Una serie de historias reales que te llevan a conocer la vida de una mujer empujada a la prostitución desde jovencita por el conflicto armado en Colombia. Son experiencias que vive en un país roto por la violencia pero también sensaciones y sentimientos. Malú nos cuenta de sus complejos y sus temores ejerciendo ese trabajo, pero también de su profesionalismo y sus éxitos en el oficio más antiguo del mundo.
Definitivamente es un reto al pensamiento y a los prejuicios. Por momentos me preguntaba, ¿por qué no lo deja? Sin embargo, su misma reflexión indicaba que no es que no haya tratado, pero terminaba de una u otra forma en ese oficio, y que llega un momento en que, como en cualquier otro trabajo, da miedo salir del terreno de lo conocido cuando no se tienen habilidades o experiencia para hacer otras tareas. En varias oportunidades además, vemos cómo los paramilitares o los guerrilleros la arrancan de su vida cotidiana y la regresan a esa labor de una u otra forma, sea por desplazamiento, secuestro, violencia contra las mujeres, etc.
Malú nos dice que respeta a aquellas mujeres puritanas que afirman que harían cualquier oficio antes de prostituirse y que ella fue muchas cosas a lo largo de su vida a parte de prostituta. En ese mismo párrafo hace una comparación entre su experiencia como ama de casa frente a un hombre y el de la prostitución. Es bastante duro pensar que una vida familiar termine siendo esclavitud.
Definitivamente un libro que te cuestiona y que te saca de tu zona de comfort para enfrentarte a decisiones trascendentales en medio de un contexto tan adverso para una mujer. Duele en lo profundo pensar que la historia de Malú es la de muchas otras y duele aún más pensar que factores decisivos de su historia de vida comienzan desde la infancia y se afianzan en la adolescencia. Es un llamado a mirar a nuestras adolescentes, que en este momento se enfrentan al mundo de los adultos y sobre todo al de los hombres adultos.