Grace vive en Londres y trabaja como cirujana de éxito en uno de los hospitales más prestigiosos de la ciudad pero se siente sola. En vísperas de Navidad decide volver a su pueblo natal, una pequeña aldea de Transilvania, donde viven sus abuelos y su padre. Grace se reencuentra con su infancia, con una vida plena y feliz, con su familia. Pero además de los excéntricos vecinos del pueblo, la mula de Cesare, el cotilla del farmacéutico y los misterios de su padre y su hermana, Grace va a encontrarse con algo que no esperaba y que trastocará todos sus planes.
Mónica Gutiérrez Artero nació y vive en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la UAB y en Historia por la UB. Su carrera profesional se ha desarrollado en el ámbito de la comunicación y la enseñanza.
Escribe novela, relatos y poesía. Debutó con "Cuéntame una noctalia" "Un hotel en ninguna parte" es su segunda novela
Las buenas críticas y ventas de "Un hotel en ninguna parte" han mantenido a la autora durante medio año en el Top20 de los más vendidos de Amazon.
[3.9⭐] 𝘾𝙪𝙚́𝙣𝙩𝙖𝙢𝙚 𝙪𝙣𝙖 𝙣𝙤𝙘𝙩𝙖𝙡𝙞𝙖 es una novela de Mónica Gutiérrez publicada en 2012. Esta pertenece al género “feelgood”, el cual busca que el lector tenga una experiencia agradable y optimista. Además, cabe recalcar que esta es la primera obra de la autora. Grace estuvo viviendo en Londres estos últimos años como una exitosa cirujana en uno de los hospitales más prestigiosos de todos. En vísperas de Navidad, decide volver a su pueblo natal, Mic-Napoca, que queda ubicado en una pequeña aldea en Transilvania. Ahí, volverá a encontrarse con su familia: sus abuelos, su padre y su hermana menor. La protagonista vuelve a sentirse como en casa; se deja deleitar por los bellos paisajes, se deja envolver por el carisma de los pueblerinos y se funde en los misterios de su familia. La muchacha volverá a abrazar sus raíces y, en su camino, su corazón latirá con fuerzas al conocer a un guapo desconocido.
Nuevamente, vengo a hacer una reseña de esta escritora. Tengo que admitir que esta es la historia que más me ha gustado de ella: considero que está mucho mejor escrito, narrado y detallado que las otras dos que leí (𝙐𝙣𝙖 𝙉𝙖𝙫𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙚𝙨𝙘𝙤𝙘𝙚𝙨𝙖 y 𝙏𝙤𝙙𝙤𝙨 𝙡𝙤𝙨 𝙫𝙚𝙧𝙖𝙣𝙤𝙨 𝙙𝙚𝙡 𝙢𝙪𝙣𝙙𝙤). Los paisajes llegan a ser majestuosos: es realmente precisa, delicada y detalla a la hora de tener que describir la naturaleza y los lugares de aquel pequeño pueblo. Me ha encantado que, desde el primer capítulo, ha definido qué significaba “noctalia” para poder darle sentido al nombre del libro: “Las noctalia son los cuentos que se explican desde siempre alrededor de un buen fuego. Para que sea una verdadera noctalia, deben darse tres condiciones indispensables: que sea de noche, que haga frío y que todos los que estén sentados escuchando estén cansados. Solo así la noctalia da consuelo, porque siempre encierra un mensaje de esperanza. Como un faro, una luz cálida, para los que están perdidos y exhaustos, en busca del camino”. Es realmente ingenioso comenzar capítulos con la radio del pueblo dando anuncios. Uno llega a conocer la comunidad en la que se encuentra la protagonista y va conociendo la dinámica que se tiene ahí. Este recurso tan dinámico es el que hace la diferencia con sus otras novelas porque se ve demostrada su originalidad. Se nota que Gutiérrez tiene un amplio conocimiento literario, este se ve reflejado con el abuelo que siempre se encuentra leyendo y citando obras (de Dickens, Homero, etc). Siempre es bueno volver a los clásicos y mencionarlos siempre que sea posible para que las nuevas generaciones estén culturizadas.
