando me tiene que venir la regla y punto. Aunque, para ser sincera, también parece escrito por una mujer sin mucha idea de penes, viendo como describe su comportamiento. Pero, eh, qué sabré yo.
Y aunque el libro creo que pretende decir lo contrario, la mitad de las veces vende el mensaje que ser una princesita es bueno y ser "marimacho" es problemático. No sé, hijas. Estamos casi en 2020 y que aun sigamos con esta mierda es de traca y mocador. Ser princesa está bien, ser marimacho está bien, y no ser nada pues como que también. Fuck the police.
(la protagonista empieza vistiendo ropa 450404 tallas más grande de lo que debería, y a medida que abanza su encoñamiento por Darío, su ropa se va haciendo pequeña y pequeña hasta terminar en forma de leggings. Obviamente veo por qué vestía de una manera antes y después, los problemas que va dejando atrás, pero eso no quita que se vuelva a reforzar el cliché de: la gente que oculta su cuerpo con prendas grandes es porque tiene problemas. Come. On.)
Poco más que añadir.