La afición por pintar me viene desde pequeño. Es una afición que relaja mucho y permite "crear" cosas que duran. Y con las maquetas militares consigo unir esta pasión con mi interés por la historia militar.
El montaje y la pintura de figuras militares es quizá lo más difícil. Pintar una máquina es un reto pero al final no hay que "insuflarle" vida. Se puede pintar con maestría un uniforme, un fusil..., como la postura sea forzada, la cara mal pintada la hemos "fastidiado". De ahí el interés que tenía en leer este libro.
Está muy bien escrito y es perfecto para aquellos que quieran perfeccionar su técnica, con muchas fotos que permiten seguir las explicaciones paso a paso. Es un libro de referencia al que se acudirá una y otra vez.