Tengo la misma crítica de siempre con la autora: es una decepción la narración del primer beso. Uno espera con ansias e ilusión aquel momento como para que solamente escriba “Me mira una vez más, sin soltarme, y me besa”. No hay mayor detalle y profundidad sobre aquel primer beso ya que, luego de ello, vuelve de inmediato al diálogo entre los personajes. Uno siempre pasa por alto los primeros besos de los personajes de Mónica porque ella siempre hace lo mismo: solo se dedica a escribir “y me besa” de manera fugaz. Aún no me acostumbro a ello y, al ser un libro de feelgood y de romance, llega a ser una completa desilusión. Puedo entender que todas las otras narraciones sean “nos besamos”, “me besa” o “dice antes de volver a besarme”, pero la primera vez no puede ser así de breve. Otro punto que tengo que destacar vendría a ser que me faltó información sobre la protagonista. He quedado con MUCHAS dudas sobre su vida en Londres y lo que realmente sucedió allá; es cierto que tiene un par de conversaciones esporádicas con sus seres queridos, pero siento que me ha faltado conocerla con mayor profundidad. Me hubiese encantado un epílogo en donde la muchacha volviera a reencontrarse con su enamorado. Es cierto que termina con una buena frase, pero sentí que me faltaba algo. Al tratarse del género feelgood, me esperaba un final en el que volviera a encontrarse con él. Se me ha hecho muy precipitada la relación que Grace tiene con el hombre. Él se le ha declarado casi de inmediato y a duras penas se conocen; casi no han salido y no han hablado tanto. Decir que quieres a alguien en dos semanas se me ha hecho realmente apresurado, parecía una historia infantil o de Disney, aunque igual llego a entender que puede que esto sea así por tratarse del género feelgood.
Finalmente, puedo decir que este libro sí cumple con su objetivo: hacerte sentir bien. Ha sido una experiencia realmente grata, encantadora y relajante. Me he enamorado de los paisajes de aquel pueblo y de la dulce historia de los protagonistas. Siempre es bueno leer este tipo de novelas ligeras para no caer en bloqueos lectores.
Recuerdo cuando el año pasado comencé a leer “Un Hotel en Ninguna Parte”, uno de mis primeros libros en formato Kindle, lo cual era una completa novedad en mi vida, porque siempre he sido más partidaria de los libros en formato papel, ya que puedo sentirlos, tocarlos y no dependen de una batería que se descarga por su uso. Pero los ebook han tomado fuerza en esta década que vivimos y para bien o para mal, he comprendido el rol que desempeñan en los nuevos lectores que se van formando y en los viejos lectores y es que los libros en formato Kindle te permiten leer historias que no siempre están al alcance monetario, especialmente en un país como el mío y aunque sigo prefiriendo los libros en formato papel, el ebook ha sido un buen acompañante cuando voy de viaje o cuando me encuentro en el trabajo y tomar un libro puede convertirse en un motivo u excusa de incumplimiento laboral.
Sabía que Mónica tenía otra historia además de la anteriormente mencionada, pero tuve que esperar un poco de tiempo para poder conseguirla en formato Kindle, hasta que finalmente la tuve a mi disposición y pude leer “Cuéntame una Noctalia”. Secretamente esperaba encontrar la misma sensación reconfortante al leer “Un Hotel en Ninguna Parte” y para mi alegría fue una sensación bastante parecida.
Grace es una joven que vuelve de Londres (de una vida ajetreada y una carrera exitosa como cirujana en uno de los mejores hospitales de la ciudad) a su pueblo natal, Mic-Napoca, Transilvania, un país que instintivamente nos hace pensar en la famosa novela de Bram Stoker, Drácula con paisajes oscuros, fríos y castillos encantados y lúgubres, pero que en realidad no es como uno lo imagina, sino como cualquier lugar remoto de Europa, excepto que Mic-Napoca no aparece en los mapas. La llegada de Grace coincide justo con la víspera de Navidad, allí se reencontrará con lo que fue una infancia feliz junto a su singular familia compuesta por su padre, un respetado médico en el pueblo, sus abuelos y su hermana Lena, quien está en los últimos meses de embarazo y que al igual que Grace, su llegada no es simplemente para pasar una temporada en el antiguo hogar. Claro que también hay otros personajes que acompañan esta historia y en cierto modo nos los presentan como si siempre los hubiéramos conocido. Tenemos entre ellos a Teresa, la dueña del Café del pueblo, con una especie de sexto sentido que sabe lo que el cliente quiere y necesita para sentirse bien a través de sus pasteles o una simple taza de té. Emil, el dueño de la farmacia, chismoso consumado y siempre pendiente de todas las novedades para ser el primero en comentarlas. El pequeño Nicolai, que siempre busca la compañía de Grace y es imposible de no tomarle cariño, el viejo Cesare con su mula y Georghe Antonescu, el locutor local de la radio del pueblo cuyas noticias informáticas acompañan cada capítulo y que siendo solo una presencia vocal no por ello es menos importante formando parte del círculo de los personajes.
