Tras una vida errática e insatisfecha, Lino ha conseguido finalmente ser un hombre feliz. Es un jueves de mayo, y ante él se abre un futuro espléndido. El domingo se casará con Clara, y hoy, como anticipo de ese día venturoso, se celebrará una comida familiar. Todo invita, pues, a la armonía y a la dicha. En la cuenta atrás de esa mañana, Lino recapitula su pasado, desde que constató en su adolescencia que vive en un mundo hostil, hasta que, unos meses atrás, entró a trabajar en un hotel y allí conoció a Clara, y al señor Levin, y se inició un periodo que lo llevaría hasta este milagroso día de primavera. Pasea confiado por Madrid, aunque de vez en cuando lo asaltan presagios inquietantes. De pronto se ve envuelto en un altercado callejero, a partir del cual el feliz día de mayo se irá convirtiendo en una pesadilla que lo lanzará a la aventura del camino y a las desventuras de la culpa, y también a la búsqueda desesperada de una posible absolución que le otorgue un remanso de paz consigo mismo y con el mundo.
Luis Landero Durán, nacido en una familia de agricultores extremeños emigrados a Madrid en 1960, tuvo que trabajar muy joven para pagarse los estudios en los oficios más variopintos, en especial como profesor de guitarra flamenca. Estudió filología hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y ejerció en la misma como profesor ayudante de Filología Francesa. También fue profesor de Lengua y Literatura españolas en un instituto de bachillerato de Madrid. Actualmente está jubilado, tras impartir clases en la Escuela de Arte Dramático de esta misma ciudad. Desde la aparición de su primera y exitosa novela, Juegos de la edad tardía, donde se da un singular diálogo entre la fantasía y la realidad de raíces cervantinas, y que fue galardonada con los premios de la Crítica de 1989 y el Nacional de Literatura en 1990, ha publicado otras novelas y artículos en la prensa (El País, principalmente) recogidos en ¿Cómo le corto el pelo, caballero? (2004).
Landero en estado puro. La historia de un personaje absurdo a la busca de sentido que, aunque nos irrite, está tan bien escrito y con un humor tan negro, que se disfruta de principio a final. Si te gusta Landero te encantará, si no, seguramente te sacará los nervios.
El tema de este libro es el clásico por antonomasia de Luis Landero: la evolución de un muchacho desde una adolescencia y juventud sumamente confusas, hasta lo que podríamos llamar el encuentro consigo mismo en la mediana o avanzada edad. Eso sucede de diversas maneras en varios de sus libros y algo común a todos ellos es la mezcla de humor, cierta fantasía surrealista y unas tramas complejas y bien desarrolladas. El estilo impecable y el lenguaje a la vez espontáneo y rico. Esta historia se compone de tres partes y pienso que la tercera de ellas tiene un carácter distinto a las dos anteriores, fundamentalmente porque el elemento surrealista, del que hay indicios en la primera parte y está absolutamente ausente en la segunda, adquiere en la tercera demasiado peso y de una forma un poco banal. Creo que mi valoración de este libro estaría más bien en le 3'5 que en el 4, por este motivo.
Landero es un fino estilista cuya prosa abarca más allá de lo que el lector puede leer en las páginas impresas: lo que se insinúa entre líneas a veces es más importante que lo que se relata directamente en el papel.
Pese a lo aparentemente sencillo de la trama, si se escarba, se adentra uno en la magnificencia del la propia existencia, un monólogo interior en el que se cuestiona la propia naturaleza del ser humano y de cómo la corriente de la historia ha llevado a la Humanidad a dejarse arrastrar sin pararse a pensar qué es lo que realmente quiere.
Absolución es, como no, otra genialidad Luis Landero.
Me ha dejado una sensación extraña. Me gustan varios personajes, me gustan el tono y el estilo, me gustan algunas situaciones y, sin embargo, no me ha dejado satisfecho. Seguramente se deba a que la conclusión de la segunda parte me resulta inverosímil y, a partir de ahí, no acepto lo que leo.
Excelente hilado de la trama. Una novela de altisimo nivel literario que confirma a Landero como uno de los mejores contadores de historias cotidianas. Un enorme placer!
Si te gusta Luis Landero es un acierto seguro. El libro peca de lo que le pasa casi siempre a las novelas de Landero, no es tan interesante la historia en sí como el retrato de personajes y ambientes. De todas formas la escritura es exquisita una vez más y hay una reinvindicación de la Castilla olvidada (mención a la España vaciada mucho antes de que se pusiese de moda) que me encanta.
Me encanta el cinismo, me encantan la oscuridad y el pesimismo que hay en todo el libro (aunque Lino siempre esté en busca de luz). Me encanta cómo a pesar de que aparentemente todo esté a tu favor (TIENE QUE SER FELIZ!!!), el atormentado es atormentado si no mira la tormenta.
Un personaje indeciso, inmaduro, egoísta, errático, un auténtico imbécil que gracias a la maravillosa escritura de Landero te cae bien. Ironía y mucho oficio.
