Como siempre digo, califico un libro en base a la expectativa que tenía sobre él. Y en este caso, me decepcionó.
Es el primer libro que leo de Ishiguro. Y además empecé con uno de sus títulos más importantes. Viniendo de un premio Nobel, para mí, se quedó corto.
El libro es una distopia. Para no usar spoiler diré que son personas usadas para un fin determinado y eso, puede resultar cruel y duro. La premisa es buena, interesante, y la prosa de Ishiguro es muy buena, demasiado estilizada a la inglesa, pero buena. Pero el libro busca ser un Orwell o un Huxley y termina pareciendo más una distopia juvenil del tipo juegos del hambre o maze runner.
Los constantes cotilleos adolescentes llenan más la a páginas que la trama importante. Los personajes, salvo Ruth, me parecieron planos, inprecisables, olvidables.
El final levanta un poco. Pero no deja de lado ese aire inverosímil que rodea toda la obra. Ishiguro constantemente da rodeos a los motivos por los que los personajes actúan, siempre atribuyendo todo a la pérdida de memoria o aveces solo desconociendo por qué hacen lo que hacen.
Suena inverosímil como los alumnos son educados, leen incluso literatura libremente, (mencionan a tolstoi, entre otros) y no puedan despertar sentimientos de libertad, de rebelión en sus mentes. Siguen su destino como ganado al matadero sin resistencia ni valentía
En fin, después de un tiempo le daré oportunidad a “el resto de los días” quizás me guste más.
Es un libro muy interesante por su narrativa y mensaje. Plantea un debate sobre la autonomía del individuo, su consolidación y libertades en un contexto distópico narrado de forma tal que el lector va descubriendo poco a poco la realidad de los personajes. La historia es de fácil lectura y el objetivo es más profundo de lo que al principio parece. Vale la pena leerla