Me ha agradado mucho el personaje de Grace, es una joven fuerte, cariñosa con los suyos y sabe lo que quiere a pesar de que muchas veces se sienta pérdida sin encontrar el rumbo que debe avanzar, algo que nos pasa a todos en distintos momentos de la vida, donde muchas veces el éxito profesional no lo es todo en la vida si no se tiene a nadie con quien compartirlo. Grace nos hace partícipes de su vida y sus sentimientos con algunos fragmentos dedicados a su madre, quien falleció cuando era una niña, otros sobre su vida en Londres y muchos sobre lo que va ocurriendo en Transilvania a su llegada, que coincide justamente con la llegada de un grupo de soldados norteamericanos debido a que Rumanía entra a formar parte de la OTAN, hecho real que ocurrió en el año 2004. Allí es cuando conocerá al capitán Cole Denninson, con quien vivirá una hermosa historia que no cuento para no dar más spoilers a los que aún no leen esta historia.
“Cuéntame Una Noctalia” es una preciosa historia muy bien contada, cálida y con un hermoso mensaje sobre la familia y el amor en todos sus matices, su portada ya de por sí invita a leer su contenido. Lo triste es que se me hizo corto porque es uno de esos libros que no quieres soltar y que ojalá no terminara nunca. En sus páginas me sentí transportada a Mic-Napoca, como si aquel lugar fuera mi hogar y hubiera vuelto por fin a casa. Lo recomiendo a todos los que han leído “Un Hotel en Ninguna Parte” y para los que aún no sepan lo qué es una noctalia, la abuela de Grace lo explica muy bien en sus primeras páginas.
“Una noctalia son los cuentos que se explican desde siempre alrededor de un buen fuego. Para que sea una verdadera noctalia, deben darse tres condiciones indispensables: que sea de noche, que haga frío y que todos los que estén sentados escuchando estén cansados”.
Me he hecho fan de estas historia de Mónica Martínez de género llamado "feelgood" y tiene como finalidad hacerte sentir bien, lo que resulta en historias bonitas, tienen ambientes sencillos y agradables con pinceladas de romance.
La cuestión es que logran su cometido, simplemente te dejas llevar y terminas el libro con ese buen rollo, no es que sea una gran historia, ni siquiera una gran historia de romance o profunda, es simple, sencilla, pero bonita, acogedora, te hace sentir bien y eso es lo que me gusta, eso es lo que me hace regresar a esta autora una y otra vez.
Por supuesto cuenta mucho que Mónica Martínez escribe bien, pero lo importante de este libro como los otros dos que le he leído es simplemente pasar un buen rato, alejarte de cualquier mal rollo y terminar el libro con un suspiro que dice "que bonito".
En esta ocasión además el escenario es un pueblecito bonito, colorido y entrañable de Transilvania y donde a pesar de los problemas que se presentan simplemente todo pasa, porque así es la vida.
He amado a los personajes a cada uno de ellos, rememora el hogar, la comida que prepara una abuela cariñosa, unos calcetines de lana en una noche de invierno, el amor fraternal de una hermana, la paciencia y amor incondicional de un padre.
Muy agradable de leer y literalmente se lee en una sentada, muy recomendable para pasar el rato, para leer entre lecturas densas y sobre todo para levantar el ánimo.
Grace vuelve de Londres a Mic-Napoca en Transilvania, allí se reencuentra con su familia y vecinos. Los primeros capítulos se centran en la presentación de los personajes, los hay excéntricos, adorables, inteligentes y graciosos, con algún secreto que otro que descubriremos a lo largo de la historia. Grace poco a poco va dándose cuenta de lo mucho que echaba de menos a su familia, las comidas de la abuela, los paseos, los paisajes y el olor que en Londres no podía disfrutar. Comprende que su sitio es Mic-Napoca, donde conoce a todos los vecinos, donde creció y donde está su corazón.
Es la primera vez que leo novela feelgood. Resumiendo mucho, os diré que es un género que pretende hacerte sentir bien al leer el libro, y por ello sus agradables historias suelen evocar ambientes relajados y tienen pinceladas de humor y romántica.