Te quedas con la sensación de que podría haber sido un gran libro (gracias a algún pasaje sublime que ahora copiaré), pero la última parte acaba siendo absurda, ridícula. Lo que decía:
- “Y ahora, al cabo de los años, resulta que el lunes partirán para Australia, él y Clara. Será como viajar al pasado o volar hacia un sueño. La vida es breve, sí, pero en su pobrísimo decurso hay que ver qué inextricable laberinto puede llegar a urdir a veces. Y otras muchas veces, qué triste, qué monótona. ¿Quién habrá condenado al hombre a ser efímero para sembrar después en él la semilla maldita de la inmortalidad?”
- “De igual modo, también las conversaciones se aventuraban cada vez en territorios vedados, en asuntos que solo pueden abordarse con susurros y balbuceos. Había que dar ese paso: compartir también las pequeñas miserias, ciertos secretos inconfesables que son los que anudan indisolublemente un lazo de amistad o de amor: aquella vez que traicioné a un amigo o que no ayudé al necesitado, que mentí a sabiendas, que presumí de lo que no tenía, que humillé al débil o me humillé ante el fuerte, que hurté, que miré a otra parte, que envidié, que me alegré del mal ajeno, que hablé a destiempo o que callé cuando tenía que haber hablado, que me atribuí méritos impropios, que ambicioné, que exigí, que hice sufrir o que no supe perdonar.”
- “Así que estás jodidamente solo. Mira, te voy a dar mi número de móvil. Búscate una pensión o un hotel, y si quieres, mañana me llamas, nos volvemos juntos para Aranda e intentamos que entres a trabajar en el Grupo. Serás mi ayudante. Allí tendrás al menos un hogar, casi una patria. Busca, pues, una pensión, te duchas, te afeitas, das un paseo, comes algo y te vas a dormir. Y pide hilo y aguja y cósete de una puñetera vez ese maldito botón de la chaqueta. Te parecerá una menudencia, pero no lo es. Esas pequeñas cosas son más importantes de lo que tú crees. Y ahora, escucha bien lo que voy a decirte, porque no pienso repetirlo. Es muy sencillo: Mañana será otro día. Cuando te levantes, abres la ventana de par en par, te pones de pie frente a ella y haces cien flexiones. Arriba y abajo, aspirar y expirar, ese es todo el secreto.”
Dice Fernando Aramburu (autor de "Patria") de Luis Landero que es un escritor tan bueno que habría que leer todo lo que escribe. Hasta la lista de la compra, señala. Y este libro es un claro ejemplo de este buen hacer de Landero. La trama te atrapa desde el principio y las diferentes historias incluidas en el libro (las novias, el padre y la madre, el hotel, la huida...) te ayudan a ir sintiendo una mezcla de pena y odio hacia el protagonista del libro. Landero tiene una extraña habilidad que consiste en mezclar reflexiones o situaciones sesudas (un chico que rompe con su novia, un padre que padeció el síndrome del aceite de colza) con argumentos o motivaciones hilarantes (romper con la novia porque se comió un huevo duro). Este libro estuvo entre los 10 mejores libros del año -según El País- publicados en España en 2012. En mi opinión, un justo galardón.
➡️Lino es un hombre que después de dar algún que otro tumbo, encuentra estabilidad y sentido a su vida. A punto de casarse con Clara, un altercado en plena calle, pondrá patas arribas sus planes. A partir de ese momento, acompañaremos a Lino en un viaje en busca de felicidad y absolución.
➡️Una novela intimista que, a través de sus páginas, nos invita a la reflexión. Dividida en tres partes y sin separación por capítulos, la prosa de Landero me ha resultado un poco tediosa en ocasiones, aunque tengo que reconocer que está escrita con estilo elegante.
➡️A veces, me ha costado entender un poco las situaciones a las que Lino se estaba enfrentando, pero también me ha invitado a reflexionar sobre las relaciones, el pasado y el comportamiento humano.
➡️Con esta novela he aprendido que, huir de los problemas, solo trae más problemas. Y, también, palabras como “Similicadencia”, “mantisa” o “sorites” que no conocía y ahora ya no se me van a olvidar.
Yo imagino a Landero negociando con la vida y llegando a un pacto de mínimos. Vivamos sin remordimientos de lo que pudo ser y al cabo novelemos sobre la cuestión, parece ser el trato. ¿Eres profesor/a? Bueno, Landero lo es y por eso su insistencia en personajes hechos del material de los sueños, con la infancia como patria. Para rescatar algunos pasajes: "Y luego estaban los profesores (...). Y si eran dignos de admiración, también daba un poco de lástima el verlos allí, adultos y sabios como eran, y algunos ya viejos, mezclados siempre con los muchachos, condenados a convivir con la incansable, y cansina, y bullanguera juventud" Muy digno complemento a su bibliografía, recomiendo su lectura para ajustar cuentas con el tiempo.