La novela me la leí de un tirón, envuelta en mis mantas. Me alegré de haber hecho la compra semanal antes de leer el libro porque reconozco que, de haber sido al revés, habría salido del supermercado cargada de bizcochos, croissants y toneladas de chocolate… y ahora mismo aún arrastraría las consecuencias del empacho.
Esta historia es la primera publicada por su autora, Mónica Gutiérrez, a quien podéis conocer con más detalle en su blog Serendipia. Es una novela corta, que se lee fácil y consigue dejarte con esa sensación de bienestar que pretende su género. Elegí este libro porque era el tipo de lectura que me apetecía después de una semana de trabajo —no todos disfrutamos de los puentes— y lo había comprado la tarde anterior (gracias a su buen precio en Amazon), por lo que estaba entre los primeros libros de mi kindle guiñándome un ojo.
El argumento es sencillo y los personajes también (unos más que otros, ya que el abuelo Traian se come en personalidad a unos cuantos), con sus rasgos distintivos bien marcados en aquellos en los que no profundiza el relato. El pueblecito donde transcurre la narración recuerda a los típicos que vemos estampados en las postales navideñas, atrapados en el tiempo y cubiertos de nieve. La historia se narra en primera persona y tiempo presente, desde el punto de vista de Gracia —también conocida como Gracia María Elizabetta Bratianu— y vemos desfilar por las páginas una serie de personajes cada cual más pintoresco. Los nombres de algunos de los habitantes de Mic-Napoca (Cesare, Emil, Georghe, Petre, Traian…) y las palabras típicas de la región de origen rumano (haiduc, polizei, primar, tătic, visinată…) nos ayudan a sumergirnos en la atmósfera especial de esta aldea que huye de los mapas.
El libro refleja muy bien los sentimientos de la protagonista. Sientes el calor de sus relaciones familiares, el bienestar cada vez que sujeta una taza de té entre sus manos —o saquea la cocina de su abuela— y la naturalidad de los diálogos (e hilaridad, pues tienen unos toques de humor muy característicos). Aun así, no todo es perfecto: surgen algunos problemas pero los personajes los van resolviendo sin recurrir a rencores, grandes dramas ni situaciones catastrofistas más típicas de otros géneros de novela.
Un aspecto que me gustaría destacar es que el título del libro se corresponde bien con la historia (no como en otros casos en los que se escoge un título llamativo exclusivamente para captar la atención y que resulta tener una relación superficial con el contenido de la obra). En la novela descubres qué es una noctalia, que yo —ingenuamente— pensaba que era una canción de cuna. Otro toque simpático de la autora es la mención que hace a Tolkien (más por su vida que por su obra), por lo que conmigo ya se gana unos cuantos puntos —y sí, también me ha dejado con la espinita de releer a clásicos como Homero, ya que apenas recuerdo esas historias que acostumbraban a hacernos leer en el colegio, allá por los tiempos de la E.G.B.—. El bonito diseño de la cubierta, de Jordi Royo, también es un acierto.
La única parte negativa que tengo que mencionar son las —escasas y en ningún caso garrafales— faltas de ortografía. He encontrado unas pocas repartidas por el texto, y al ser una 3ª edición revisada es algo que debería corregirse.
Lo mejor del libro, en mi opinión, las fabulosas entradas de Georghe Antonescu (el locutor de Radio Mic-N II), al comienzo de cada capítulo. Brillantes, con una buena dosis de humor y que dejan ver con unas pocas palabras las peculiaridades de este pueblo y sus distintivos habitantes.
Y por si alguien se lo pregunta: sí, en el libro también aparece una “historia de amor”. En realidad, todo el libro es una historia de amor, más centrada en las relaciones entre los miembros de la familia que en la de nuestra protagonista Gracia con su oscuro invasor.
Personaje favorito: me rindo a la divertida labia de Georghe, que abre cada capítulo poniéndonos al día de las últimas noticias —y los pensamientos generalizados— del pueblo de Mic-Napoca.
Personaje no-tan-favorito: Lena, la hermana pequeña de Gracia. No me acaba de cuajar su personalidad cambiante (aunque tenga motivos hormonales para ello): en varios pasajes se la menciona malhumorada o se muestra arisca con el pequeño Nicolai. Aunque es una opinión personal, cuando Gracia habla de su hermana utiliza términos de belleza y amor. Tal vez debería haber nombrado aquí al señor Visi, el —repelente— dueño del colmado, pero me hace gracia su exagerada caracterización.
Localización a mencionar: creo que no hay opción a elegir otro lugar que no sea el cálido café Sinaloa, regentado por la mexicana Teresa, una mujer a la que todos queremos conocer para que nos sirva nuestra bebida favorita (aunque aún no seamos conscientes de ello). Ese café repleto de tazas humeantes y dulces de todo tipo es un refugio ante el frío y la incomodidad, el segundo lugar al que uno llamaría hogar.
A quién lo recomiendo: a cualquiera que desee adentrarse en una historia sencilla y relajada, que deje las tensiones fuera y le permita cerrar el libro (o la tapa del kindle) con una sonrisa en los labios.
A quién no: no leas este libro si vas en busca de acción, aventura o dramas: éste no es tu género.
NOTA: si te ha gustado la reseña, puedes encontrar la versión completa en mi blog.
Una cirujana que deja su carrera en Londres para regresar a su Transilvania natal, huye de la soledad que siente en Londres y se encuentra con el amor de su padre, abuelos, y hermana embarazada, del nieto de la vecina, de su pueblo... y de la visita inesperada de unos marines que llegan al pueblo. Como otros libros de la autora, siempre los terminas con una sonrisa y en este caso, con ganas de tomar un chocolate bien calentito.
Otra obra maravillosa de Mónica Gutiérrez. Esta vez, en un pueblecito perdido de Transilvania, una chica que vuelve a casa tras largos años en Londres, y un marine americano.
El único "pero" que puedo darle es que el romance se desarrolla excesivamente rápido y puede sentirse forzado, pero hay que tener en cuenta que es una novela de menos de 200 páginas y que fue su primera novela publicada. Está claro que desde el principio apuntaba maneras de ser una grande del género feel-good.
Me ha gustado, pero no es el que más de ella. El conflicto principal me ha parecido un poco precipitado y me ha faltado un poco de información sobre la vida de la protagonista anterior a su regreso. De todos modos, el lenguaje es delicioso y la nómina de personajes, inolvidable. En general, ha sido una buena lectura.
Mónica Gutiérrez nunca falla, para mí es la reina del feeling good. Una historia navideña preciosa ambientada en un pequeño pueblo rumano. Lo único que me falló es que era muy cortita, apenas 100 y poco páginas. Atmósfera mágica y personajes adorables.
Una lectura liguera, bonita, dulce, de la vuelta al hogar, de estar con la familia, de disfrutar de las pequeñas cosas como los recuerdos de la infancia vivida, y de arraigar otra vez en donde te fuiste haciendo adulto. Una preciosidad de lectura.
Una historia sencilla, bien narrada y deliciosa. Espero que mucha gente se anime a abrir su corazoncito a los habitantes de Mic-Napoca, que seguro que os reciben con un chocolate calentito.
Relectura (con SPOILERS)
En la relectura me he dado cuenta de otros detalles que en la primera lectura no me había fijado, como el comportamiento extraño de ciertos personajes, que luego se sabe por qué es, que conlleva a una serie de suposiciones por parte la protagonista que luego resultan no ser ciertas y cuya resolución es totalmente inesperada.
(FIN DE SPOILERS)
Los diálogos geniales, he disfrutado mucho de la novela de nuevo.
Otro libro fantástico, mágico y espectacular de Mónica. Es el tercer libro que leo de esta autora y tengo que felicitarla porque tiene un don especial de crear magia. Hacer de historias cotidianas, historias fantásticas, me atrevería a decir llenas de un realismo mágico. Son libros tan especiales, que no quisiera dejar de leerlos, pero tampoco quisiera que terminaran. Así de maravillosos han sido los libros de Mónica para mí. La felicito y quiero pedirle que siga escribiendo historias tan extraordinarias, llenas de amor puro, humanidad, sensibilidad, de esperanzas, llenas de magia.
Esta novela me ha conquistado, la forma de escribir de Mónica es impresionante, con mimo, con cariño... nos cuenta la historia de Grace, que vuelve al pueblo donde se crió en Mic-Napola (Transilvania) después de catorce años fuera, donde se reencuentra con su familia.
Logré sentir junto con la protagonista la alegría y felicidad de pasear por las calles del pueblo, de tener cerca a la gente que quieres, de ser feliz relaciónandote con los peculiares vecinos. Me han encantado sus personajes y parajes.
Una bonita historia que habla de amistad, familia, infancia y amor.
Es la segunda novela que me leo de Mónica y solo puedo decir que quiero más. Tiene la habilidad de trasladarte a lugares, transmitir sensaciones. Es ese tipo de novela que, aparentemente, no te cambia la vida pero sí la hace. La vuelve más bonita. Y te hace soñar. Te deja una sensación agradable en el cuerpo que dura días y días. Esta historia como una taza de té caliente frente a la chimenea en una noche de invierno. Como el abrazo de un ser querido cuando más lo necesitabas. Reconforta el alma y traspasa al cuerpo.
La historia me ha gustado mucho, aunque me ha sabido a poco. Me hubiera gusta que la historia fuese más larga y siguiera contando un poco más lo que pasa con los protagonistas.
Es la historia de una chica que lo deja todo en la gran ciudad, donde creía que realizaría su vida, y vuelve a casa de sus padres y sus abuelos en un pequeño pueblo donde nunca pasa nada y donde se da cuenta de que puede ser feliz. Me parece interesante para entender que no siempre la idea de la gran ciudad y una vida apasionada es lo que necesitamos para ser felices. Las pequeñas cosas son las que cuentan.
Yo también recomiendo este libro. Es sencillo (en el mejor sentido de la palabra), dulce y cuando lo acabas, te sientes algo reconciliado con la humanidad.
¡Con lo difícil que está últimamente reconciliarse con la humanidad!
Un libro que se lee muy rápidamente, por su extensión y por lo fácil que es dejarse llevar por su historia, y te deja una sonrisa en los labios, y ganas de volver an ese pequeño pueblo.
Un libro para disfrutar de inicio a fin. Con personajes buenos, cariñosos y entretenidos, que disfrutan de la compañía del otro, de la familia y de estar todos juntos alrededor de una mesa o chimenea. Sin tramas enredadas ni personajes "malos", todo lo contrario, una historia simple pero cargada de sentimientos. Leer estos libros te hacen bien y te limpian el alma! Mónica Gutiérrez es una tremenda escritora. Este es el segundo libro que leo de ella y me ha dejado encantada nuevamente.
Leí "Un hotel en ninguna parte" en el verano del 2014 y me gustó, por lo que en espera de hacerme con el nuevo libro de la autora "El noviembre de Kate", pues me hice con este libro. Y aunque no me ha gustado tanto como "Un hotel...", debo reconocer que por su sencilla prosa y lo bonito de la historia merece la pena leerlo, es una novela cortita cautivadora.
Libro entretenido sin mucho más que contar de él. Necesito libros ligeros, y por eso recurrí a esta autora. Me encantó La librería del Señor Livingstone, pero creo que fue por el momento que vivia yo personalmente. Ningún otro ha llegado a ese nivel para mi gusto.
Maravilloso como todas las novelas feelgood de Mónica, aunque está me ha parecido más corta y me hubiera gustado que se alargara más. Me sienta bien este tipo de literatura.
El abuelo hace muchos años que ha perdido su capacidad para sorprenderse. Murmura alguna cosa sobre que ninguna guerra merece más atención que las proezas de Ulises o la espera de Penélope.
Me tiembla el mundo bajo los pies como debió temblar el telar de Penélope al regreso de Ulises.
Aprendió que la familia a veces se encontraba a la vuelta de un camino inesperado y que el hogar estaba allí dónde uno deseaba volver al final del día.
Hoy que vuelvo a casa, lo hago como náufraga, huérfana y enferma crónica de soledad. Pero he vuelto, pese al lastre. Y aquí está la casa, justo como siempre ha estado. [...]. Mi hogar, después de tantos años.
Todavía lee a Homero y comprende la esencia de las cosas.
El calado es demasiado espaciado como para resultar de abrigo. No importa, es mi chal, mi regreso, después de tantos años de destierro. El espejo me devuelve una mirada de color avellana tocada por las alas repentinas de una leve tristeza. El tiempo se me ha escurrido entre los dedos, como los granos de arena del reloj. Pesarosa, me escondo un poquito más en el chal y acompaso la respiración al silencio acogedor de la casa. [...]. Aquí no hacen falta recogidos, ni gorros de papel verde, ni excusas de practicidad. Aquí todo retoma su ritmo propio, se acomoda en un espacio generoso, acaricia la lana granate de un legado tan cálido. Un lobo solitario aúlla no demasiado lejos. Quizás él también haya vuelto a casa para pasar el invierno.
Teresa vino huyendo del horror y la tristeza, estoy segura. Nadie llega tan lejos y se esconde tanto si no le persigue algún monstruo. Pero ha sabido guardar la pena y el miedo tan profundamente en las bodegas de telarañas del Sinaloa, que no le ha quedado más remedio que llenar el café de cariño y sonrisas. Su alegría es contagiosa porque es sincera.
Comprendo su dolor. La traición duele igual sea quién sea el ser amado que nos deja. No importa cómo se vaya, la pérdida es terrible en cualquier caso.
—Penélope espera —le digo interpretando lo que espero que suene a algo muy épico. —Pero yo no soy tu Ulises.
Sus pasos se llevan el eco de cualquier otra Troya, cualquier otra, pero no la guerra escrita en el libro antiguo que mi abuelo sostiene por las noches.
No entiendo cómo he podido vivir todos estos años tan sola, tan ciega, tan muda.
Existe una ley no escrita que no prescribe nunca en ningún lugar: no hay nada más hermoso que una mañana de Navidad. No importa si afuera llueve o está oscuro o caen cenizas o un tifón está a punto de arrasarlo todo. No importa que este año no haya nevado todavía, ni que nos falten algunas personas a las que amamos.
Me guiña un ojo y sé que todavía recuerda las primeras Navidades de sus nietas, cuando el comedor estaba siempre repleto de risas y gritos. Ahora apenas queda el eco de añoranza de esas mismas paredes.
La intimidad que proporciona el tener un idioma propio solo para los dos.
—Sé por qué has vuelto —susurra. Su voz arrastra cierta ronquera, un tono profundo e inquietante. —¿Por qué? —Por el cansancio y la soberbia. Lo sé porque yo también lo siento.
—Los dos, en un momento preciso, hemos tenido el poder de decisión sobre la vida o la muerte, hemos tenido ese poder.El poder de dar, de cambiar, de mejorar la vida de muchas personas. Y eso te hace soberbio. Y también responsable, de una manera tan intensa que nos desgasta en poco tiempo. —La soberbia y el cansancio.
—Lo comprendo. Apenas dos palabras. Pero encierran todo un mundo. Dos palabras que dicen tanto. —Lo comprendo —dice—. Te comprendo.
Tú naciste aquí. Tu infancia todavía corre por estas calles. Cada una de estas piedras lleva grabados tus recuerdos y tu risa. Creo que podrías ser feliz en cualquier otro sitio. Pero solo aquí es imposible que seas desgraciada.
Caminar por las calles del pueblo con mi abuelo es uno de los pequeños placeres de la vida que no quiero perderme por nada.
A cada paso que doy, en dirección al bosque, la rabia se va convirtiendo en tristeza. Qué nos queda cuando descubrimos los pies de barro de nuestros maestros y consejeros. Un barro del que ellos siempre han admitido estar hechos pero que nosotros nos hemos empeñado en ignorar porque solo su infalibilidad nos iluminaba.
El abuelo nos mira por encima de sus gafas de concha. Tiene el libro de Homero abierto por una de las páginas del final y sonríe pensativo. —Penélope espera —me dice cuando se da cuenta de que le devuelvo la mirada.
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Buenos días, os saluda Blanca Martínez en Radio Mic-N II, retransmitiendo en directo desde el pajar de Georghe. Hoy vengo a hablaros de un libro muy especial, “Cuéntame una Noctalia”, escrito por mi queridísima y admirada Mónica Gutiérrez. Esta novela se convierte en refugio cuando el cielo se llena de tormenta y logra reconciliarte con el mundo cuando el caos se apodera de todo tu universo…
Cinco años han pasado desde que Gracia Maria Elizabetta Bratianu pasease por última vez por las calles de Mic-Napoca por eso no entiende muy bien qué es lo que la ha hecho regresar a ese pueblo diminuto de trescientos veintitrés habitantes que no sale en los mapas…
Las palabras de Mónica Gutiérrez siempre son magia para mí porque consiguen hacerme recordar lo que realmente importa… El abrazo cálido de un ser querido, el placer de disfrutar de una taza de chocolate caliente, la sonrisa eterna de un niño… El significado de las pequeñas cosas. Respirar y vivir sin prisas.
Durante estos días Gracia se reencontrará con su familia y con todos los vecinos del pueblo, pero he de admitir que el vínculo que la une a sus abuelos ha sido justo lo que más me ha emocionado de esta novela. Hay una frase que dice así: “El hogar está allí donde uno desea volver al final del día”. Y cuánta verdad se esconde en estas palabras. Y es que nuestra protagonista tenía una vida estable en Londres con un trabajo donde era la mejor, con unos amigos que la querían, pero pese a todo… Ella se sentía sola. Así que este libro va un poco de eso, de reencontrarse con uno mismo y de encontrar tu lugar en el omundo.
“Cuéntame una Noctalia” es la primera novela que publicó esta autora y después de leer todos sus libros, he de admitir, que me ha encantado encontrarme con unos personajes de lo más peculiares, con recetas de comida que me han hecho la boca agua y sobre todo, con lugares a los que me encantaría viajar. Pero si por algo se diferencian las novelas de Mónica Gutiérrez es por el sentimiento que vive en cada una de sus historias y por eso, este libro, ha conseguido emocionarme y al mismo tiempo hacerme sonreír.
Una canción sobre una vaca amarilla y Gleen Miller sonando en un tocadiscos. Un árbol artificial de Navidad que sigue teniendo los mismos adornos desportillados y un chal granate con grandes flores entrelazadas. Una taza de té caliente frente a la chimenea y el aullido de los lobos las noches de invierno. El guiso de carne de la señora Volteanu y Teresa sirviendo los mejores dulces en una cafetería llamada Sinaloa. Un farmacéutico demasiado cotilla y la patrulla de policía subida en bicicleta. El cielo rugiendo y todo volviéndose del revés… Porque sí, este libro también esconde secretos y el principal es el que guarda el hombre temible que aterrizará una noche en los campos de heno y que hará que el mundo de Gracia se llene de manos entrelazadas, besos fugaces y miradas furtivas.
Que sea de noche, que haga frío y que quienes escuchen estén cansados. Solo así la Noctalia da consuelo porque siempre encierra un mensaje de esperanza. Como un faro, una luz cálida, para los que están perdidos y exhaustos, en busca del camino. Así es como define en esta novela, Mónica Gutierrez, lo que es una Noctalia y así es como me he sentido yo, leyendo este libro.
—Las noctalia son los cuentos que se explican desde siempre alrededor de un buen fuego. Para que sea una verdadera noctalia, deben darse tres condiciones indispensables: que sea de noche, que haga frío y que todos los que estén sentados escuchando estén cansados. Solo así la noctalia da consuelo, porque siempre encierra un mensaje de esperanza. Como un faro, una luz cálida, para los que están perdidos y exhaustos, en busca del camino.
“Cuéntame una noctalia” de Mónica Gutiérrez.
Con este fragmento tan cálido y sabiendo que viene de la pluma de Mónica Gutiérrez,los que ya la habéis leído sabreis de las sensaciones que me ha dejado esta lectura.
La autora escribe con el corazón, eso es algo que late en sus letras,que se palpa, da igual si la historia se desarrolla en Londres, en Edimburgo, en la costa Catalana o en un pequeño pueblo de los Cárpatos que ni siquiera aparece en los mapas.
Grace,cirujana cardiovascular de renombre, abandona su trabajo en un reputado hospital de Londres para volver a su pueblo natal Mic-Napoca en Transilvania. Que ese nombre no os lleve a imaginaros escenarios lúgubres con seres sobrenaturales,para nada,no os dejéis influenciar porque esta es una historia familiar donde conoceremos un pueblo entrañable,donde todo el mundo se conoce y se ayuda en la medida de lo posible.
La hermana de Grace,Lane, también vuelve al calor del hogar, en un momento importante de su vida dejando atrás una mala experiencia y refugiándose en los brazos amorosos de su abuela.
Es Navidad, todo es felicidad,familiar y muy azucarado, pero algo viene a romper esa perfecta rutina y le da una vida inesperada al pueblo. Un destacamento militar norteamericano aterriza en plena noche en el campo de cereales de Caesar,mientras este forcejea una vez más con su terca mula. Rumanía está a punto de entrar en la OTAN, y ese movimiento militar es uno de muchos de los que se hicieron para iniciar el acercamiento de las negociaciones. Con ellos aparecerá en escena el Capitán Cole Denninson,y dará la vuelta a la vida se Grace en apenas unas horas y lo cambiará todo para siempre.